Perlas cultivadas sobre Educación para la Ciudadanía y homosexualidad
Hace una semana escribí una entrada sobre la beligerancia del movimiento homosexual en favor de la Educación para la Ciudadanía y en contra del movimiento objetor, a quienes nos tachan ¿lo adivinan? de homófobos.
El movimiento objetor lucha por recuperar la legítima libertad de los padres para formar moralmente a sus hijos según sus convicciones y con primacía sobre la escuela y el Estado. No se opone, por tanto, a la homosexualidad ni la combate. Podría coincidir, en todo caso, en la búsqueda o reconocimiento de unos derechos ilegítimamente cercenados. Pero no es el caso.
Lo que provoca el enfrentamiento entre el lobby gay y el movimiento objetor (y no a la inversa, como pretenden hacer creer en sus críticas) no es una cuestión de principios: el derecho y deber de los padres a educar a sus hijos en los aspectos morales. Lo que les enfrenta a los objetores es la utilización que pretende el movimiento gay de los contenidos de Educación para la Ciudadanía en favor de sus objetivos. > Leer el resto de la entrada >
De un tiempo a esta parte, algunos visitantes del blog critican con mayor o menor educación la presunta postura de los padres objetores ante la homosexualidad. Y digo presunta porque entre las decenas de entradas escritas en este blog ninguna -que yo recuerde- hace referencia explícita a la homosexualidad. Simplemente porque mi oposición a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía es, fundamentalmente, una reacción al intento del Estado por limitar la primacía de los padres para educar moralmente a nuestros hijos. No es tanto una cuestión de contenidos morales como una cuestión de libertad (





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