Diario de un padre objetor Reflexiones, alegrías y tribulaciones de un padre objetor a Educación para la Ciudadanía

El «Making Off» de Educación para la Ciudadanía

making El «Making Off» de Educación para la CiudadaníaTraducido al español “cómo se hizo”, se denomina «Making Off» el montaje que muestra el proceso interno de realización de una película.

Asistimos actualmente a la puesta en escena del proyecto Educación para la Ciudadanía. Se nos van revelando sus contenidos, poniendo de manifiesto las intenciones y talantes de sus defensores, el nulo aceptamiento de diálogo con sus detractores, la persecución de quienes propugnamos la objeción de conciencia y, en definitiva, de todos aquellos que pretendemos evitar que siga adelante, en los términos actuales, este proyecto que, en palabras de Peces-Barba, “habría justificado la legislatura”.

Pues bien, acaba de ver la luz un libro que explica pormenorizadamente el “cómo se hizo” de la polémica Educación para la Ciudadanía.

9788431325725 El «Making Off» de Educación para la Ciudadanía

Jesús Trillo Figueroa

Una tentación totalitaria. Educación para la Ciudadanía

ISBN: 9788431325725

Editorial Eunsa

Primera edición, Pamplona, 2008.

216 págs. 15 €

Prologado por Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia, el libro explica, citando sus correspondientes fuentes, el proceso ideológico que ha ido conformando el proyecto denominado Educación para la Ciudadanía.

Remontándose el autor, cuando es menester, a las fuentes ilustradas de los teóricos de la EpC o a la dimensión internacional que este proyecto ideológico indudablemente tiene, el lector asiste entre asombrado y estremecido al calado de lo que, presentado como una asignatura asimilable a sus homólogas europeas, resulta ser un proyecto de reconstrucción moral y recorte de las libertades individuales como no se ha visto desde el advenimiento de la democracia.

Trillo documenta en este libro profuso en citas textuales la parte oculta del iceberg EpC cuya punta ya de por sí ha sembrado la alarma en gran parte de la población española.

Dividido en cuatro partes,

Los presupuestos ideológicos
La ciudadanía ideológica
La ciudadanía de género
La ciudadanía civil

el libro analiza la génesis de los principios ideológicos de aquellos autores que han ido conformando el proyecto EpC citando profusamente sus obras y artículos más recientes. Trillo no plantea hipótesis o interpretaciones genéricas: sigue con rigor cada uno de los hilos que conforman este tapiz ideológico denominado Educación para la Ciudadanía. Se muestra especialmente como un profundo conocedeor de la ideología de género y su desarrollo en nuestro país -no en vano es autor del libro “La revolución silenciosa” (Ed. Libros Libres) donde alerta del denominado feminismo radical que nace en el ’68.

En la cuarta y última parte del libro, Trillo contrapone al estatalismo reductor de las libertades individuales propuesto y desarrollado por la Educación para la Ciudadanía la concepción realista -que él califica, con buen tino, de optimista- de una sociedad civil cuyo centro es la persona, que va dotándose de las instituciones que, subsidiariamente, permitan su desarrollo integral, puesto que la dimensión social es lugar natural para el perfeccionamiento personal.

En resumen, un documento que fundamenta detalladamente el origen y el alcance del proyecto Educación para la Ciudadanía.

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  • 32 comentarios

    1. Es falso que en EpC se hable de algún tipo de feminismo. La referencia más cercana es al estudio del fenómeno de la “feminización de la pobreza” que aqueja a los países menos desarrollados. Aún así, no entiendo muy bién qué males ha producido el feminismo para que se lo persiga por los temarios y se lo tache de “radical”, salvo si entendemos por mal que la mujer se haya equiparado al hombre en derechos (y también en deberes, es decir, que se la considere mayor de edad, una persona autónoma para decidir por ella misma responsablemente y asumir las perjuicios de la libertad). Recordemos que en este país hasta hace poco el código civil establecía que la mujer debía obedecer al marido, la necesidad de que éste la autorizara para poder aceptar un cargo laboral, abrir un negocio o cuenta bancaria o efectuar un viaje de larga duración, que hasta 1970 no podía seguir trabajando una vez casada, y que la venta, divulgación y propaganda de métodos anticonceptivos estuvo sancionada hasta el año 1978 con penas de arresto mayor. Hablar de mayo del 68 en el contexto de la España de la Sección Femenina, la formación del espíritu nacional y la religión católica obligatoria hasta la Universidad es como menos pintoresco.

    2. padre objetor

      Urbek,
      en la reseña del libro no se dice que EpC hable de algún tipo de feminismo, aunque, por supuesto, lo hace: “Igualdad de derechos y diversidad. Respeto y valoración crítica de las opciones personales de los ciudadanos. La conquista de los derechos de las mujeres (participación política, educación, trabajo remunerado, igualdad de trato y oportunidades), y su situación en el mundo actual.” (bloque 3 EpC).
      Lo que dice la reseña y el libro es que EpC tiene una fuerte inspiración del feminismo radical en sus fuentes y desarrollo.
      No se trata el feminismo de “radical”, sino que se califica de “radical” el feminismo desarrollado por algunas autoras, especialmente influyentes en la gestación de la EpC.
      No critiquemos lo que no dice el autor ni pretendamos que todas las propuestas feministas sean razonables por el hecho de ser feministas.

    3. Sí, efectivamente en dicho bloque se establece los contenidos que ha reseñado. ¿Y qué tienen de contrarios a la Constitución y los DDHH? Lo siguiente que dice me parece un tanto ad-hominem. Habrá que demostrar que una “feminista radical”, supuesto que lo sea, no puede separar su ideología de las exigencias que supone atenerse a la Constitución y a los DDHH a la hora de redactar un programa educativo que cuenta con el respaldo del Parlamento Español. Y naturalmente no pretendo que lo que se le ocurra a una feminista, en tanto que feminista, vaya a misa. Trato de no hacer juicios de intenciones con respecto unos y otros (aunque haya quien considere eso un acto de “cinismo, falsedad o ignorancia”), sino atenerme al contenido de los Reales Decretos.

      Saludos.

    4. padre objetor

      Urbek,
      plantear, a estas alturas del debate, que los contenidos de la EpC se atienen estrictamente a la Constitución y a la declaración Universal de los Derechos Humanos es ingenuidad o falta de una análisis riguroso. Gran parte de sus contenidos (por eso son 190 horas en vez de la media europea de 20 o 30 horas) son principios ideológicos, respetables pero partidistas, que no derivan en absoluto de la Constitución.
      Finalmente, le diré que el hecho de estar refrendada por la mayoría del parlamento, no le concede ninguna bondad a la asignatura. Tan solo una validez legal. También estuvo aprobada por una mayoría mucho más amplia y consensuada la LOCE y, el partido del talante tardó dos telediarios en derogarla de cabo a rabo.

    5. Ya me dirá usted un solo contenido de EpC que sea anticonstitucional o contrario a los DDHH.

      Sobre las horas lectivas, no tengo ni idea de dónde ha sacado las 190 horas la señora Victoria Llopis (cuyas conclusiones fusila el Sr. Luengos). Según los Reales Decretos, en secundaria EpC consta de 2 horas semanales y educación ético-cívica (EEC) de otras 2. En educación primaria no consta en los decretos ninguna carga lectiva mínima, salvo que se impartirán contenidos de ciudadanía en uno de los cursos del tercer ciclo. Supongo que queda a elección de cada comunidad autónoma. Sin embargo en un informe de UGT que adjunto más abajo se señala que el número de horas lectivas anuales en primaria está siendo de 50, y en secundaria 35 para EpC y 35 para EEC, es decir un total de 120 horas. Como contraste valga el ejemplo de Suecia, donde se imparten 800 horas anuales a lo largo de 9 cursos. Pero aún más, Amnistía Internacional recuerda que la carga lectiva asignada a Secundaria por las Comunidades Autónomas sigue manteniéndose por debajo del promedio europeo, y recomienda aumentarla.

      http://fete.ugt.org/andalucia/.....TE_UGT.pdf

    6. Urbek,
      no has contabilizado EpC de primaria ni Filosofía y Ciudadanía de 1º de Bachillerato.
      Por otra parte, Amnistía Internacional no es referencia moral ninguna para mí ni para otros muchos millones de personas. Su recomendación no hace más que reafirmarme en la gravedad de la situación.

