José Antonio Marina se equivoca de tribu
José Antonio Marina, uno de los principales impulsores de la implantación de la Educación para la Ciudadanía desarrollada en la LOE española, justifica muy a menudo, en escritos y conferencias, la absoluta necesidad de la asignatura basándose en un dicho indígena que reza “para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. Tanto es así que su reciente iniciativa denominada “Movilización Educativa” cifra como su primer objetivo “Explicar a la sociedad que la educación es un asunto de todos. De ahí su lema: ‘Para educar a un niño, hace falta la tribu entera’.”He seguido la producción científica de Marina desde su genial “Teoría de la Inteligencia Creadora” y tengo que reconocer, sin ser ningún experto, que su deriva enciclopedista, procurando armar unitariamente todas las dimensiones humanas, me ha ido decepcionando hasta el punto de hacerle caer, a mi juicio, en trampas que él mismo ha ido fabricándose. Y me refiero ahora al citado lema que alienta su trabajo últimamente: ‘Para educar a un niño, hace falta la tribu entera’.
Cuando el profesor Marina, con todos mis respetos, hacer valer el dicho indígena en nuestra sociedad merece una calificación que va desde el anacronismo hasta el disparate. Y me explico. La formulación del principio ‘Para educar a un niño, hace falta la tribu entera’, se hace, evidentemente, desde una realidad social en la que la tribu es una estructura predominante. Y sin pretender entrar en antropologías culturales, estaremos de acuerdo en que la tribu es un sistema social que comparte una serie de valores y distribuye, de acuerdo con ellos, sus cometidos entre sus miembros. Las tribus eran -y son- sistemas cerrados fuertemente cohesionados donde el rango, la permanencia o la expulsión son puestos a prueba a diario en función de los objetivos comunes y distintivos. No hace falta remontarnos en el tiempo para constatar que las guerras más atroces son las guerras tribales.
¿Es válido, por tanto, el principio? A mi juicio, es válido en su formulación, pero no en su aplicación. Coincido en que la educación de los jóvenes se beneficia del concurso de “toda la tribu”, esto es, de su entorno “tribal” en el sentido de las personas que conforman su núcleo social caracterizado por una serie de principios y funciones coherentes y admitidas por todos. Ahora bien, así como las tribus se encuentran segregadas en distintos territorios y las mutuas invasiones provocan grandes conflictos, en nuestra sociedad occidental no podemos presuponer que la cercanía en la convivencia física -peaje de la modernidad- conforme, por sí misma, estructuras tribales. Más aún, en nuestra sociedad actual se produce el hecho de la convivencia simultánea de “tribus” significativamente opuestas -porque sus principios, valores, normas y fines llegan a ser muy dispares e incluso adversos- en espacios no ya limítrofes, sino comunes. Esta realidad, fruto del progreso, no es en sí misma beneficiosa ni perjudicial. Exige, eso sí, un grado de respeto y tolerancia suficiente para garantizar la convivencia pacífica.
Dicho lo dicho, y si me ha seguido hasta aquí el lector, debo poner de manifiesto que, en efecto, “para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. Ahora bien, es preciso el concurso de SU tribu, no de la maraña de tribus -con distintas concepciones de la vida, principios, valores, normas y finalidades, que son, precisamente, las características distintivas de las “tribus”- que pueden llegar a conformar su entorno físico y social.
Es en este sentido cuando no admito que se considere que la “tribu” de mis hijos esté formada, además de por sus familiares directos, por la programación televisiva, los medios de comunicación, los profesores que la administración disponga, los políticos y sus leyes municipales, autonómicas o estatales. La “tribu” de mis hijos estará, por el contrario, constituida por las personas que compartimos una misma visión del mundo, unos principios morales, sus correspondientes normas y fines y, sobre todo, una cariño mutuo y un deseo de permanecer como unidad diferenciada -como “tribu”- sin menosprecio de otras concepciones de la vida y de las personas que procuran ponerlas en práctica.
