El silencio de los borregos

El silencio de los borregos borregos 1 Quienes nos oponemos a la implantación de estas asignaturas de Educación para la Ciudadanía ya venimos advirtiendo cómo, con el paso del tiempo, los centros escolares han ido evolucionando de una oposición retórica a las asignaturas al más profundo hermetismo sobre las mismas:

Este año comienza a impartirse la asignatura en 5º ó 6º de primaria. Niños de diez u once años.

  • Unos niños a los que van a forzar a manifestar sus sentimientos y opiniones sobre temas morales controvertidos.
  • Unos niños a quienes van a cuestionar toda autoridad para que “reconstruyan” su escala de valores analizando la realidad que les circunda.
  • Unos niños a los que van a convencer que deben guiarse por sus sentimientos a la hora de actuar, en vez de seguir principios y normas.
  • Unos niños ante los que van a desplegar un panorama de desdichas, desgracias e injusticias mundiales para que analicen -bajo la interpretación de su profesor- las causas que han provocado un mundo tan inhumano y tan poco acogedor.
  • Unos niños, en fin, a los que se va a abrir los ojos sobre una variedad de prácticas sexuales que no pueden provocarles más que repulsión.

Pero ello no parece ser motivo para que los centros escolares informen de los objetivos y contenidos de esta nueva asignatura. Ni siquiera de que, simplemente, existe una nueva asignatura en el currículo de primaria. Nada de eso. Silencio absoluto.

Anteponiendo una relación impecable con una inspección que no quiere resistencia a la implantación de la asignatura, los centros han decidido desactivar las objeciones de la manera más radical: mediante la ocultación de la asignatura. La misma estrategia que siguieron cuando juraron y perjuraron que Educación Ético-Cívica de 4º de la ESO no era otra cosa que la Ética “de toda la vida”. Y es que no hay mejor manera de convencer a los padres que negarles el problema.

Y para los pocos enterados que pretenden objetar una consigna sin paliativos: todos a clase, que la objeción ha sido desestimada por el Tribunal Supremo. Como si la objeción de conciencia la decidieran los tribunales. Como si no existieran leyes injustas ni dictámenes judiciales vergonzantes y controvertidos. Todos a clase, que hay que anteponer el criterio del centro al de los padres. Y es que empieza a calar la preocupación de José Antonio Marina:  «¡No me voy a fiar de la educación moral que les den sus padres!» (Conferencia en el Instituto Maestro Juan de Ávila, de Ciudad Real, marzo del 2008).

© 2009, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.


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11 comentarios

  1. “Como si la objeción de conciencia la decidieran los tribunales.”

    No, claro que no. Qué barbaridad, ¿a quién se le habrá ocurrido eso de pasar por un tribunal de justicia? Quien lo dictamina es Monseñor Cañizares y se ha acabado la discusión…

    “¡No me voy a fiar de la educación moral que les den sus padres!”

    Pues claro que no. Que dicha educación sea un derecho no implica que sea utilizado convenientemente. Su derecho a andar por la calle no asegura que vaya a cruzarla por un paso de cebra, por eso hay que explicarlo en el tema de educación vial. Otra opción sería pasar de la educación y directamente aplicar sanciones a los infractores. Pero es que los progres somos así, preferimos prevenir antes que amputar.

  2. Urbek,
    efectivamente, a vosotros os va la guerra preventiva aunque critiquéis a los demás por proponerla y les llaméis “asesinos”.

  3. Se nota “UrbeK” que no tienes hijos.

    Si los tuvieras les habrías enseñado a cruzar por el paso de cebra desde que con tres o cuatro añitos, o incluso antes, se empeñan en ir solitos por la calle sin darte la mano ni agarrarse al carro.

    Si yo hubiera tenido que esperar a que les enseñaran modales y urbanidad a mis hijos hasta tercero de la ESO que es cuando le tocaba al mayor estudiar EpC, o que les enseñaran educación víal…ya hubiéramos tenido una desgracia.

    Los “progres” ,como tu dices, lo que preferís es pasar por encima de las personas que no piensan como vosotros.

    Cuando yo me quedé embarazada de mis hijos, el Estado no se enteró; no se enteró de mis miedos, ni de mis sufrimientos.
    La primera vez que pedí ayuda al Estado (para el segundo) me dijeron que lo abortara.Como les dije que no quería abortarlo me dijeron que me aguantase sola. NO TENÍAN NADA QUE DARME.

    Los niños han nacido (todos sanos gracias a Dios) y el Estado siguió sin ayudarme a nada. Yo no dormía lo suficiente, tenía dolores de espalda, y ansiedad y depresiones que van y vienen (me imagino que como cualquier madre normal al ver la cocina por las noches ylos montones de ropa) y los niños salieron para adelante, y el Estado no me ayudó a nada.
    Yo les pagué la guardería a los mayores para que me diera tiempo de estar un poquito más con el pequeño y el Estado seguía sin ayudarme…así 1095 días con sus correspodientes noches.