    7. Sí he contabilizado primaria, y el bachillerato no es obligatorio.

      He citado a Amnistía Internacional porque es un organismo ampliamente reconocido (premio Nobel incluído) por su defensa de los DDHH, y porque no tiene reparos en criticar al Gobierno Español cuando considera oportuno, incluso en cuanto a la deficiente implantación de EpC se trata. Supongo que la condena vaticana por lo del aborto os obliga “en conciencia” a los católicos a desautorizarla sumariamente en cualquier postura que tome, por muy sensata que sea. Precisamente EpC trata de luchar contra los prejuicios.

    8. padre objetor

      Urbek,
      1. el bachillerato no es obligatorio pero tiene su contenido en horas de Filosofía y Ciudadanía. No pregunte de dónde se saca Victoria Llopis las 190 horas si no quiere contar las horas reales con el subterfugio de que “el bachillerato no es obligatorio”.
      2. cada uno reconoce las autoridades morales según su parecer. Para mí, en concreto, AI no es autoridad moral en absoluto. Hay muchas otras que me merecen más atención.
      3. la condena al aborto no la hace el Vaticano: la hace toda conciencia personal recta y sana que sabe que no se puede matar y, menos aún, a una criatura indefensa en el vientre de su madre.
      4. precisamente porque la EpC pretende sustituir la moral natural por los dictados de organizaciones como Amnistía Internacional me opongo a su implantación obligatoria.

    9. 1.- Pero es que es así, no es obligatorio, y les he leído a ustedes afirmar que no pasaría nada si EpC no fuese una asignatura independiente y obligatoria.

      2.- Le repito que no cito a Amnistía Internacional por criterio de autoridad moral, sino por ser un organismo de reconocido prestigio en su defensa de los DDHH. La autoridad en todo caso es la de los DDHH, en tanto que firmados por España. Si usted no les concede autoridad moral a los DDHH y a las organizaciones que más destacadamente los defienden, es asunto suyo, pero EpC aquí y en el resto de Europa va de eso. De todas formas sigo pensando que no debería censurar sumariamente a AI simplemente porque no esté de acuerdo con su postura sobre el aborto.

      3.- Yo considero que tengo una conciencia personal recta y estoy de acuerdo con el aborto en determinadas condiciones. Este sería un debate infinito, naturalmente, pero le rogaría que como hipótesis de partida no se arrogara el monopolio de la conciencia ni de la rectitud. Para algunos una mórula de 4, 8 o 16 células no es tan valiosa como para obligar a una niña violada a poner en riesgo su vida desarrollando un embarazo y pariendo. Piense usted que tener buenos sentimientos “con toda vida humana” es facilísimo, a no ser que se sea un sociópata (y que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones), pero el comportamiento moral racional, ético, requiere estudiar los beneficios y perjuicios que necesariamente acarrean nuestras decisiones.
      A su vez le recuerdo que esto no es la opinión privada de un servidor, sino que el Tribunal Constitucional, en su sentencia 53/1985 establece que la “equiparación absoluta del feto con la persona nacida no tiene fundamento alguno en la Constitución y, a mayor abundamiento, tampoco en el texto penal vigente ni en la larga serie de los que le han precedido”. También establece que afirmar que “la vida constituye un valor absoluto, no susceptible de limitación y ante el que deben ceder todos los demás derechos por presuponer todos y cada uno de ellos el derecho a la vida, sólo se sostiene sobre la base de una total equiparación entre el feto y la persona nacida, [olvidando] además que no existen derechos ilimitados -el propio derecho a la vida cede legítimamente ante la propia defensa de la persona y de los bienes-, que todo derecho puede entrar en conflicto con otros derechos e intereses, y que la valoración de estos intereses y el señalamiento de los correspondientes límites es tarea primordial del legislador.”

      4.- La EpC no pretende sustituir a la moral natural. Usted tiene su moral natural, un musulmán la suya y un budista la suya. EpC trata de algo mucho más humilde, que es la ética laica. La ética no pretende ser natural ni absoluta ni eterna ni sagrada, sólo pretende ser una moral universalizable que resuelva lo mejor posible, hasta donde sabemos, una serie de problemas comunes a todos los grupos humanos y que están relacionados con la dignidad de la convivencia, el respeto por la diferencia, la pluralidad religiosa, etc. No encontrará usted en el temario de EpC una sóla valoración moral del aborto, ni de la eutanasia ni de la homosexualidad.

    10. padre objetor

      Urbek,
      1. usted ha cuestionado las 190 horas y yo le he demostrado que son 190 horas. Salirse por peteneras no le da la razón.
      2. AI interpreta los DDHH como le parece -al igual que los distintos gobiernos y ciudadanos. ¿Ahora resulta que va a nombrar a AI el tribunal Supremos de la Ciudadanïa? Y yo no censuro a AI, simplemente no la tengo en cuenta para nada ¿o es que hay algún mandato que me obligue a hacerlo?
      3. En cuanto al aborto, no me ponga casos de riesgo de niñas embarazadas porque son minoría y, desde los comienzos de la humanidad, toda mujer que es fértil es capaz de parir. Haga usted sus juicios racionales que yo tengo derecho a hacer los míos. En cuanto a la opinión del Tribunal Constitucional sobre el aborto me va a permitir que la valore detrás de muchas otras opiniones que me merecen más credibilidad y fundamento.
      4. El proyecto de la “ética laica” que relegue la moral a la privacidad no es ni mucho menos humilde. Es una megalomanía racionalista que está más empeñada en destruir las conciencias morales personales que en construir una ética de mínimos que, por definición, cuanto más consenso logre, más vacía ha de estar de contenido. Y no me rete a encontrar en los libros de EpC valoraciones morales sobre el aborto, la eutanasia o la homosexualidad porque una de dos: o se piensa que somos idiotas o no sabe de lo que habla. Que este buenismo empieza a ser repetitivo: usted hace afirmaciones gratuitas y tengo que venir a demostrarle lo evidente. O justifica la EpC o no la justifica, pero no se invente una EpC que no existe para cantar sus bondades y establecer un diálogo de besugos.
      Y perdone el tono un poco cortante, pero estoy cansado de discutir enfoques teóricos racionalistas cuando la realidad es abrumadora e incontestable.

    11. 1.- Está bien, si quiere incluímos Filosofía y Ciudadanía en EpC. No tengo problema alguno, es una ramificación secundaria del debate. Sólo trataba de justificarle mi discrepancia al considerar que la polémica giraba en buena parte en torno a la obligatoriedad de una asignatura por la que todos los alumnos tienen que pasar.