Para educar un niño -y para educar a toda persona, añado yo- hace falta toda la tribu. Pero SU tribu natural, a la que pertenece por compartir valores, normas y finalidades. No pretenda, profesor Marina, hacerme creer que usted pertenece a mi tribu y tiene derecho a decir a mis hijos cómo deben comportarse para ser felices, que los programas de TV que procuro evitar que deformen a mis hijos son parte de mi tribu, que el Estado, a través de la asignatura de Educación para la Ciudadanía pertenece a mi tribu y tiene el derecho -¡y el deber!- de educar a mis hijos. No se confunda. Hace falta toda la tribu, pero no la suya: sino la mía. Que para dichos y expresiones, yo me quedo con el más tradicional “cada uno en su casa, y Dios en la de todos”.
______________________________________
[editado el 14/09/08]
Rastreando en Google la difusión de este comentario, encuentro un artículo de María Blanco fechado ¡en enero de 2007! y titulado José Antonio Marina y la educación fracasada que también viene a cuestionar la naturaleza de la “tribu” de Marina:
La pregunta que flota en el aire es “Pero, ¿quién es la tribu?”. Si somos todos, ya sabemos que, al menos desde Marx, “todos” somos el Estado… Si usted es marxista, ¡adelante!, como sus hijos según la ley, son de su propiedad, en cierta medida, ya que tiene la patria potestad sobre ellos, deje que los eduque la tribu estatal. Los míos no. Para mí, la tribu inicial del niño es la familia. Y ese es el punto de partida.
Me alegra coincidir, aunque sea casi dos años después.
© 2008, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.
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Y “cada mochuelo a su olivo”. Es muy racional lo de este padre, pero a Marina le sopla el viento a favor; la propaganda es fortísima y el discrepante tiene que atenerse a las consecuencias. Y aunque seamos valientes (mucho) para oponernos objetando, manifestándonos o trabajando en el terreno de las ideas y del pensamiento, lo cierto es que mientras el tal Marina y otros cuantos se están forrando (de pasta y de fama) por escribir lo que escribe, otros nos lo tenemos que pensar dos veces, ya que nos jugamos el currículum: el nuestro y el de nuestros hijos, y esto último es lo más grave.
Por desgracia, a la bestia hay que vencerla: es imposible convencerla. Hemos de organizarnos y trabajar para tomar Berlín antes de que lo hagan los rusos.
Santiago,
gracias. En eso estamos.
Somos menos, desorganizados, pero nos mueve el amor a la libertad y a nuestros hijos.
Totalmente de acuerdo!Mi tribu dice (tras consultar con el consejo de ancianos):”a por ellos”!
Muchas gracias por la mención, Mariano.Lo terrible es que después de DOS AÑOS el tema y el individuo, sigan de actualidad y sigamos como estamos. En especial, porque las víctimas no somos ni tu ni yo,sino los niños. Habrá que confiar en la cuidada labor de los padres y la familia para deshacer la sarta de barbaridades que les van a enseñar en esos manuales.
Un abrazo y contad conmigo para lo que necesitéis.
Soy padre de tres niños, ninguno de ellos afectado por la EpC. Pero voy a objetar. Maldita la gracia que me hace, en medio de los sufrimientos y fatigas de cada día, tener que meterme en conflictos y en procesos contencioso-administrativos… pero viendo las respuestas a los artículos publicados aquí, me doy cuenta de que la cuestión es vivir (¿morir?) de pie o de rodillas.
De pie, por supuesto.
Ánimo a los que dais la cara. No estáis sólos. Dios os bendiga.
yohaniskatsi,
gracias por tu reconocimiento. Ponte en contacto con alguna plataforma de padres objetores, que las penas -¡y las alegrías!- se pasan mejor en compañía.
Un saludo
soy padre de tres hijos, y a uno de ellos al mas pequeño le impusieron la clase de religion sin mi permiso, proteste pero no me escucho nadi, ¿porque solo puede objetatse en una direccion? solo pueden objetar ante Educacion por la ciudadania, que coste que me considero cristiano, pero vuestgros valores de alta competitividad, de marginar a los menos de favorecidos como se hace en las escuelas catolicas chocan con los mios y no quiero que se lo enseñeis a mis hijos
Podría estar de acuerdo con Marina en lo de la TRIBU, pero eso sí, con matices.
