Pero ¿qué es la objeción de conciencia? y ¿por qué la ejercen algunos padres?

Evidentemente, la objeción de conciencia presentada por decenas de miles de padres frente a las asignaturas de Educación para la Ciudadanía no dejan indiferentes al resto de los padres de familia.

Algunos no entienden los motivos de una oposición a estas asignaturas. Otros, que sí entienden los motivos, consideran que la objeción es una postura extrema y hasta poco práctica. Muchos prefieren no planteárselo y evitarse mayores complicaciones.

Ha llegado a mis manos el video promocional de un ameno documental en el que expertos juristas explican qué es y qué no es la objeción de conciencia.

En dos minutos y medio se sintetiza la naturaleza y las consecuencias de la objeción de conciencia a la EpC.

Intervienen en esta promo:

  • José Alberto Fernández, Economista experto fiscal
  • Antonio del Moral, Fiscal del Tribunal Supremo
  • Andrés Ollero, Catedrático de Filosofía del Derecho

Incluyo el enlace para quien tenga interés en el documental “La Auténtica Educación para la Ciudadanía” (3 DVDs con un total de 4 horas y media de duración).

© 2009, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.


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6 comentarios

  1. Hoy día, una parte de esta sociedad, para pedir nuestros derechos tenemos que explicar hasta lo obvio, es una prueba de buena voluntad, desde luego, pero no creo que se trate de no entender, sino de no querer. Más evidente que el ser que está en el seno de su madre es una persona a la que se mata legalmente, no lo hay, pero ellos insisten “con mala voluntad” porque les interesa quitárselo de enmedio. El problema es que ahora quieren quitarse de en medio el alma de nuestros hijos para crear una sociedad a su medida, la de las bestias. Suena duro, ¿verdad?, pero ¿por qué no se le puede llamar a las cosas por su nombre? La censura de lo políticamente correcto está en el ambiente, funciona sola y muy pocos se atreven a desafiarla, sus mecanismos de represión son muchísimo más sutiles que en las dictaduras burdas, sin embargo, hasta que alguien no dijo que el rey estaba desnudo, lo cual le era evidente a todos, la cosa siguió como si no lo estuviera.
    No sé en cuál será la consistencia de las bases de otras personas que hayan objetado, pero los que creemos en Dios tenemos la luz y la fuerza suficiente como para ser testigos de la Verdad.

  2. Sonia Giménez

    Sr. Javier, me deja usted muy preocupada. No debiera de sufrir de ese modo innecesario, ¡Por amor de Dios! ¿Quién quiere quitar el alma de sus retoños? No se trata de eso, se trata de que puedan ver otros pareceres y luego en casa, y con el máximo respeto a los diferentes, usted le explique su forma de entender las cosas. Pero no tenga miedo de que aprenda a tener criterio y que sea capaz de respetar la diferencia, no por ello teniendo que tener actitudes que no desee. Mire mis entradas en las distintas líneas de debate de mi opinión. Una pregunta personal que me gustaría me respondiera , si lo desea. Con la mano en el corazón y sé que le voy a plantear una situación extrema que espero no se le presente jamás. En el caso de que a una hija suya, menor, pongamos de 11 o 12 años algún monstruo la viola y la deja embarazada, ¿qué haría ? ¿Y si la chica no es menor? En cuánto a esto, aceptaré su opinión pero no me diga cómo tiene que ser mi decisión ni me tilde de asesina si no coincido con usted. Sé que es complicado ponerse en la piel del otro, pero es necesario para una convivencia en armonía.
    Además estoy convencida de que su Dios es un Dios de Amor, Comprensión y Perdón. Así, que tomemos ejemplo.

  3. Hola a todos:

    El Estado. La respuesta a su pregunta de “¿Quién quiere quitar el alma de sus retoños?” es, el Estado. Este Estado totalitario es el que quiere arrebatar el alma de nuestros hijos.

    Y no, no tenemos miedo a que nuestros hijos construyan unos criterios propios con los que ver, evaluar y juzgar el mundo en el que viven. No tenemos miedo, pero queremos ser nosotros, sus padres, los que, en una edad en la que nuestros hijos están en pleno desarrollo, vulnerables, seamos los que, ejerciendo responsablemente la patria potestad, eduquemos a nuestros hijos en los valores que fundamentan nuestra vida familiar, y no que sea el frío Estado el que decida cómo deben pensar, qué es lo correcto o incorrecto, y cual es el nivel de tolerancia o permisividad que deben tener.

    Y menos este Gobierno actual, que ha convertido la corrupción de menores en norma de uso común.

    Para que nuestros hijos vean “otros pareceres” no necesitan ser adoctrinados por “Educación para la Ciudadanía”. Les basta con vivir y soportar el bombardeo mediático permanente al que está sometida actualmente nuestra sociedad.

    Habría muchas cosas que discutir sobre deseos y conveniencias, así como respetar a los diferentes y no a la diferencia, ya que es fácil comprender que hay diferencias que no tienen porque ser respetadas, que ni siquiera es bueno hacerlo, pero eso sería largo para un comentario como éste.

    Respecto a lo de la violación… ¿en qué legislación medianamente “decente” se condena a un hijo por los crímenes de su padre?. Porque el caso de aborto por violación es exactamente eso, condenar a un ser humano por los crímenes de otro, y no a una condena cualquiera, sino a una condena a muerte.