      2.- Sobre AI, qué decir. A usted no le gusta, pero es una organización que ha trabajado por los derechos de más de 50.000 presos de conciencia en todo el mundo (entre ellos Albert Boadella, Benazhir Butto, Salman Rushdie o Gary Kasparov); que ha impulsado la instauración de la Corte Penal Internacional, hoy reconocida por 105 Estados, y que contribuye al retroceso de la impunidad y ha condenado los reclutamientos de niños soldado en Uganda y República Democrática del Congo por crímenes atroces contra la Humanidad (2005 y 2006); que luchó durante años para que el dictador Pinochet fuera juzgado y presentó en 1979 un informe con 2.665 casos de personas desaparecidas en Argentina durante la dictadura del general Videla; que desde 1972 lucha por la erradicación de la tortura; que pidió el cierre del centro de detención de Guantánamo en 2002 y la aplicación de juicios justos a sus prisioneros; que lleva tres décadas de campaña contra la pena de muerte, y desde entonces 133 países la han abolido y se ha reducido el número de menores ejecutados; que ha paralizado en los últimos años varias lapidaciones de mujeres en Irán, y hemos investigado la violencia contra ellas en otros muchos países del mundo; que tras la presión ejercida junto a otras organizaciones, consiguió que se pusieran mecanismos dirigidos a impedir el comercio de “diamantes ensangrentados” de zonas en conflicto; que han contribuido a que se reconozca el derecho a la tierra de comunidades indígenas, como en Brasil, y que no sufran desalojos forzados; que logró junto a otras organizaciones que 153 Estados votaran en 2007 a favor del establecimiento de un Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas, etc.

      3.- Nadie le está diciendo que no haga juicios racionales sobre el aborto. Al revés, le insto a ello, y también a que no atribuya a quienes no piensan como usted falta de conciencia o de rectitud. Sobre el TC, pues qué decirle, salvo que si tampoco a él le concede la autoridad prioritaria que tiene en nuestro marco jurídico a la hora de interpretar la Constitución pues claro, discutir sobre una asignatura que va de esa misma Constitución se torna ridículo. Sin embargo estoy seguro de que apoyaría que la objeción de conciencia fuese elevada a ese tribunal en caso de que el supremo no les diese la razón. Estoy convencido incluso de que se le pasaría por la cabeza apelar a los tribunales internacionales a los que ayudó a impulsar Amnistía Internacional para que se viesen respetados sus derechos.

      4.- La ética laica no relega la moral a la privacidad. La moral se relega ella solita, en cuanto es un hecho objetivo irrefutable que usted tiene la suya, yo la mia y el vecino de enfrente otra distinta. La ética no es más que un código de circulación mínimo (¡claro, si no lo fuese obligaría a muchísimas cosas que pertenecen a la moral y a la libertad de cada uno y entonces sí que habría quejas!). Lo de destruir las conciencias morales personales… en fin. Dígame de qué manera su derecho a la libertad de culto, de cociencia, etc., destruye los 10 mandamientos, porque yo es que no lo veo. Por otro lado, en España no hay libros de texto oficiales, sino que los consejos de cada colegio tienen la libertad para elegirlos y los profesores tienen libertad de cátedra incluso para no usar ninguno. ¿A qué viene hablar de los libros de texto? Yo le he pedido que mire en los decretos oficiales (¡la esencia de EpC dictada por el Gobierno y a la que ustedes se oponen!).

      Por último, yo no pienso que aquí nadie sea idiota, y por eso me esfuerzo en argumentar lo que digo. Que a usted mis razones no le parezcan inteligentes, pues está en su derecho. Pero no me atribuya pensamientos que no son ciertos.

      Saludos.

    12. Hola:

      No quería entrar “al trapo”, y no voy a escribir más que este humilde comentario, mal que me pese. Creo sinceramente que el señor “Urbek” está monopolizando una conversación que carece de sentido, toda vez que no se responde en los mismos términos en los que se plantea el argumento inicial. Es como dar una respuesta que nada tiene que ver con la pregunta. Me recuerda cierta famosa historia de dos jugadores de ajedrez por correo que deciden seguir la partida según lo que cada uno interpreta que debió querer decir su contrincante, en vez de lo que realmente dijo. El resultado es el que cabe esperar, dos partidas totalmente diferentes.

      Por ejemplo, el señor “padre objetor”, en un comentario apunta lo siguiente:

      “En cuanto a la opinión del Tribunal Constitucional sobre el aborto me va a permitir que la valore detrás de muchas otras opiniones que me merecen más credibilidad y fundamento.”

      El señor “Urbek” responde, entre otras cosas, lo que sigue:

      “Sobre el TC, pues qué decirle, salvo que si tampoco a él le concede la autoridad prioritaria que tiene en nuestro marco jurídico a la hora de interpretar la Constitución”

      Yo, sinceramente, no veo en el comentario inicial que el señor “padre objetor” niegue la “autoridad prioritaria” que tiene el Tribunal Constitucional, “en nuestro marco jurídico” para “interpretar al Constitución”. Lo que veo que dice es que hay otras opiniones que sobre el asunto del aborto le merecen más credibilidad y fundamento, pero no que el TC no tenga autoridad prioritaria dentro de nuestro marco jurídico para interpretar la Constitución. Son dos cosas totalmente diferentes.

      De aquí puede interpretarse, aunque yo no soy tan audaz como para hacerlo, que el señor Urbek defiende el “Positivismo Jurídico”, ya que parece asumir que la ley es fuente de moralidad, cosa de la que el señor “padre objetor” ha demostrado no estar a favor, según entiendo. De hecho, el Positivismo Jurídico, que impregna los Reales Decretos que regulan EpC, es una de las causas por las que se objeta a la misma, ya que, obviamente, es una aberración desde el punto de vista moral. Las leyes no son moralmente buenas ni malas por el hecho de haber sido aprobadas.

      De todas formas, como creo que este debate está encaminado a no tener fin, prefiero, tras dejar mi humilde comentario, abandonarlo.

      Que Dios les bendiga.

      David.

    13. padre objetor

      Urbek,
      David ha definido perfectamente, a mi juicio, lo que yo he llamado en una de las últimas réplicas “diálogo de besugos”. Me va a permitir que deje aquí el tema porque una cosa es ser amable y otra dejarse tomar el pelo.

    14. Vamos a ver David, aquí se está discutiendo sobre si es verdad o no que EpC es una asignatura que trata de los valores presentes en la Constitución y los DDHH. Resulta que yo les demuestro que nada de lo que en ella se dice va en contra de la Constitución y de los DDHH (o al menos ustedes no son capaces de refutarlo), y ustedes siempre vuelven a lo mismo, es decir, a su particular interpretación moral de esos asuntos. Es decir, si el Tribunal Constitucional, intérprete supremo de la Constitución, dice que un feto no es una persona según la misma, entonces el problema ya no es que EpC (si hablara del aborto, ¡que no lo hace!) se salga de la Constitución, sino que a ustedes no les gustan los valores implícitos positivamente en la Constitución. Claro, entonces el problema lo tienen ustedes, no EpC. Y cuando ye me quedo estupefacto a más no poder es cuando se critica el positivismo de esos mismos valores y normativas al tiempo que se acusa a EpC de ¡relativismo! En fin, no voya seguir porque veo que no hay una actitud muy dialogante por parte de padre objetor, y respeto su agotamiento.

      Saludos.

    15. padre objetor

      Urbek,
      cualquier lector de esta serie de réplicas, como David, advierte claramente que mi actitud es más que dialogante. Ahora bien, si usted no discute las afirmaciones que hago, sino que responde con otras distintas, el diálogo se vuelve absurdo.
      Usted reitera dos argumentos que me resultan falaces:
      1. “que EpC es una asignatura que trata de los valores presentes en la Constitución y los DDHH” cuando es obvio que se extralimita presentando “valores” partidistas que no tienen consenso social. Esta es una de las razones fundamentales de la oposición generalizada a la EpC.
      2. Que EpC no realiza juicios morales. Los libros son una continua muestra de juicios morales. Usted dirá que los Reales Decretos no los realizan, a lo que ya le respondo que introducen temas donde existe un claro disenso social y establecen las condiciones para que libros y profesores hagan juicios morales sobre dichas cuestiones:
      http://www.gaceta.es/13-03-200.....1,11,14725
      3. Positivismo jurídico y relativismo no son en absoluto incompatibles, sino que el segundo es presupuesto y consecuencia del primero.