Por ejemplo: Si estamos hablando de una tribu indígena, adocenada, servil, esclavizada, tiranizada, cuatro pela-gatos propios de tribu, pelanas, incultos, etc., se podía entender que ahí adoctrinen a los chicos con una idea única, de tal manera que no se salgan del redil, ni tengan mas puntos de mira que los del jefe de la tribu, el gran hechicero, el encantador de serpientes, etc.
PERO: Si vivimos en una sociedad moderna, nada anacrónica ni retrograda, que mira al futuro y no al pasado con esperanzas de venganza,. Una sociedad civilizada, políticamente democrática donde la libertad es el principio mas preciado, NO SE PUEDE CONSENTIR que el GRAN MARINERO de aguas dulces, el GRAN ENCANTADOR DE SERPIENTES, el GRAN HECHICERO, VENGA A PONER SUS LARVAS en los oídos de una generación que empieza a emerger, y que no es de su cuerda, para convertir a todos en marionetas de su Guiñot.
A mí, me educaron mis pobres padres según los educaron a ellos, y creo ir por la vida de forma cívica. Así educo yo a mis nueve hijos y quiero que mis principios, buenos o malos, sean los mismos para ellos.
NO CECESITO, no consiento y no tolero, en este tema, QUE APAREZACA EL GRAN FARAÓN para adoctrinar a mis hijos. Con que él adoctrine a los suyos y a los que libremente se dejen, va servido.
Antonio,
aquí se defiende la objeción a EpC y no se niega el derecho a objetar sobre otras cuestiones, derecho que nuestros detractores sí que nos niegan.
Respecto a la educación en la alta competitividad y marginación a los menos favorecidos que achacas a la escuela católica no son más que tópicos -topicazos. Nadie pretende formar a tus hijos. Precisamente por eso nosotros no queremos que los adoctrine el Estado. Si al final, salvo en el topicazo sesentero de la escuela católica, estamos más de acuerdo de lo que crees.
padre objetor. lo de la escue catolica no es un topicazo, he sido testigo como le niegan la entrada a niños o noñas con problemas de conducta, o a inmigrantes mientras que no le ponen problemas a niños “ricos” y eso no me lo pude negar, hoy mismo viene en las noticias que la red pública asume cuatro veces más extranjeros que la privada y eso no es un topico es una realidad que esta hay, ¿prque condenais a los inmigrantes, a los niños con necesidades educativas especiales, y a otros que no son de la “elite”? mis valores no se resumen en la tarjeta Visa cope…
antonio,
sigue siendo un topicazo por más que digas que “has sido testigo”. ¿Te has recorrido un montón de centros concertados asistiendo a entrevistas de admisión? ¡Vamos, hombre!
Como yo no condeno a los inmigrantes ni a los niños con necesidades especiales no me siento interpelado por tu pregunta. Házsela a quienes discriminen. A lo mejor tú discriminas a quienes van a colegios concertados, a los de la “élite” como tú les llamas…
Por cierto, topicazos, no tengo ni Visa Cope ni ninguna clase de tarjeta de crédito. Po si te interesa.
yo no digo que todos los colegios de la concertada lo hagan hay algunos que no pero otros si lo hacen, yo no llamo a los que van a la concertada de la “elite” sino que en algunos colegios admiten solo a niños de la “elite” por cierto tengo un hijo en un colegio que por ciertas circunstancias esta en un colegio de la concrtada y estoy bastante contento no he tenido ningun problema, no digo que sean todos, lo de la visa cope ¿car? es un anuncio de la cadena cope en la que dice, mas o menos, que teniendo esa tarjeta esta con los valores de cope, tampoco pretendo generalizar, creo que en la iglesia hay muchos valores y en muchos sitios esta con los marginados, pero en otros colegios no ocurre lo mismo
Antonio,
si no generalizamos, nos entendemos mejor. En todas partes cuecen habas.
Un saludo.
Mariano
Claro, y Marina va a ser el brujo de la tribu. Y a cobrar por ello.
