A ver si os ponéis de acuerdo, que nos estáis volviendo locos…

A ver si os ponéis de acuerdo, que nos estáis volviendo locos... mari «La asignatura habla de los derechos humanos y de algo que muchas veces olvidamos y que figura en nuestra Constitución, los valores fundamentales: la libertad, la igualdad, el pluralismo político y la justicia»

José Antonio Marina, El Comercio Digital, 5 de marzo de 2009.

A ver si os ponéis de acuerdo, que nos estáis volviendo locos... aido «El fallo del Supremo favorable a Educación para la Ciudadanía ha supuesto un espaldarazo. Es una materia imprescindible que incluye aspectos específicos sobre violencia de género, salud sexual y reproductiva o respeto a la diversidad».

«El Ministerio de Educación está muy implicado en avanzar hacia una formación afectiva y sexual, estamos colaborando con ellos en la elaboración de unidades didácticas sobre este tema para enviar a los centros que lo soliciten».

«Además, no queremos que la futura ley del aborto sea sólo una ley que regule las interrupciones voluntarias del embarazo, sino que se enmarcará en una estrategia integral de salud sexual y reproductiva; encomendará al Gobierno que realice campañas de sensibilización sobre el uso adecuado de métodos anticonceptivos y la prevención de embarazos no deseados».

Bibiana Aído, Ministra de Igualdad, Público, 8 de marzo de 2009.

© 2009, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.


Entradas relacionadas:

  1. Diez preguntas a los centros concertados sobre la educación sexual que va a imponer el gobierno Ya queda menos. El gobierno y sus aliados ERC e IU han anunciado hoy que el proyecto de Ley sobre Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo será debatido...
  2. Es más cómodo curar que prevenir: objeción, violación, denuncia y castigo Ahora que contamos violaciones y asesinatos de menores por días estamos inmersos en la polémica entre la prevención y el castigo ejemplarizante. Nuestra sociedad históricamente lo ha tenido claro y...
  3. Alejandro Llano nos empuja Pero nos empuja como empujan los filósofos: atrayéndonos desde la verdad. Una verdad que sólo sabe descubrir quien tiene el hábito de buscarla y no se arrellana en las apariencias...
  4. Esta es la educación sexual que el gobierno quiere dar a tus hijos ¿Una educación sexual adecuada? Un vídeo muestra lo que enseñarán los agentes de salud del Gobierno Madrid, 31 de mayo de 2010. La Ley de Salud Sexual y Reproductiva...
  5. A ver si se aclara la CONCAPA Tan asombrado me han dejado las declaraciones de Luis Carbonel sobre la propuesta de pacto educativo presentada hoy por Gabilondo que he tenido que cotejar tres fuentes y escribir este...
Enviar por mail esta entrada Enviar por mail esta entrada
Imprimir esta entrada Imprimir esta entrada

7 comentarios

  1. [...] Por lo interesante de las declaraciones ponemos un enlace al blog “Diario de un padre objetor” [...]

  2. Qué triste gracia me hacen las prepotentes declaraciones de esta chica. Cuando le pregunta el periodista por la trata de blancas se deshace en elogios para “su plan” y cree que todo sería diferente si la persona que va buscando una prostituta pensara que esa mujer está ahí obligada. ¡Que ignorante! Como si quien ya ha decidido “USAR” a un ser humano para satisfacer un capricho fuese a cambiar de opinión por consideraciones éticas; cuando lo que está haciendo ya es completamente antisocial. Justo después le dice el periodista que si cuando acabe con la protitución (forzosa) regularan la protitución (como negocio empresarial) Entonces no sabe qué decir y cambia de tercio. También afirma contundente que la maternidad es “el gran obstáculo”. ¡Dios mío que políticos de pacotilla! El gran obstáculo ¿para qué?

  3. Antonio Sánchez

    Es más pelgroso el que nos vende la moto de la “Constitución, los valores fundamentales: la libertad, la igualdad, el pluralismo político y la justicia» y quiere lo mismo que la pionera en poder ejecutar abortos legalmente. Los dos piensan lo mismo y están en el mismo barco.

  4. ¿ La violencia de género, la salud sexual y reproductiva, y el respeto a la diversidad no son aspectos de la convivencia social que afecten determinantemente el disfrute de valores fundamentales como la libertad, la igualdad y la justicia? Entonces, ¿donde está el pretendido desacuerdo?