    16. Hola:

      Pongamos un ejemplo. El real decreto 1631/2006 que desarrolla dos de las cuatro asignaturas pertenecientes al bloque conocido genéricamente como “Educación para la Ciudadanía” dice, literalmente, lo siguiente:

      “Espacios, en definitiva, en los que se practique la participación, la aceptación de la pluralidad y la valoración de la diversidad que ayuden a los alumnos y alumnas a construirse una conciencia moral y cívica acorde con las sociedades democráticas, plurales, complejas y cambiantes en las que vivimos.” (referido a “los centros y de las aulas de secundaria” como puede leerse literalmente en dicho real decreto.)

      En otro párrafo puede leerse:

      “Educación para la ciudadanía y los derechos humanos se plantea el conocimiento de la realidad desde el aprendizaje de lo social, centrándose la Educación ético-cívica en la reflexión ética que comienza en las relaciones afectivas con el entorno más próximo para contribuir, a través de los dilemas morales, a la construcción de una conciencia moral cívica.”

      Independientemente de poder discutir la conveniencia de ciertos conceptos introducidos en los párrafos anteriores, como el referido a las “relaciones afectivas”, entre otros, no me podrá negar usted que en ellos se habla claramente de “construirse una conciencia moral” o de “construcción de una conciencia moral”, construcción de la que se encargará, por supuesto, el Estado, a través del Ministerio de Educación, derogando, “de facto”, el artículo 27.3 de la Constitución, que dice:

      “LOS PODERES PUBLICOS GARANTIZAN EL DERECHO QUE ASISTE A LOS PADRES PARA QUE SUS HIJOS RECIBAN LA FORMACION RELIGIOSA Y MORAL QUE ESTE DE ACUERDO CON SUS PROPIAS CONVICCIONES.” (las mayúsculas no son mías, están en el original; http://www.boe.es/g/es/bases_d.....1978/31229 ).

      Entienda usted que son los padres los que tienen la responsabilidad última de la educación de sus hijos, siendo el Estado responsable subsidiario, y no al revés, debido a la imposibilidad de aquellos para suministrar a sus vástagos toda la formación que, en las actuales sociedades complejas, necesitan. Es por ello que los padres delegan, parcialmente, en los colegios. Pero esa delegación no supone la pérdida del derecho, ni puede tratarse en ningún caso de una delegación forzosa.

      Los hijos lo son de sus padres, no del Estado. Cuando mi hija tuvo traqueitis (inflamación de la tráquea que dificulta la respiración), no fue un funcionario público el que se pasó la noche en vela en el cuarto de baño cuidándola, fuimos su madre y yo. Este curioso hecho viene a colación, porque en la familia hay, o debería haber, un vínculo entre sus miembros que jamás tendrá el Estado: el amor. He ahí una fuente que impulsa el espíritu de este artículo 27.3, porque ese es el motor para que los padres busquen siempre lo que consideran mejor para sus hijos.

      Así, pues, el asunto no es que yo niegue que “Educación para la Ciudadanía” trate los valores presentes en la Constitución y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aunque de ello podríamos escribir ríos de tinta. Lo que afirmo es que va mucho más allá, entrando en un terreno que no le corresponde al Estado, violando unos derechos que son potestad de las familias.

      Que Dios les bendiga.

      David.

    17. padre objetor,

      1.- Dígame qué valores “partidistas” encuentra usted en los contenidos oficiales de EpC y así tendremos algo sobre lo que no divagar. ¿Y a qué se refiere con “oposíción generalizada”? ¿¿A menos de 50 objeciones recogidas en toda España??

      2.- Dígame en qué temas de los tratados en EpC existe el más mínimo disenso social. Sobre los libros le vuelvo a recordar que en este país existe libertad de cátedra, así que resulta absurdo discutir sobre el contenido de unos libros que no tienen que rendir cuentas más que a sus autores y editores.

      3.- Relativismo se usa en esta polémica en el sentido de relativismo moral, de “todo vale”. Justo lo contrario al positivismo: sólo vale lo establecido así o asao. Lógicamente si entramos en distinciones más precisas podemos tachar de relativista incluso a la moral religiosa, ya que sus principios no pueden universalizarse al ser de naturaleza revelada.

    18. David,

      Del asunto de la conciencia moral ya he tratado en otros hilos. EpC pretende formar una conciencia que sea moral y cívica como contraposición de la amoralidad, del incivismo y el pasotismo del que todo el mundo acusa a nuestra juventud. Queremos que nuestra juventud, en tanto que miembros de la Ciudad, se comporte siguiendo criterios y valores compatibles con el marco ético cívico. Confundir esto con la pretensión de inculcar una mora privada concreta es un grave error conceptual.

      Sobre el artículo que cita, ustedes siempre olvidan el 27.2, donde se afirma que la educación básica, que es obligatoria, tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales. ¡Ya me dirá usted si la formación de los afectos y los valores no entra de lleno en el desarrollo de la personalidad humana! En realidad no existe incompatibilidad alguna entre ambos artículos si se sabe diferenciar entre valores de moral pública, éticos, cívicos; y valores de moral privada. Son dos círculos distintos y concéntricos: la ética pone los límites a la expresión pública de la moral privada cuando ésta afecta al trato con terceros.

      Saludos

    19. Urbek,
      me resulta imposible dialogar con una persona que niega constantemente la realidad de los hechos. Le he facilitado un enlace a tres encuestas que ponen de manifiesto que la mayoría de la población está en contra de una EpC obligatoria y evaluable. Y si, encima, usted sostiene que las objeciones presentadas son menos de 50, o nos toma por tontos o su empeño por distorsionar la realidad raya lo patológico. En cualquier caso, no cabe discusión alguna con quien no reconoce hechos comprobables ni respeta las reglas de la lógica.

    20. Hola:

      Señor Urbek, no sé si hago bien contestando a su último mensaje, pues imagino que son temas que ya se han tratado hasta la saciedad, pero me resisto a mantenerme en silencio, pues comete usted algunos errores de bilto y quisiera arrojar algo de luz, si usted me lo permite.

      Por una parte, sostiene usted la existencia de una moral pública y de otra privada; mal empezamos, toda vez que la moral es una, no varias. Yo no sé usted, pero yo no me comporto con unos valores en casa y con otros fuera de ella. Intento comportarme con los mismos valores, dentro y fuera. Como comprenderá, no puedo asumir una moral de mínimos, común para todos, puesto que mi moral es de máximos, no de mínimos, y no puedo prescindir de ninguno de sus puntos, ni fuera ni dentro de casa.

      Por otra parte, ¿quién fija esa moral de mínimos?. Le recuerdo que la moral está por encima de la ley y es anterior a ésta. La ley, por tanto, debe acomodarse a la moral, y no al revés.

      Positivismo jurídico y relativismo moral en absoluto son contrapuestos, sino que se justifica uno en el otro. El positivismo jurídico no podría existir sin el relativismo moral, y aquel da forma a éste. La ley que se erige en fuente de moralidad puede hacerlo siempre que primero se niegue la existencia del bien absoluto, un bien que no depende ni de circunstancias, ni de individuos. El relativismo moral niega la existencia de ese bien absoluto. Es entonces cuando el positivismo jurídico entra en juego, para determinar en qué consiste ese bien, diciendo que corresponde a las leyes definirlo. Como comprenderá, no podemos estar de acuerdo con esto.

      El artículo 27.2 de la Constitución dice lo siguiente:
      “LA EDUCACION TENDRA POR OBJETO EL PLENO DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD HUMANA EN EL RESPETO A LOS PRINCIPIOS DEMOCRATICOS DE CONVIVENCIA Y A LOS DERECHOS Y LIBERTADES FUNDAMENTALES.”