Bueno yo creo que Marina lo que quiere es que toda la TRIBU compre sus libros…
en cuanto a lo de colegios católicos, concertados y todo eso… pregunto: ¿no se supone que los colegios tienen un ideario? y, en su caso, ¿debe adaptarse (léase renunciar a él o cambiarlo) ese ideario “a posteriori” para no-discriminar a los que, existiendo el ideario, entran en el colegio?
Salu2.
Pablo G.
Pablo G.,
Mi opinión sobre la compatibilidad de la EpC con el ideario he procurado sintetizarla en el posr “10 (falsos) Tópicos sobre Educación para la Ciudadanía (5)”
A ESTOS TIPOS QUE NOS QUIEREN IMPONER ESTO A NUETROS HIJOS HABRIA QUE PREGUNTALES SI ELLOS NESECITARON EN SU DIA ESTA BASURA PARA EDUCARSE PARA ESO CREO QUE NO PARA LLEGAR A DONDE ESTAN SI POR QUE VINEINDO DE UN PARTIDO COMO EL SOCIALISTA HABRIA QUE PENSAR EN LA EDUCACION Y LOS EJEMPLOS QUE NOS HAN DADO A LOS ESPAÑOLES PUES NO HAY NADA MAS QUE VER LAS HEMEROTECAS PARA PENSAR SERA EL GAL MALESA CRUZ ROJA BOE EL HERMANISIMO Y TANTAS OTRAS TROPELIAS MARINA VETE A SIBERIA A VER SI HAY CUELA Y DE PASO TE LLEVAS A LA PANDA DE CHIQUICUATRES Y A TODA TU GENTE A ENSEÑARLES EDUCACION PARA LA TIRANIA QUE POR VUETROS HECHOS OS CONOCEMSO TIRANOS MENTIROSOS LADRONES ECT. ARRIBA ESPAÑA .
Hola padre objetor:
Disculpa la autocita, pero quizas te gustaria leer
EpC: Destilado gota a gota.
http://www.hazteoir.org/foro/v.....69#p489373
Mi pequeña aportacion
Un abrazo!
La tribu es y ha sido siempre lo mismo: las personas de nuestro entorno. Y ese entorno, en una sociedad plural como la nuestra, está compuesto por personas con diversas creencias y principios. De esa realidad diversa surge la necesidad de enseñanzas específicas y universales de ciudadanía, donde se inculque a todos el mínimo común ético que permite un transir ordenado en la multiplicidad. Decir como dice el autor del artículo que el concepto de tribu deba entenderse como aquellos que comparten una misma visión del mundo es no entender ni jota -pero ni JOTA- del asunto.
Urbek,
lo que es “no entender ni jota -pero ni JOTA-” como usted gratuitamente sostiene es considerar la tribu como las personas de nuestro entorno. Definir la pertenencia en función de la cercanía es una superficialidad que, de ser cierta, nos hubiera evitado muchas guerras.
Pregunte, por poner un ejemplo cercano en el espacio y el tiempo, si la mujer victima del terrorismo que vive en el edificio donde ha comprado un piso De Juana Chaos considera al etarra de su tribu o viceversa.
Por otra parte, el mínimo común ético de una sociedad cada vez más plural tiende a cero. Eso se aprende en tercero de la ESO.
Uno no entiende NI JOTA, pero no es memo del todo. Gracias a Dios no tuve que pasar por el lavado de cerebro de la EpC.
Bueno, perdone si he sido muy vehemente, en ningún momento he querido insinuar que fuese memo, pero creo sinceramente que su definición de tribu es muy desacertada. Para Marina, la tribu es la sociedad, y a ésta no se adscribe uno así por las buenas. No me dirá usted que podemos elegir a nuestros vecinos como elegimos equipo de fútbol. La tribu de la que habla Marina es, pues, exactamente lo contrario a lo que usted se refiere; y porque no la elegimos, hace falta compartir unos principios comunes que supongan un marco global donde se posibilite la pluralidad de creencias religiosas, gustos, esquemas afectivos, etc., etc. que coexisten en nuestra sociedad.