  5. Hola a todos:

    Cuando personas como la señora Aido hablan de “Violencia de género” se refieren a la violencia de hombres hacia mujeres, a poder ser enmarcada en el ámbito de la familia, en su sentido más reduccionista. Ese concepto de “violencia de género” ya ha provocado que la familia sea sospechosa y, por tanto, susceptible de vigilancia. Se sostiene que la familia, como feudo independiente, no debe existir, sino que debe ser en todo momento tutelada, y vigilada, por el Estado. Control sobre las familias. Es el concepto, una vez más, de que no es el Estado el que sirve a la persona, sino la persona la que sirve al Estado. Un concepto muy marxista. Un concepto muy totalitario.

    La violencia es violencia. El añadirle el calificatigo de “género” no es inocente; pretende mantener en el vocabulario del ciudadano ese término, referido a esa pretendida “construcción cultural” que pretenden puede modificarse a antojo del ser humano. La lucha debe ser contra todo tipo de violencia. Sin embargo, en los medios de comunicación y en los programas de EpC se hace mucho más incapié en ese concepto de “violencia de género”, de tal forma que parece ser el exponente principal de la violencia en las sociedades actuales. Nada más lejos de la realidad, pero nada más favorable al feminismo radical conseguir poner al hombre y a la familia bajo sospecha.

    Del concepto de “salud sexual y reproductiva” es casi mejor ni hablar, puesto que probablemente alguno defienda el “derecho al propio cuerpo”, el famoso “nosotras parimos, nosotras decidimos” o directamente el “derecho al aborto”. Otros, sin embargo, sostenemos que no existe el “derecho a matar”. Es un debate sin fin entre los que defienden la muerte y los que defendemos la vida. Contundente, pero sencillo.

    Hay también que distinguir el “respeto a la diversidad” con la “imposición de la diversidad”. Una cosa es respetar y otra imponer, o incluso asumir. Muchos respetamos la mayoría de las posturas. Otra cosa es que las asumamos o las consideremos positivas. Es muy sencillo. Por ejemplo, yo respeto a los heterosexuales y a los homosexuales por igual, de hecho considero que tienen la misma dignidad (ambos son “hijos de Dios”), pero no asumo que el “acto homosexual” esté en igualdad con el “acto heterosexual”. La sexualidad humana tiene una dimensión irrenunciable, que es estar abierta a la transmisión de la vida (sigo con mi propia visión). Esta dimensión inherente está frontalmente reñida con el acto homosexual, que cierra esta posibilidad. Esto, claro está, son conceptos morales discutibles, pero lo que no estoy dispuesto a aceptar es que se me imponga una forma de pensar contraria a mi moral (o se le imponga a mis hijos). Eso es lo que rechazo, así como entiendo que otros rechacen que yo intente imponerles mi forma de ver las cosas. Puedo opinar, puedo transmitir, puedo intentar convencer… pero no “imponer” y menos a niños en formación, que son incapaces de defenderse a las agresiones pseudo-intelectuales procedentes de un estado decadente. No me importa que les enseñen que la ley permite tal o cual cosa. Lo que me niego es que pretendan que ellos asuman esos valores como propios. Como ya he dicho muchas veces, la ley, por el hecho de ser ley no la convierte ni en justa ni en moral, por lo que, sin duda, siempre habrá leyes no asumibles.

    El señor Marina “vende” una EpC que habla de Constitución y Derechos Humanos. La señora Aido “impone” una EpC que pretende, simple y llanamente, corromper a nuestros hijos. Es sencillo, pero lo que antes era considerado “corrupción de menores”, y muchos seguimos considerándolo así, es ahora “salud sexual”, y pretende ser “insertado” en la conciencia de aquellos a los que más amamos y a los que más deseamos proteger. Vamos, ¡pasando por encima de mi cadaver!, si me permiten la expresión.

    Por cierto, que el señor Marina defiende muy emotivamente los derechos fundamentales, pero creo que se olvida de aquel que dice que “los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Y se refiere, sin duda, a las convicciones de los padres, no a las del señor Marina ;) .

    Ruego me disculpen de la posible vehemencia con la que defiendo mi postura. Es una cuestión de libertad.

    Que Dios les bendiga.

    David.

  6. David,

    1.- Naturalmente que la familia “como feudo independiente” no puede admitirse en una sociedad civilizada. Los píos clanes de mafiosos italianos tienen tan asumida esa concepción de la familia y sus asuntos (la “cosa nostra”) que llevan décadas poniendo en jaque al estado italiano. Más ejemplos: ¿Usted sabe cual es la principal vía de transmisión de la práctica de la ablación del clítoris? Precisamente son las madres y abuelas de las niñas amputadas. ¿Y sabe dónde se aprendía el racismo más furibundo del sur de Estados Unidos? También en el seno familiar. Hay que ser muy cautelosos con la sacralización de ciertos círculos de convivencia, porque los valores individuales son el producto histórico de dinámicas sociales que trascienden el ámbito de las relaciones intrafamiliares, corrigiéndolas en muchas ocasiones. La familia hay que entenderla como una institución educatival con un magnífico potencial transmisor, el problema es que puede usarse tanto para el bien como para el mal. La efectividad educativa de las estructuras familiares se funda en el poderoso criterio de autoridad que se establece junto a los vínculos afectivos. La Iglesia sabe muy bien esto, y por ello ahora -una vez separada del Estado- centra su batalla ideológica en exigir más autonomía para las familias, para salvar su moral dentro de ese círculo.