      Cosa que nos parece fenomenal, pero si lee usted este artículo, ¿puede decirme dónde indica que es el Estado el encargado de hacer esto?. Sin embargo, el 27.3 establece claramente es a los padres a los que les asiste el derecho “PARA QUE SUS HIJOS RECIBAN LA FORMACION RELIGIOSA Y MORAL QUE ESTE DE ACUERDO CON SUS PROPIAS CONVICCIONES.” No solamente eso, sino que además indica que los poderes públicos “GARANTIZAN” ese derecho. Resulta curioso ver como son actualmente esos mismo poderes públicos los que quieren suprimir ese derecho. Los padres son los encargados de formar a sus hijos. El Estado es responsable subsidiario, es decir, al servicio de los padres, y no al revés.

      Por último, me veo en la obligación de decirle que no son 50 objeciones, sino más de 50.000. Creo que se ha olvidado usted de algunos ceros.

      Que Dios le bendiga.

      David.

    21. José C. Muñoz

      Respecto del número de horas que en Suecia se dedican a EpC, copio unas manifestaciones de Inger Enkvist, catedrática de la Universidad de Lund (Suecia) y asesora del Ministerio de Educación de Suecia. Las realizó con ocasión del I Encuentro Nacional de Objetores a EpC, celebrado en Madrid el 16 de febrero del presente año:

      “En Suecia no existe la asignatura Educación para la Ciudadanía; los conocimientos sobre el sistema político y las instituciones se imparten a través de la materia de Ciencias Sociales” (véase en http://www.hazteoir.org/node/10547).

      Así pues, la cifra de horas lectivas que se ha dado corresponde a C. Sociales, en algunos de cuyos bloques temáticos se abordan cuestiones relativas a la Constitución, los Derechos Humanos y el sistema democrático de gobierno.

      Ya firmaría yo que eso fuese lo que se hiciera en España.

    22. padre objetor,

      1.- Naturalmente que he mirado sus enlaces, y no me he referido a la encuesta que señala porque es que no demuestra lo que usted argumenta: una cosa es preferir que EpC sea voluntaria y otra oponerse a EpC. La misma encuesta afirma que el 51 por ciento de los padres no hace nada cuando sus hijos les presentan malas notas ¿ese porcentaje de padres irresponsables justifica la bondad del fracaso escolar?

      2.- El número de 43 objeciones legalmente admitidas por los tribunales no me lo invento, sino que usted mismo lo ha puesto en un hilo anterior a propósito de unos datos aportados por Profesionales por la Ética. Ya sé que se han presentado muchos más recursos, pero tirar un penalty no es lo mismo que marcar el gol.

    23. David dixit: “sostiene usted la existencia de una moral pública y de otra privada; mal empezamos, toda vez que la moral es una, no varias”

      No irá usted a negarme que existen tantas morales como culturas, religiones, etc, surgidas por la necesidad de éstas de enfrentarse con una serie de problemas universales y muy graves sobre cómo valorar la propia vida, cómo valorar la vida de los demás, los bienes y su distribución, cómo regular el poder, la diversidad, etc. Cada una, incluso cada individuo, ha dado históricamente a estas preguntas soluciones diversas y frecuentemente contradictorias, pero en líneas generales, tras muchas idas y venidas, al final convergentes. Por eso en las sociedades plurales, globalizadas, se necesita recabar el mínimo común denominador de todo ese patrimonio moral transcultural cuya universalidad resida, por un lado, en el deseo común de estar salvaguardados por sus principios, y por otro, en la justificabilidad de su utilidad a la hora de resolver los problemas de la convivencia a los que se aplican. Ese mínimo común moral universalizado mediante la razón práctica -ahora ya sí, ético- está esbozado en los DDHH y es el marco general con el que hay que criticar aquellos comportamientos de los individuos que afectan más gravemente a la dignidad de la coexistencia.

      “¿quién fija esa moral de mínimos?. Le recuerdo que la moral está por encima de la ley y es anterior a ésta. La ley, por tanto, debe acomodarse a la moral, y no al revés.”

      Ya está fijada por nuestra Constitución y en su cumplimiento y reconocimiento de los DDHH.

      ” El relativismo moral niega la existencia de ese bien absoluto. Es entonces cuando el positivismo jurídico entra en juego”

      Vamos a ver, si el relativismo moral supone negar el bien absoluto, entonces naturalmente que EpC, la Constitución y los DDHH son relativistas, puesto que hacer juicios absolutos es cosa de teólogos y la ética laica es, por definición, una creación profana. Igualmente habremos de considerar relativista a la Física y las ciencias duras, puesto que ningún científico pretende que su conocimiento sobre la naturaleza sea imperfectible, eterno e inmutable. No me parece una definición de relativismo adecuada, francamente. Para mí el relativismo moral es la creencia de que no puede construirse una ética, es decir una moral universalmente aceptable, porque se considere que no existen criterios para comparar las soluciones morales que cada cultura da al mismo problema de convivencia. Desde luego que desde este punto de vista las morales religiosas son muy relativistas, ya que sus fundamentos, al ser revelados, no pueden ponerse sobre la mesa para ser criticados. Me parece obvio que la ética laica y cívica que sustenta a los DDHH no es nada relativista ya que no hay mejor criterio para justificar unas normas que el hecho de que todo el mundo quiera estar salvaguardadas bajo su protección.

      “¿puede decirme dónde indica que es el Estado el encargado de hacer esto?”

      Hombre, el artículo 27 deja bien claro que la educación básica es obligatoria y gratuita. Desde ese momento el Estado queda legitimado para imponer lo que considere “básico” para el pleno desarrollo de la personalidad siempre que sea en perspectiva de respetar los valores y principios comunes recogidos en la Carta. El artículo 27.3 impone otra obligación al Estado, y es la de crear condiciones para la enseñanza de dos cosas no comunes que básicamente se resumen en una religión elegida por los padres. Para ello no se explicita si hace falta una asignatura o catequesis o qué, pero la cuestión es que al parecer se encuentra totalmente garantizada.

    24. Jose Muñoz dixit: “En Suecia no existe la asignatura Educación para la Ciudadanía; los conocimientos sobre el sistema político y las instituciones se imparten a través de la materia de Ciencias Sociales”

      Vamos a ver, según el informe Eurydice resumido por Victoria Llopis, en Suecia “Ciudadanía activa” se enseña dentro de la asignatura de Estudios Sociales (en educación obligatoria, 9 años) y de Civismo (en Secundaria Superior, 3 años). Ambas son asignaturas obligatorias y se enseñan aproximadamente 90 horas al año. También se enseña como tema transversal. Estudios Sociales y Civismo buscan construir conocimiento y aumentar el desarrollo de ideales y valores. Estudios Sociales en particular pretende asegurar que los alumnos abracen y practiquen los valores que fundan la democracia.

      El currículum de Civismo pretende que los alumnos, entre otras cosas:

      Entiendan cómo diferentes intereses, ideologías y tradiciones afectan los modos de ver en el individuo y en la sociedad; a la vez que las normas de la sociedad y sus valores influyen individualmente.
      Desarrollar su conocimiento y comprensión de una sociedad con diversidad étnica y cultural, y la importancia de las relaciones entre los pueblos.
      Desarrollar su conocimiento sobre condiciones de otros países, y la consiguiente capacidad de reflexión sobre las relaciones internacionales y la cooperación.
      Desarrollar sus habilidades para examinar críticamente condiciones sociales y ver las consecuencias de varias alternativas.
      Desarrollar su habilidad para razonar y expresar su punto de vista, y adquirir una creencia en su propia habilidad para formar parte activa en la sociedad e influír en su desarrollo.

      Todo ésto considerando que la tarea democrática de las escuelas es triple:

      Enseñar a los estudiantes democracia y valores fundamentales.
      La escuela en sí misma debe funcionar democráticamente, de forma que tanto staff como estudiantes participan en el trabajo escolar y en el binomio enseñar/aprender.
      La responsabilidad de las escuelas de fomentar miembros democráticos de la sociedad, que sean capaces de vivir y funcionar en una sociedad democrática; esto incluye trabajar con el sistema de valores fundamentales democráticos, como por ejemplo, solidaridad, igualdad entre las personas e igualdad de oportunidades.