Fíjese que el concepto de tribu en nada apela a la cercanía física. Un señor que sale por televisión está tan cerca como mi vecino del quinto en virtud de su influencia educativa. Porque lo que Marina dice, con todo el sentido común del mundo, es que todos educamos, ¡lo queramos o no!, y que lo que hay es que elegir es entre ser responsables y educar bien, o no serlo, y maleducar.
Sobre su último planteamiento, confunde usted moral con ética. Morales existen tantas como individuos, culturas, religiones, etc.; mientras que ética sólo puede haber una. ¡Otra cosa es que tengamos una solución suficientemente buena para todos los problemas que han sido y serán!
Saludos.
Por más que apele a la autoridad de Marina -al que creo que no interpreta con toda corrección, por otra parte- sigo manteniendo que los grupos humanos y tribus su forman y consolidan en razón de principios y finalidades y no de coincidencia o cercanía.
Y le voy a decir una cosa que, probablemente, le escandalizará: por mucha globalización que haya -que no ha de ser negativa, pero tampoco positiva: es un dato, un hecho, sin más- yo custodio mi tribu según mi parecer. Abro la puerta de su recinto a quienes considero influencias positivas para los míos y la cierro a quienes pienso que son influencias perniciosas. La televisión educa o des-educa, por ejemplo, si la tienes puesta. Con apagarla de vez en cuando actuando responsablemente podemos ahorrar a Marina la ingente tarea de educar a la civilización global. Más responsabilidad personal y menos megalomanías ilustradas, por favor.
Ha quedado claro entonces que se han puesto sobre la mesa dos acepciones distintas de tribu. La suya remite a un subconjunto social que comparte determinadas creencias, aficiones, gustos, etc. Algo así como las tribus urbanas, no se me ofenda. En cambio Marina usa el concepto de tribu del proverbio africano, es decir, el de el conjunto de todos los que, lo quieran o no, coexisten en una misma delimitación administrativa o educativa (bien-educando o mal-educando, que son los modos del educar).
Usted parece querer salvar a sus hijos de toda influencia educativa que no elija, apagando la televisión y sacándolos de clase de valores ciudadanos. Me parece querer ponerle puertas al campo, aunque el problema no es meramente material: ¿tiene usted derecho a adoctrinar a sus vástagos de espaldas a la sociedad que tarde o temprano acabarán compartiendo con los mios como vecino, tendero, cliente, gobernante, futbolista, etc.? Porque claro, su concepto de tribu aislada del resto del mundo acaba llevándonos de cabeza al establecimiento de guetos cerrados sobre sí mismos, lo cual es terreno abonado para el surgimiento de conflictos de todo tipo.
De todas maneras, toda esta argumentación yo creía que estaba asumida incluso por los detractores de EpC, puesto que siempre he escuchado a sus figuras más mediáticas (v.g., Jaime Urcelay) admitir la necesidad de una educación común en valores, tal y como recomendó la Comisón Europea y se hace en toda la Unión, y también EEUU. Me parece que lo único realmente interesante en este debate es entrar a discutir sobre los puntos de la EpC creada por este gobierno que no serían admisibles como valores compartidos por todos, y que lo demás es retórica vacua.
Saludos.
Urbek,
a su pregunta “¿tiene usted derecho a adoctrinar a sus vástagos de espaldas a la sociedad que tarde o temprano acabarán compartiendo con los mios” le responderé que, más que el derecho, tengo el deber de facilitar a mis hijos la formación necesaria para que sean personas felices y, por ende, ciudadanos ejemplares.
La responsabilidad de educar a la prole en valores ha sido siempre connatural a la familia. Estaremos de acuerdo en que hoy en día hay padres irresponsables que se desentienden de la educación de sus hijos. Pero de ahí a que el Estado se haga cargo de la educación moral de los ciudadanos media un abismo: el abismo de la libertad individual.
Yo -junto con otros millones de padres- considero que el individuo tiene primacía sobre el Estado, cuya intervención debe ser subsidiaria. Otros otorgan primacía al Estado sobre los individuos y la sociedad civil. En el fondo de este debate están, a mi juicio, estas dos posiciones irreconciliables.
