Cinismo (no leer con el estómago vacío)

Cinismo (no leer con el estómago vacío) cinismo Hoy me he desayunado con un breve artículo publicado en el diario Ultima Hora Ibiza, donde se formula una misma pregunta a tres colaboradores a fin de que, cada uno por su parte, aporten su contestación. La pregunta tiene su miga:

¿Cómo es posible que estén igual de contentos el Gobierno y los objetores con la sentencia del Supremo sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía?

Y es que, en efecto, las sentencias del Supremos sobre EpC parecen contentar tanto al Gobierno como a los padres objetores. Expertos juristas ya han desvelado que se trata de una sentencia de casación que pretende, precisamente, contentar a las dos partes, a costa de incurrir en contradicciones palmarias y abrir nuevas vias para que el movimiento objetor prosiga es su objetivo de desideologizar las asignaturas en cuestión.

Una pregunta, por tanto, de lo más pertinente. La que no me parece pertinente, sino todo lo contrario, es la respuesta que uno de los colaboradores, Joan Ferrer Miserol, da a la cuestión. Titulado “Cinismo” su breve escrito es, precisamente, un expreso ejercicio de cinismo por parte de quien es partidario evidente de la asignatura que, según sus propias palabras, “promueve la tolerancia y la aceptación de los contrarios“.

Lea y juzgue el talante sembrado de tolerancia y aceptación de un partidario de la Educación para la Ciudadanía. (Las negritas son mías):

Cinismo

El gobierno se alegra porque ve que según el máximo órgano judicial una asignatura que promueve la tolerancia y la aceptación de los contrarios está dentro de la ley. Los objetores, porque su cinismo no tiene límites y pretenden ver por todas partes resquicios para que su intolerancia sea admitida. No ven que su mundo está putrefacto, que son una vergüenza para sus coetáneos. Deberíamos silenciarlos al máximo porque recuerdan situaciones anteriores que no pueden hacer otra cosa que avergonzarnos.

Joan Ferrer Miserol
Ultima Hora Ibiza, Martes, 24 de febrero de 2009, p. 15

A mí sólo se me ocurre decir que esta gente da miedo.

© 2009, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.


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5 comentarios

  1. Esto es una nadería comparado con la acusación de aquel alto jerarca eclesial que nos llamó a los defensores de la asignatura “colaboradores del Mal”. En ese momento el listón de la calumnia, la injuria, el desprecio y el insulto se puso lo más bajo que puede ponerse: en el infierno.

  2. Apoyo las palabras de Urbek y apoyo a muerte al autor del artículo.

  3. Urbek,
    llamar “colaborador del mal” es bastante más educado que las descalificaciones (por no decir insultos de baja estofa) del autor del comentario. El mal, que yo sepa, no es una categoría católica ni se refiere al infierno. Ojalá todas las descalificaciones que recibimos fueran tan poco viscerales.

    Marcos,
    al autor le puedes apoyar a muerte. Lo que no puedes rebatir es que es un sectario y un incoherente. Si hubiera nacido antes podía haber hecho una brillante carrera en el nacionalsocialismo.

  4. Hola:

    La frase “Deberíamos silenciarlos al máximo” define bastante bien lo que esta gente quisiera: implantar de una vez por todas el “pensamiento único”. El resto de los insultos me dan igual; los insultos solamente ensucian al que los profiere.

    “Silenciarlos al máximo” no es más que el culmen del totalitarismo, que es a lo que este gobierno nos lleva: al primer gobierno democrático-totalitario. ¿Y cómo se consigue esto en democracia?. Pues no es fácil, pero el gobierno actual ha encontrado una fórmula bastante eficaz y es exactamente esa: “silenciarlos al máximo”. Para ello se siguen varios pasos, comenzando por el control de los medios de comunicación y terminando por el dominio de las conciencias.

    El primer paso hace tiempo que está prácticamente conseguido, salvo por honrosas excepciones a las que, si todo sigue por este camino, les queda poco tiempo. Dios no lo quiera.

    El último paso se llama “Educación para la Ciudadanía”.

    Que Dios les bendiga.

    David.

  5. Apoyo totalmente el comentario de David y el artículo de Padre Objetor. Es espeluznante la declaración de Ferrer Miserol, y opino que hay que estar en guardia contra delirios totalitarios como los que proclamó ese hombre en Ultima Hora Ibiza. Silenciar a alguien al máximo, que propugna este impresentable, suena muy trágico, ya se trate del silencio servil o del silencio de la muerte. Por eso apoyo todos los gritos de Libertad contra el Pensamiento Unico, y por tanto estoy en contra de la polémica y adoctrinante asignatura.

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