      “La inviolabilidad de la vida humana, libertad e integridad individual, igual valor de todas las personas, igualdad entre hombre y mujer, solidaridad con el débil y vulnerable, son valores que las escuelas deben impartir.”(Currículum Nacional para Secundaria Superior obligatoria)

    25. Estimado Urbek:

      No voy a entrar al juego de afirmar o negar la existencia de “tantas morales como culturas”, puesto que se trataría de una discusión excesivamente larga. Lo que sí le niego es que en una misma persona puedan coexistir varias morales (una privada y una pública). Si se implanta, como usted dice, un “mínimo común denominador”, eso obligaría a los individuos, por necesidad, a aceptar planteamientos morales contrarios a su propia moral, dado que si se reduce la moral al mínimo común de todos los ciudadanos, ese mínimo sería “cero”, tal es la diversidad de culturas y “éticas personales”. Si llegamos a ese mínimo, el “cero”, “Educación para la Ciudadanía” quedaría vacía de adoctrinamiento moral, convirtiéndose en la asignatura que debió ser, no la que es. Y de nuevo llegamos al derecho constitucional que defendemos, el derecho de los padres a la formación de sus hijos. Eso es, exactamente, lo que pretendemos los objetores.

      Sostiene usted que el mínimo común está esbozado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En el Real Decreto 1631/2006 podemos leer lo siguiente:

      … “También son comunes el conocimiento y la reflexión sobre los derechos humanos, desde la perspectiva de su carácter histórico, favoreciendo que el alumnado valore que no están garantizados por la existencia de una Declaración, sino que es posible su ampliación o su retroceso según el contexto.”…

      ¿Puede usted realmente sostener que una declaración, como la de los derechos humanos, de la que se dice que “es posible su ampliación o retroceso según contexto”, sea un referente para una ética común?. ¿Quiere eso decir que algo que hoy es ético, mañana deja de serlo porque “retrocede según el contexto”?, ¿y que algo que actualmente no es ético mañana lo sea porque se “amplía según el contexto”?.

      Hay colectivos, rectifico, hay todo un proyecto de ingeniería social que pretende incluir en la Declaración Universal de los Derechos Humanos “supuestos derechos” como el aborto o la eutanasia. Una vez introducidos en la declaración esos mal llamados “derechos”… ¿cree usted sinceramente que personas como yo van a considerar el asesinato de niños como algo “ético”?. Obviamente, le adelanto que no.

      En el mismo Real Decreto podemos leer:

      … “las teorías éticas y los derechos humanos como referencia universal para la conducta humana”…

      Siento mucho decirle que no considero que una declaración que se considera como una “conquista inacabada” pueda ser referente universal para la conducta humana. Si aceptase eso, estaría poniendo mi moral en unas manos que no son garantía suficiente. La moral, como ya le he dicho, está por encima de la ley.

      Sostiene usted que la “moral mínima” ya está fijada por nuestra Constitución, cosa que, como no puede ser menos, le niego absolutamente. Ese es un pensamiento completamente “positivista” (que no positivo, si me permite usted la broma). La ley, y la Constitución no es más que una ley, no fija la moral.

      En ningún momento he hecho una definición del Relativismo Moral. He dicho que niega la existencia del bien absoluto, pero no que eso sea la definición de relativismo moral. No soy filósofo, ni teólogo, así que no osaría definir algo que ya está definido por personas mucho más cualificadas que yo. No puede usted decir que la Física es relativista por la sencilla razón de que la Física no busca explicar la bondad o maldad de las cosas, sino que lo que pretende es explicar los fenómenos del mundo físico. Es como si pretende decirme que el inglés, las matemáticas o la tecnología son relativistas. Nada como descontextualizar algo para poder argumentar sobre ello en un terreno lo más embarrado posible. Curiosa estrategia.

      Pero es que usted aún va más lejos, ya que primero dice que defino el relativismo (cosa que no he hecho) y a renglón seguido va y lo define usted, como aquello que nos “impide construir una ética, es decir una moral universalmente aceptable”. El relativismo moral nada tiene que ver con lo que usted dice. El relartivismo moral plantea la misma como algo relativo, es decir, dependiente del contexto y de los sujetos morales. Las “diversas morales” o son absolutas, o no son “morales”, puesto que una moral que dependa de las circunstancias no puede ser un referente de vida, toda vez que nunca sabríamos como debemos comportarnos, al cambiar la moral según el contexto.

      Dice usted:

      “Desde ese momento el Estado queda legitimado para imponer lo que considere “básico” para el pleno desarrollo de la personalidad”.

      Primero, no sé de donde saca usted esa conclusión. Yo, sinceramente, no lo veo por ningún lado. Sigo sin ver dónde dice que el Estado quede legitimado para semejante cosa.

      Segundo: se le ha escapado a usted el verbo “imponer”. Sí, reconozco que es una tentación totalitaria el hecho de que nuestro querido gobierno quiera “imponernos” sus tesis. Le remito al título del libro que ha desencadenado este debate.

      Habla usted de una ética laica y cívica. No sé si está confundiendo laicidad con aconfesionalidad. La primera pretende relegar la dimensión religiosa al ámbito de lo privado, cosa imposible, dado que la religión tiene una misión de difusión (en el caso de la católica, evangelizadora), por lo que no puede quedar relegada a dicho ámbito privado, sino que tiene, por necesidad, que abrirse a la sociedad. La aconfesionalidad no consiste en relegar la religión, sino precisamente lo contrario, en defender a todas ellas, siempre que no atenten al orden público (art. 16 de la Constitución).

      Finalmente, comete usted un error de bulto al pretender que todo el mundo pueda aceptar unas normas, como los derechos humanos, de forma incondicional y considerar esa supuesta aceptación como “criterio para justificar unas normas”… Mal criterio elige usted basado en una premisa que parte como falsa, ya que no todo el mundo acepta esa declaración como fuente universal de moral. Le aseguro que si, como se pretende, se incluyen en la declaración falsos “derechos” como el aborto o la eutanasia, la declaración de los derechos humanos demostrará con mucha mayor claridad que no es tan “Universal”.

      Por cierto, como nota curiosa, la extinta Unión Soviética no ratificó la declaración de los derechos humanos, puesto que en ella se hablaba del derecho a la libre circulación (artículo 13), entre otros. Obviamente este derecho entraba en conflicto con la situación política de la URSS. Personalmente no me gustaba el gobierno soviético, como ya se imaginará usted, pero no por ello considero que los soviéticos no tuviesen moral. Puede que su moral no fuese acorde con la que yo sostengo, pero de lo que estoy seguro es de que no tengo derecho a imponerles mi moral. Tengo derecho a intentar convencerles (convertirles si le parece mejor a usted), pero no a “imponer”. No es que quiera generalizar respecto al mundo soviético, solamente poner un ejemplo. Confío en que me entienda usted.

      Está claro que no vamos a ponernos de acuerdo en este asunto porque, al parecer, usted quiere darle un cheque en blanco al Estado y yo me niego a ello. Llegará el momento, algún día, en el que el gobierno cambie de signo. Suponga usted que un partido de corte confesional llegase al gobierno… ¿vería usted igual una asignatura mediante la que se puede “imponer” una moral concreta a todos los ciudadanos?. Supongo que en ese caso sus planteamientos cambiarían radicalmente.

      Que Dios le bendiga.

      David.

    26. padre objetor

      Urbek,
      usted desconoce absolutamente lo que es una declaración de objeción de conciencia.
      Esta se comunica a la administración -es una “declaración”-, no se solicita ningún reconocimiento ni administrativo ni judicial. Es la exposición de una situación en la que una ley entra en conflicto con la conciencia. Por tanto, hablar de “objeciones reconocidas” es un contrasentido. Cosa distinta es que usted vaya dando palos de ciego a ver si confunde a algún incauto. Lo que le reprocho no son sus argumentos, sino lo que me parece una manera torticera de participar en un debate.