Finalmente, decirle que dudo de que Jaime Urcelay admitiera “la necesidad de una educación común en valores” por parte del Estado. Las recomendaciones del Consejo de Europa se orientan a formar a los alumnos en la estructura y funcionamiento de las instituciones democráticas alentando su participación en ellas.
He encontrado una reflexión del propio Jose Antonio Marina sobre este artículo. La copio aquí.
“En el semanario ALBA ha aparecido un artículo titulado “Marina se equivoca de tribu”, que demuestra una vez más que no hay mejor sordo que quien no quiere oír. Cuando hago referencia a la tribu me estoy limitando a constatar una realidad incontrovertible –la influencia de los sistemas informales de educación- pero el autor del artículo de marras cree que la única tribu que debe educar es la familia, con lo que demuestra una vez más que los movimientos de defensa de la familia tienen una idea de la familia autista, como si fuera una burbuja autosuficiente que no vive en la realidad. Esta idea de familia invernadero –que protege a sus niños en un ambiente artificial- acaba dejándoles inermes cuando tienen que salir al aire libre.”
Urbek,
esta es mi réplica a su comentario:
Profesor Marina,
si bien es cierto que “no hay mejor sordo que quien no quiere oír” también es verdad que no hay peor ciego que quien no quiere ver.
El “artículo de marras”, lejos de negar los sistemas informales de educación -que no son patrimonio exclusivo del siglo XXI- sostiene dos tesis:
1. que es desacertada su interpretación de tribu si recoge toda la influencia de los sistemas formales e informales de educación. Tribu tiene una acepción mucho más restringida y basada en una comunión de valores.
2. que es responsabilidad de la familia controlar las influencias externas (lo que usted llama “sistemas informales de educación”). Eso no es abogar por una “familia autista”, sino hacer lo que usted, tan amante de la horticultura, seguramente realiza: cercar, podar y desinfectar. Simplemente trato de reivindicar el papel protagonista -y responsable- de la familia como vivero para un crecimiento inicial sano de sus miembros. Puedo ser un mal educador, pero eso no es razón para expropiarme ese derecho-deber y ponerlo en manos del Estado.
No conozco familias autistas…se trata más bien del principio bien conocido por Marina: ” tu eliges, tu decides”…
y viviendo en una sociedad plural yo elijo para mis hijos unos valores no tienen porqué coicidir con el jefe de la “Tribu-Can”, ni con el concejal de educación de turno, ni con otros agentes educativos sociales, si es a eso a lo que le llama educación informal (ejemplo de educacion informal , en Navarra en diferentes ayuntamientos ahora toca la realización de un “taller de bricolaje sexual, más allá de lo digital” para la confección de “juguetes eróticos” como “dildos, bolas chinas y vibradores” a través de “nuevas tecnologías” como móviles o cepillos eléctricos.
En mi familia autista, procuramos vivir y transmitir valores relacionados con el respeto y la dignidad del propio cuerpo y de los demás, más allá de su concepción como objeto sexual.
La educación informal, también es educación, acompañamiento, guía, orientación, no una mera una absorción de conductas y actitudes asimiladas por simple ósmosis, por contacto con el ambiente.
La tribu Zerolo no tiene las mismas plumas que las mías.
“La tribu Zerolo no tiene las mismas plumas que las mías.”
Pues lo quiera usted o no, a los homosexuales los vamos a considerar personas con igualdad en derechos y deberes, y no los vamos a encarcelar, ni a discriminar, ni insultar ni menospreciar, y eso se le va a inculcar obligatoriamente a sus hijos, con su consentimiento o sin él. Ya está bien de falsas polémicas. No se puede negociar con quienes vejan los derechos humanos más elementales. En nuestra sociedad existen unos valores de obligada aceptación y a los que sólo se oponen un puñado de integristas que se proponen destruir los fundamentos de la civilización occidental dividiéndonos en guetos, cada uno de ellos con su sharia, con su doctrina social de la iglesia, con su “cosa nostra”. No lo vamos a permitir, recen hacia la Meca o hacia el sagrado corazón de Jesús.
estimado Urbek, ¿de dónde extrae que yo considero a los homosexuales como personas con menos dignidad que yo?
todos los hombres por el hecho de serlo son objeto de mi máximo respeto, lo cual no significa qeu comparta sus ideas, y que los actos homosexuales me sigan pareciendo ajenos a la dignidad humana…le guste a usted o no..