    2.- Hay un motivo para que la violencia de género se entienda como se entiende, y es el número de mujeres muertas a manos de sus parejas. Esa asimetría en el problema requiere, a su vez, asimetría en las soluciones que se ensayan para resolverlo, además de una profunda crítica de la relación establecida tradicionalmente entre hombres y mujeres en el seno del círculo donde se produce tal violencia. La adjetivación de la violencia también es importante, porque para solucionar un problema hay que centrar sus causas o seremos ineficaces. No tienen la misma causa ni genealogía la violencia racista que la ejercida contra las mujeres. Cada una de ellas tiene sus propias especificidades basadas en valores, creencias, sentimientos e ideas distintas. Que la familia se sienta incriminada por este enfoque es natural, ya que son las específicas estructuras de las relaciones familiares las que amparan y fomentan dichos valores, creencias y sentimientos. Un marido maltratador puede ser un educadísimo vecino, ya que en esta relación no se da la carga emocional que sí produce la relación de pareja.

    3.- Acerca de la salud reproductiva no existe disparidad de criterios. La actriz principal de la reproducción es la mujer, que es quien engendra en primera persona al nuevo vástago, y por ello la cuestión sobre los derechos reproductivos es, en realidad, una cuestión sobre los derechos de la mujer. Sólo la mujer puede decir yo voy a parir. Ningún sacerdote ni hombre puede usar ese pronombre. Asi que naturalmente que el enfoque de la salud reproductiva tiene que fijarse sobre el sujeto de la salud reproductiva, que es la mujer. ¿Qué abortar sea matar? Nadie lo niega. Otra cosa es que sea homicidio o que pueda considerarse asesinato. No es lo mismo comerse una semilla de manzana que cortar un manzano. Por ello no puede ser lo mismo ética y legalmente eliminar un embrión de ser humano que a un ser humano.

    4.- Sobre la homosexualidad, nadie le pide que la considere lo mismo que la heterosexualidad. Lo que sí es igual es el derecho de las personas a tener la orientación sexual que deseen y a practicarla siempre en el respeto a los demás derechos de los individuos. De la misma manera, nadie pide a un cristiano que piense que el Islam es la religión verdadera, pero sí que respete el derecho de las personas a creer en Mahoma y Alah. Otra cosa distinta son sus consideraciones sobre la necesidad de que la sexualidad humana esté “abierta a la vida” u otras expresiones retóricas propias de determinada ideología o de la expresión de un deseo. La sexualidad humana es un fenómeno estudiado científicamente, y es la psicología, la sexología, la antropología y la ética quienes establecen los atributos comprobables de la dimensión sexual del ser humano. Su postura no es enseñable públicamente, como no lo es una preferencia gastronómica concreta. Lo que hay que enseñar es la existencia de diversos gustos gastrónimocos e inculcar su respeto.

    Saludos

  7. 1.- Las democracias tienen numerosos problemas y son causa de males tremendos. La delincuencia encuentra campo abierto debido a la protección que le brinda el estado de derecho, pues es posible jugar con el sistema judicial y con frecuencia los derechos de los delincuentes prevalecen sobre el castigo que merecen. Es muy frecuente ver como clarísimos culpables se libran de sus penas por recursos legales amparados en el estado de derecho. No obstante, eso no nos justifica para decir que la democracia debe ser abolida. Los ejemplos que pone Urbek sobre la familia, que no son más que los mismos que sostiene Marina, son pésimos, toda vez que suponen casos límite dentro de las familias. Tener un grano en un dedo no justifica amputar el brazo entero. ¿Recuerda usted el asunto del GAL?. Se gestó dentro de un “estado democrático”. ¿Recuerda usted a Adolfo Hitler?. Alcanzó el poder gracias a unas elecciones democráticas, vamos, que le votó la mayoría. Y no hay que irse tan lejos. ¿Se fija usted en Chávez?. Se mantiene en el poder cambiando leyes y constituciones en un estado “democrático”?. La alemania del este se llamaba “República Democrática”?. ¿Qué puede decirme de las democracias existentes en la actualidad con partido único?. Su acusación sobre las familias causa vergüenza, pues pone a la mayoría de las familias, que son la base de la sociedad, bajo sospecha y considera a todas como “peligrosas” simplemente por el hecho de que algunas hagan las cosas mal. ¿Son todos los comunistas asesinos y genocidas?. Yo creo que no, pero el caso es que hubo casos sangrantes, como Stalin u otros de infame recuerdo en nuestro maltrecho país. Y eso no jsutifica para considerar “peligrosos” a todos los comunistas. ¿No cree?. Yo, al menos, no creo que haya que retirarle los derechos a los comunistas porque algunos sean, además, delincuentes. Según su ejemplo, podríamos decir que los gobiernos son culpables de la delincuencia, ya que bajo sus leyes se gestan monstruos como el de Amstetten.