    27. David dixit: “Lo que sí le niego es que en una misma persona puedan coexistir varias morales (una privada y una pública). ”

      Pero vamos a ver, si es que es muy sencillo. ¿Usted conduce? Si lo hace sabrá que existen unas normas de circulación. Éstas normas tienen por finalidad ponernos a todos en la mejor disposición posible para manejar nuestros vehículos de acuerdo con nuestros fines particulares. Esas normas frecuentemente entrarán en contradicción con intereses concretos nuestros, por ejemplo si queremos pasar por una calle en sentido contrario al permitido. Además las normas de circulación no le dicen a usted hacia donde tiene que dirigirse. Pues así funciona la ética pública con respecto a las morales particulares. Su moral religiosa la dicta a usted cómo debe comportarse en mor de su interés privado por alcanzar una salvación metafísica individual que usted sabrá en lo que consiste. A la ética pública eso no le importa ni tiene potestad para dictárselo. La ética laica sólo es un código mínimo de circulación de las morales, de utilidad justificable profanamente y universalizable por lo común de los problemas a los que da solución. Que a usted la homosexualidad le parece un pecado. Bien, pues no la practique, pero en el ámbito público tanto homosexuales como heterosexuales van a tener la misma prioridad a la hora de circular porque no se debe discriminar por razones sexuales. Que a usted las transfusiones le parecen un horror, bien, pues no se le obilgará a hacérsela, pero usted no tiene potestad para negársela a su hijo porque el derecho a la vida y la integridad física de su hijo está por encima de sus creencias. Que usted cree en el sistema de castas hindú, muy bien, pero aquí todas las personas que convivimos en la Ciudad tenemos igual dignidad, etc.

      “Si se implanta un “mínimo común denominador”, eso obligaría a los individuos, por necesidad, a aceptar planteamientos morales contrarios a su propia moral”

      No, porque son dos ámbitos distintos. Nadie va a obligarle a usted a que se practique la homosexualidad, ni a que aborte, ni a que se masturbe, ni a que use un condón, etc. El ámbito de validez (invalidez en su caso) de esas conductas es su fuero íntimo, privado. Lo que sí vamos a obligarle (nosotros, la Ciudad que se da sus propias leyes) es a que respete la libertad de los demás en esos asuntos cuando confronte con tales comportamientos en el ámbito público. Ustedes es que confunden permanentemente pecar (acción maligna que afecta a la salvación individual) con dar libertad para que cada cual considere qué es pecado y qué no. A usted nadie lo va a obligar a que peque.

      “¿Puede usted realmente sostener que una declaración, como la de los derechos humanos, de la que se dice que “es posible su ampliación o retroceso según contexto”, sea un referente para una ética común?.”

      Vamos a ver, usted interpreta mal esa afirmación. Lo que se quiere decir ahí es que los DDHH de facto son violados, que la existencia de una Carta no asegura nada, y que la moralidad tenemos que sostenerla todos en alto porque no está implícita en ninguna ley natural necesaria. Nosotros somos la posibilidad del comportamiento moral, y si no nos convencemos de su virtualidad a la hora de salvaguardarnos de la intemperie entonces el mal triunfará. Los valores funcionan así: no existen antes de que vengan al mundo seres sensitivos, y si son valores pensados requiren de seres con inteligencias simbólicas que sean capaces de conducirse respecto a criterios justificables.

      “¿cree usted sinceramente que personas como yo van a considerar el asesinato de niños como algo “ético”?

      Pues si conseguimos justificar bien el aborto sí que debería asumirlo, puesto que no es usted libre para negar una conclusión racionalmente válida. Usted podrá apelar a principios subjetivos para seguir negándose a aceptar el aborto, pero no podrá justificar su postura de manera pública. No quiero que vea esto como una imposición, sino que es la mejor manera de hacer funcionar la sociedad. Si usted se opone al aborto esfuércese por justificar profanamente su oposición para que sus argumentos puedan afectarnos a todos y no sólo a los que comparten sus creencias.

      ” no considero que una declaración que se considera como una “conquista inacabada” pueda ser referente universal para la conducta humana”

      Pues claro que sí, porque los códigos éticos, como cualquier ámbito del conocimiento humano, no son absolutos, eternos e inmutables. Es algo que subyace en todo este debate. ¿Usted cree que la electrónica está acabada? Y sin embargo fíjese lo útil que resultan los ordenadores. La ética -la moral transcultural- es una construcción histórica cuya virtualidad simplemente consiste en ser lo más sensato que a día de hoy podemos afirmar en cuanto a qué normas de convivencia ponen a las personas en mejor disposición para que cada cual busque su felicidad personal según dicte su moral privada. Lo que ocurre con los códigos morales es que son creaciones importantísimas porque conforman el marco dentro del cual se desarrollan todas las actividades humanas. Por ello históricamente las distintas sociedades y culturas han intentado siempre colgar sus principios morales de ganchos trascendentales que aseguraran la inmutabilidad de dichas normas. A la ética le da igual que ese proyecto de fijación trascendental sea posible o no, porque se reconoce a sí misma como un saber práctico que no se demuestra, sino que se justifica como todos los saberes prácticos. Por ejemplo, ¿acaso reside en algún cielo platónico imperecedero el diseño del martillo? No, sino que se trata de la solución contingente que nuestra inteligencia ha dado al problema del martillar. Primero descubrimos los problemas y después ensayamos las soluciones. A nuevos problemas, nuevos intentos resolutivos. ¿Cómo vamos a cerrar la declaración de Derechos Humanos? Como usted dice, ¿qué hacemos con el aborto o la eutanasia cuando todavía no nos hemos puesto de acuerdo en la mejor solución? Los decálogos morales no son más que la expresión histórica de un momento de sosiego entre dos tempestades. Cuando las culturas se abren y surgen nuevos problemas la inteligencia humana (a veces encarnada en grandes reformadores éticos como Jesús, Lutero, etc.) avanza imparable hacia la resolución de los nuevos conflictos.

      ” La moral, como ya le he dicho, está por encima de la ley”

      Y yo estoy de acuerdo con usted, en tanto que la ley no es más que la parte de la moral que se impone coactivamente. Sin embargo la moral regula todo el comportamiento humano, y por eso a parte de leyes hay expresiones más leves de la moral, como códigos de vergüenza y otros. En buena parte la labor de la ética es diferenciar unos ámbitos de otros, porque la justificación del poder de la coacción es uno de los grandes problemas éticos.

      “La ley, y la Constitución no es más que una ley, no fija la moral”

      Bueno, la ética laica es un sedimento moral universal cristalizado en los DDHH, y nuestra Constitución se adecúa y reconoce a éstos. Por otro lado la positividad de la Constitución convierte el poder simbólico de los derechos en poder real mediante el establecimiento de un Estado que defiende su cumplimiento. Digamos que los DDHH están fundados en una especie de iusnaturalismo diversamente fundamentado y que después el positivismo jurídico se encarga de ratificarlo y asegurar su cumplimiento. Los DDHH serían algo así como una Constitución Universal: “Nosotros los hombres hemos decidido dotarnos de dignidad… etc.”

      “No puede usted decir que la Física es relativista por la sencilla razón de que la Física no busca explicar la bondad o maldad de las cosas, sino que lo que pretende es explicar los fenómenos del mundo físico.”