    Y no solo se condena al hijo, sino que se condena a la madre, ya que en la mayoría de los casos la madre apenas tiene opciones para elegir libremente, con lo que carece de libertad, fundamentalmente porque se le empuja al aborto, sin presentarle más alternativas ni consolarla en su sufrimiento. No, se le deja sola, abandonada y encima con la carga de una decisión que le pesará el resto de su vida.

    ¿Quién es más culpable?, ¿el que comete directamente un crimen o los inductores al mismo?.

    En cualquier caso, ¿cómo llamaría usted a un ser humano que mata a otro ser humano inocente e indefenso, con premeditación, simplemente porque resulta “molesta” su presencia?.

    Que Dios se apiade de todos nosotros y nos bendiga.

    David.

  4. Estimada Sonia, con mucho gusto contesto a sus comentarios y preguntas tan respetuosamente como usted aunque llamando a las cosas por su nombre, por suspuesto, desde mi punto de vista.
    1. Ese Dios tan bondadoso al que usted se refiere, fue perseguido a muerte desde niño por las autoridades de su tiempo y finalmente terriblemente torturado… Después se ha hecho lo mismo con multitud de seguidores de Jesús, incluso niños como Justo y Pastor, de 7 y 9 años… ¿Usted cree que la gente de hoy somos distintos? En mi opinión, no.
    2. ¿Lleva usted a sus hijos a clase de religión y a catequesis desde pequeños? ¿Tiene miedo a que tengan criterio? ¿Por qué no son obligatorias las clases de religión como lo es EpC. Y no es sólo EpC, desde los medios se da una visión del mundo y de la vida que ha sido categorizada por el papa Juan Pablo II como “cultura de la muerte”.
    3. Las cosas son lo que son, independemientemente de las creencias de unos y otros. Si el aborto es un asesinato, lo es, creamos usted y yo lo que creamos. Yo creo que lo es, usted cree que no: uno de los dos está equivocado. Y es evidente que si creo que es un asesinato no lo cometeré sean cuales sean las circunstancias y, si lo cometo, cargaré con las consecuencias. ¿Quién le asegura a usted que su hija de 11 años no quedará peor parada si mata a su hijo que si no lo mata? ¿Puede usted prever las consecuencias de practicarle un aborto a una niña de esa edad? ¿Acaso puede poner en una balanza lo que le supondría una decisión o la contraria? Su decisión, al final, se basa en una creencia, no en una visión “científica” del asunto.
    4. Usted cree que somos simples animales, que sus derechos y deberes en la sociedad se los otorga e impone el Estado, que nuestra vida en la tierra acaba con la muerte y, en consecuencia, que no tiene que dar cuenta a nadie de sus actos, salvo a las autoridades políticas de este mundo (si le cogen o no están asociados con usted).
    Yo, en cambio, creo que este universo ha sido creado, y nosotros con él. Que el Creador nos ha dado unos derechos y unos deberes anteriores al Estado y que ha escrito su ley en nuestros corazones, de modo que todo ser humano sabe si hace bien o mal y que, en consecuencia, un día seremos juzgados por el Creador.
    Aquí tenemos otro par de creencias opuestas, ambas no pueden ser verdad. Uno ha de estar en lo cierto y otro equivocado. Lo que nos separa de la comprobación de la respuesta y sus consecuencias es sólo un poco de tiempo. Si usted está en lo cierto, con la muerte nos disolveremos en la nada. Si yo estoy en lo cierto, tras la muerte la responsabilidad y las consecuencias de nuestros actos serán eternas, para bien o para mal.
    Y 5. Hagan usted lo que quiera. Apueste por una creencia o la contraria. Me gustaría que “viera” el horror que es descuartizar a un ser inocente por las razones que sea, que “viera” el amor con que el Creador nos busca y nos llama… y lo feliz que se puede ser en este mundo cuando se le encuentra y se le trata. Le aseguro que no son sugestiones y que no hay comparación entre lo que puede ofrecer el mundo y lo que siente una persona cuando entra por los caminos que ha diseñado para ella su Creador. El Señor está a la puerta de cada corazón humano llamando, sólo hay que abrirle.
    Con mis mejores deseos.

  5. Javier,
    buen comentario. Pero no olvide que, para colmo de males, ya no funciona el principio de no-contradicción (“uno de los dos está equivocado”…). Hoy se ha impuesto el diálogo para ceder y llegar a una síntesis “de mínimos” en la que las dos partes estén de acuerdo. Lo de menos es la verdad, que ha sido relegada por la conformidad: el aborto es un asesinato “a medias” (debe ser como lo de “estar un poco embarazada”.

  6. Javier Ventas

    Por ese camino, mi querido amigo, se ha llegado al absurdo más absoluto: afirmar que “la realidad no existe” (Foucault, literal). Otros filósofos contemporáneos afirman cosas parecidas -Watlawick, Luhman, Vattimo-, sólo existe el lenguaje, basta con decir lo que uno quiere que sea, como si fueran dioses. Actúan como uno que se arroja por un precipicio y gratuitamente niega que esté cayendo. Pero sólo es cuetión de tiempo.
    Niegan la realidad porque la realidad es Dios, “en El vivimos, nos movemos y existimos”, y tratan de negarle en todos los ámbitos, filosofía, arte, política… Pero, bueno, esto es sólo una batalla más en la Historia, y lo que está en juego es la buena o la mala voluntad de cada uno, por la que seremos juzgados.

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