Los homosexuales valen la misma Sangre de Cristo, que el resto de los hombres…que es el precio por el que yo mido la dignidad del ser humano, le guste a usted o no. Puede usted cachondearrse o partirse el bazo…
y si estas ideas sobre la dignidad de las personas homosexuales le parecen de propias de un “ultracatólico” sepa que me trae sin cuidado.
Y respecto a lo que quiere inculcar a mishijos.déjemelo a mi…y mi tribu—
en relación al tema anterior, comparto las ideas de Lourdes. Creo que muchos deberían pensar antes de hablar. Cristo es amor y todos pertenecemos a él. Eduquemos a nuestros hijos en su fe.
Me he encontrado este artículo, y a pesar de que fue publicado hace ya más de dos años, me parece muy de actualidad el tema, y he decidido a animarme a enviar mi opinión.
Comunicar una idea tan importante con un mensaje sencillo es difícil ayuda a llegar a más gente, aunque es imposible satisfacer a todos, y tiene el inconveniente de que es tan fácil aplicarlo si a uno le convence la idea, como sacarle peros tirando literalmente del ejemplo. Al elegir esa frase, yo no interpreto que J.A. Marina haya querido sugerir todo lo que se dice aquí en contra suya.
Intuyo el posible conflicto que se describe en este texto, pero no entiendo esa oposición tan radical a la idea principal que yo recibo al leer la frase. Por eso me gustaría hacerle al autor una pregunta, a falta de tener un rato para tomar un café y hablar de ello
Teniendo en cuenta la diversidad de nuestra sociedad, afortunadamente, con grupos/tribus tan dispares, ¿es la intención de este artículo la de proponer que cada grupo debe proveerse de sus propios recursos, formación, relaciones … al margen del resto de los grupos? ¿Propone que en ningún caso hay cosas/normas/hábitos/deseos/actitudes en común que todos esos grupos puedan compartir en algún momento, y que sea importante incorporar al proceso educativo de los niños de cada uno de esos grupos para que los conozcan cuando lleguen a su etapa de adultos?
Gracias por el artículo y por aceptar que podamos enviar estas opiniones, aunque no comparta del todo su idea.
Un saludo.
Yo creo que sin mas, el significado de la frase es muy mundano, entendiendose por ‘la tribu’ a ‘todos’ y refleja el hecho de que toda la sociedad debe comprometerse en lo que hace porque afecta a la educación de los niños, a lo que ven como correcto o incorrecto, y por tanto a su desarrollo futuro.
Pongo un ejemplo: nuestros políticos permiten publicitar la prostitución en las vallas de las carreteras o en aviones en la costa, ¿es posible que nuestro hijo entienda que esta actividad es cuando menos cuestionable moralmente cuando quienes rigen su vida con leyes la autorizan? (y no sólo nuestros políticos puteros muchos de ellos permiten esto sino que también lo hacen empresarios de la prensa).
Juan,
proponer el compromiso de toda la sociedad en la educación de los menores es muy loable, pero se enfrenta a grandes dificultades:
- ¿en qué valores formamos a los que no son nuestra familia?; ¿es que todas las familias compartimos los mismos valores?; ¿puedo llamar la atención de un chaval que está fumando droga …si sus padres no sólo se lo permiten sino que les parece correcto y son consumidores habituales?
La única solución efectiva sería que a) todos compartiéramos los mismos valores, la misma moral y b) que todos nos comprometiéramos a educar en ella en cuanto tuviéramos ocasión.
De ahí que a Marina no le quede otro remedio que postulas una moral única (que llama ética ciudadana o universal) que, ni existe, ni podrá nunca existir a menos que se imponga totalitariamente ¿le suena Educación para la Ciudadanía?
Con todo, la principal crítica al planteamiento de Marina es el secuestro de los deberes/derechos educativos familiares para otorgárselos al Estado que pasa a ser el principal educador porque es el único capaz de imponer una moral única, una moral totalitaria…