      Claro que puedo decirlo, porque al relativismo se le puede apellidar como moral o como se quiera. Si las teorías científicas no pudieran contrastarse en el banco de pruebas de los laboratorios entonces la validez de sus afirmaciones sería relativa -en el sentido que yo le doy al término- al sujeto que las enuncia. En el sentido suyo, toda ley física es relativa, ya que siempre está sujeta a refutación en función de las nuevas evidencias aportadas por la experiencia. La moral funciona igual. Por ejemplo, unas culturas han solucionado el problema de la reproducción, la crianza de los hijos, el impulso sexual, etc., mediante la monogamia, y otras mediante la poligamia, la androginia, etc. Si yo fuera un relativista moral -en mi sentido- entonces creería que todas esas soluciones son igual de buenas o de malas, ya que no contemplaría ningún método para contrastarlas a nivel etic. Pero yo no soy relativista en ese sentido, sino en el suyo, es decir, creo que las soluciones que la inteligencia da a los problemas siempre pueden implementarse, que el dogmatismo es un fracaso de la inteligencia, y que podemos criticar las respuestas que cada cultura, en el seno de su marco histórico, da a esos asuntos.

      “Las “diversas morales” o son absolutas, o no son “morales”, puesto que una moral que dependa de las circunstancias no puede ser un referente de vida, toda vez que nunca sabríamos como debemos comportarnos, al cambiar la moral según el contexto.”

      Ni mucho menos. Esto es como si me dice que la arquitectura romana no era arquitectura, porque claro, se ha demostrado que los arcos apuntados aguantan peor los esfuerzos que los cables de acero, pongamos por caso. Las creaciones humanas no descansan en ningún cielo platónico, son imperfectas, se caen, se refutan, se derogan, etc., pero su esencia reside en su utilidad contingente. Lo absoluto es un desideratum teológico o filosófico, una utopía que puede impulsarnos pero jamás llega a sustentarnos (al menos en este mundo). Así de sacrificada es nuestra vida, y en ello reside nuestra responsabilidad de ir creando sustentos cada vez más robustos para justificar nuestros comportamientos. Eso es lo que las morales han hecho toda su historia: postularse como enganchadas de algún sustento inamovible (Dios, la naturaleza, la Razón, lo Absoluto, la Dignidad, etc.) para evitar ser zarandeadas por los signos de los tiempos.
      El proyecto ético es mucho más humilde. Jacques Maritain, filósofo católico, dejó testimonio directo de cómo se fue elaborando la Declaración de 1948: “Durante una de las reuniones de la Comisión Nacional francesad de la UNESCO, en la que se discutían los derechos del hombre, alguien se quedó asombrado al advertir que ciertos partidarios de ideologías violentamente antagónicas habían llegado a un acuerdo sobre la redacción de la lista de derechos. Sí, contestaron, estamos de acuerdo con esos derechos con tal de que no se nos pida fundamentarlos”. En efecto, si hubieran intentado hacelo habrían entrado en disputas filosóficas y religiosas interminables. Maritain interpretó esto en un principio como un fracaso de la razón, pero cuando poco después presidió la Segunda Conferencia Mundial de la UNESCO, dio una versión más adecuada al hecho: “Debido al desarrollo histórico de la humanidad , a las crisis cada vez mayores del mundo moderno y al progreso, aunque precario, de la conciencia moral y la reflexión, los hombres de hoy advierten más plenamente que en el pasado, un número de verdades prácticas relativas a su vida en común sobre las cuales pueden llegar a un acuerdo, pero que derivan en el pensamiento de cada uno de concepciones teóricas distintas”

      Saludos.

    28. Hola:

      He estado revisando, un poco por encima, los mensajes de este hilo. Me he dado cuenta de que nos hemos enfrascado en una conversación estéril, que no lleva a ninguna parte. Ni yo pretendo convencer al señor Urbek, ni él va a convencerme a mí. Entre diciendo que no quería entrar al trapo y al final me he metido en una espiral sin fin.

      Reconozco que si seguía escribiendo era porque mi orgullo me impedía dejar de hacerlo, con la estúpida idea de que el último en hablar es el que gana. Reconozco mi idiotez.

      El señor Urbek y yo no estamos de acuerdo ni lo estaremos, imagino, en mucho tiempo, salvo que el Señor quiera iluminarnos a los dos, cosa que pido con verdadera ansia.

      Los últimos razonamientos del señor Urbek me han parecido, lo digo con humildad, pero con firmeza, tremendamente dañinos. Pero no voy a intentar prolongar más esta discusión, entre otras cosas porque creo que ya solamente la leemos él, yo y como mucho “padre objetor”.

      Había escrito para este mensaje varias reflexiones sobre los comentarios que ha vertido el señor Urbek, sobre todo los relacionados al aborto, eutanasia, homosexualidad… pero creo que es mejor para mí, y para cualquiera que pueda leer esto, doblegar mi orgullo.

      Finalmente creo que nos hemos ido por los cerros de Úbeda, si me permiten la expresión. Volviendo al origen, seguiré con mis objeciones a Educación para la Ciudadanía y seguiré luchando por defender nuestra libertad frente a este intento totalitario por parte del gobierno de España.

      Señor Urbek, rezo por usted.

      Que Dios le bendiga.

      David.

    29. Pues yo le agradezco su interés, esfuerzo y amabilidad. Sé de la dificultad de convencer sobre nada en una polémica que se ha vuelto tan agria, y donde a menudo sólo falta pintarnos a los defensores de EpC con cuernos y rabo. Nos han llegado a acusar de colaboradores del Mal, así con mayúsculas, ya me dirá usted si es para indignarse o no. Sólo trato de dar constancia de que, equivocados o no, los que apostamos por EpC no estamos más que recogiendo lo mejor que podemos el guante lanzado por una sociedad que cada vez que surgen problemas juveniles se gira hacia la escuela exigiéndole soluciones. La ética en su vertiente cívica es muy importante porque si renunciamos a ella la convivencia se endurece, y todo se trata de arreglar a golpe de código penal.

      Saludos.

    30. Urbek,
      las cosas como son: estoy totalmente de acuerdo con su comentario. Sólo haría una matización: cuando apunta “los que apostamos por EpC no estamos más que recogiendo lo mejor que podemos el guante lanzado por una sociedad que cada vez que surgen problemas juveniles se gira hacia la escuela exigiéndole soluciones” tiene toda la razón del mundo. Y es que, en muchos casos, somos los padres, primeros responsables de la formación moral y, por tanto, ciudadana, de los hijos quienes hacemos dejación de nuestro derecho-responsabilidad y “los arrojamos” a la escuela, al estado o a quien pueda con ellos. Yo considero al Estado subsidiario en cuanto a la formación cívica de los hijos, pero también es verdad que muchos padres son unos perfectos irresponsables.

    31. No, pero cuidado. El problema de la educación en valores no es únicamente la desidia de buen número de padres. El camino al infierno está empedrado por buenas intenciones, y hay muchos que están preocupadísimos por inculcar a sus vástagos unos valores que resultan lesivos para la convivencia. Como bien recuerda Marina, era en el seno de las familias sureñas de EEUU donde se transmitía el racismo más feroz, y es también en el seno de las familias, en particular por parte de las mujeres, donde se transmiten tradiciones como la ablación del clítoris. El lema que Marina usa es: “para educar a un niño hace falta la tribu entera”, pero añade: “para educar bien a un niño hace falta una buena tribu”. Las sociedades tradicionales han educado muy efectivamente porque eran sociedades muy cohesionadas y con muy poco disenso, pero en su seno se han originado las grandes injusticias que ahora tratamos de enmendar.

    32. Urbek,
      una mala familia educa mal. Pero no es razón para expropiar a las familias su derecho-deber de educar. Marina tiene una permanente sospecha sobre la capacidad educativa de las familias. Pues parece que a él no le ha ido tan mal. Sobre Marina y su concepto de educación escribí José Antonio Marina se equivoca de tribu.
      Por otra parte, si una mala familia educa mal, un mal Estado educará mal.
      Lo que debería hacer el Estado es potenciar la educación familiar, no suplantarla.

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