    2.- Hay un motivo para que la violencia de género se entienda como se entiende, y es el interés de ciertos sectores por destruir a la familia. Mire usted, señor Urbek, la violencia hacia las mujeres es realmente deplorable, lo mismo que cualquier otra. Resulta que la inmensa mayoría de lo que se conoce como violencia “doméstica” se produce fuera del ámbito del matrimonio. Curioso, ¿no?. Y sin embargo es el matrimonio lo primero que se pone en el punto de mira. La mayor cantidad de casos de violencia que se produce contra las mujeres no se trata de violencia causada por diferencia de sexo, sino por la misma convivencia, que ya se sabe que genera tensiones. Es obvio que donde más se convive más tensiones hay. La violencia de la que usted habla es fruto, una vez más, de la degeneración de los sistemas democráticos actuales, que tienden más a la demagogia que a la democracia. Esta crisis de valores que ya han denunciado por activa y por pasiva los Papas es la causa de la mayoría de los males que atacan a nuestra sociedad. Abundar en los problemas no va a solucionarlos. El amor es lo que puede salvar a las sociedades de esta peste. Y el lugar donde se fragua el amor más puro de este mundo es la familia. Destrúyala, limite sus derechos, y estará causando mucho mal al mundo.

    3.- En este tema ya he dicho que mal vamos. Si usted me compara una semilla con un feto y un nacido con un árbol, mal vamos. Para mí la dignidad de un feto no es la misma “dignidad” que la de la semilla. Lo mismo para el caso del árbol. Teniendo en cuenta que la vida humana comienza en el mismo instante de la concepción, como ya ha sido demostrado, no solo por la vía de la fe, sino también por la investigación científica, comprenderá que considere su defensa como una prioridad. La dignidad del ser humano, sea cual sea su estado de crecimiento, es sagrada. La vida humana es un bien en sí mismo y no tiene justificación su destrucción en ningún momento. El ser humano disfruta de su vida, pero no es propietario de la misma. La vida es don de Dios. Usted dirá lo que quiera, pero otros lo consideramos de otra forma. Por ello, un bloque de asignaturas como “Educación para la Ciudadanía” no puede nunca adoctrinar a los escolares con valores que son controvertidos en la sociedad. Eso es totalitarismo.

    4.- Sobre la sexualidad, usted dice que mi postura no es enseñable públicamente, pero la suya sí lo es. Curioso. ¿No es eso un tanto “totalitario”?. Nunca he dicho que no haya que respetar a los que piensan diferente en cuanto a la sexualidad, o incluso a quienes actúan de forma diferente. Son muy respetables y debemos defender sus derechos. Pero eso no justifica que deba enseñarse a los niños ciertos valores que no son compartidos. Defiendo que se les enseñe a respetar y defender a todas las personas, independientemente de sus tendencias. Lo que no acepto es que se les enseñe a respetar esas tendencias. En eso no estoy de acuerdo. Defenderé a muerte los derechos de los homosexuales como personas, pero no defenderé ni sus prácticas ni que usurpen los derechos de otros. Por ejemplo, para ser diáfano, no defiendo el mal llamado “derecho” de una pareja homosexual para adoptar a un niño, pues eso supondría retirarle el derecho del niño a tener madre y padre, que, aunque a usted le suene mal, es el orden natural. El sufrimiento de una pareja homosexual es digno de compasión, pero no justifica aplicar “terapias” a cualquier precio. Los adoptantes no tienen derecho a adoptar. Es el niño el que tiene derecho a ser adoptado, a tener una familia. Y la familia es formada por una mujer y un hombre. Puede que usted considere que esto no es cierto, pero eso no le justifica para intentar imponerle a mi hijo su visión y no la mía. Como yo no intento imponerle a sus hijos mi visión, que es de lo que va este blog.

    Rezo por usted, señor Urbek. Que Dios le bendiga.

    David.

Escribir un comentario