    Así hasta que pudieron entrar en el cole; pero aún después yo me he levantado por las noches cuando han tenido pesadillas, y yo les consuelo cuando se caen y yo les apoyo y les ayudo cuando ellos no llegan…YO NO HE HECHO DEJACIÓN DE FUNCIONES EN FAVOR DEL ESTADO EN NINGUN MOMENTO.
    Ahora los chavales tienen 14, 13 y 10 años y son fantásticos, son divertidos, enredadores, estudiosos, listos…vitales.
    Hay cosas en ellos que tengo que seguir educando y formando, pero quiero ser yo quien lo haga no el Estado.
    ¡Qué gracia me hacéis los “progres” que hablais de todas estas cosas y también del aborto “de oídas”! sois como las tías solteronas de antes que cuando llegaban de visita a casa ponían verde a tu madre porque la niña (yo) era, según ellas, una respondona.

    A vosotros “los progres” os pasa algo parecido.

    Los padres objetores somos unos “respondones”. ¿qué le voy a hacer? será que la educación que me dieron mis padres me marcó como persona libre y respondona. Eso es lo que quiero para mis hijos; y cuando tengan mayoría de edad y cada uno viva en su casa que adopten el estilo de vida que más correcto les parezca.
    ¿NO puedo UrbeK?

  4. Lourdes Arostegui

    ¿Los tribunales van a decidir sobre mi conciencia? Ja, ja, ja

  5. Lourdes, sobre su conciencia sólo decide usted o su párroco. El problema es cuando usted trata de imponernos su conciencia a los demás. ¿Qué pasa si mi conciencia me dicta quemar iglesias porque crea que la única buena es la que arde? La ley me dice que no puedo, ¿tengo derecho a objetar o tendrá que autorizarme un juez? Después estaremos o no de acuerdo con la decisión judicial, podremos recurrir a otras instancias, etc., pero el tener que pasar por ese arbitrio es la mejor manera que hemos inventado de organizar una sociedad compuesta por una pluralidad de individuos cada cual con intereses diferentes. Si usted conoce otra manera mejor ruego que la comunique.

    Margarita, me parece muy bien que usted afirme enseñar modales y urbanidad a sus hijos, como es su obligación; pero yo no tengo por qué confiar como si de un acto de fe se tratase en que esa educación se ha producido ni en que haya sido solvente. Fíjese usted en la cantidad de gente que afirma ver los documentales de la 2 cuando en realidad ve “el Tomate”, y la de gente que cruza la calle sin mirar o por donde le da la gana. La confianza tiene un lugar notorio en las relaciones interpersonales en tanto es un parámetro subjetivo de valor predictivo. También tiene un gran valor en el planteamiento religioso donde el fiel pone su salvación individual en manos de una revelación o el testimonio de un iluminado. Pero cuando los comportamientos afectan a terceros esa subjetividad de la fe y la confianza ya no tiene cabida; por eso las sociedades modernas articulan métodos para evaluar y homologar los conocimientos de los ciudadanos en visos de imputarles responsabilidad por sus actos. En definitiva, el Estado tiene que asegurarse de que todos aprenden los valores mínimos que permiten la convivencia, y si es con el refuerzo parental muchísimo mejor.

    padre objetor, ¿a qué viene mezclar la guerra preventiva -contra la que el progresismo se ha opuesto contundentemente- con la educación? ¿La vacunación también es mala por ser preventiva?

  6. Hola a todos.

    Parece que Urbek no se entera o no se quiere enterar.

    Mire, en EpC no se enseña urbanidad, buenos modales, a respetarse… Se da una auténtica educación moral, de la conciencia, que evidentemente atañe a la esfera privada de la persona.

    Es muy fácil : yo no estaría de acuerdo en una escuela que impusiese a quién no lo quisiese mis valores y principios mientras que usted si está de acuerdo en una escuela que imponga los suyos. ¿A qué si la educación que diese EpC fuese, por ejemplo, confesional católica, no estaría de acuerdo aunque lo dijese la Ley? La Ley no puede determinar que unos señores socialistas, ateos, relativistas y adoradores de la ideología de género impongan su fe y convicciones a los que no piensan como ellos.

    Dicho lo cual ¿quién respeta verdaderamente, Urbek? ¿Y quién impone? Que yo sepa cuando yo iba a la escuela (años 80) no me imponían ningún sistema de creencias ni ideológico. Ahora te pueden suspender y reírse de ti si no crees lo que dicen tantos libros de EpC, tanto a que dan lugar los decretos de enseñanzas mínimas.

    ¿Será necesario votar al PSOE y reclamar el aborto como derecho (por ejemplo) para aprobar EpC? (y tampoco voto al PP)…

    Por favor, Urbek, una respuesta.

    Un saludo cordial.

  7. A Urbek,

    Mi conciencia no la dicta ni mi párroco ni yo; la dicta Dios. Si a usted le molesta porque aún no Le ha aceptado en su vida, Usted se equivoca.

    La educación sobre lo que está bien y está mal a mis hijos, la trabajamos con amor y de mutuo acuerdo mi mujer y yo; si a usted le molesta, usted se equivoca.

    Si mi hijo quiere entrar a su casa a desordenarla y llenarla de cosas extrañas en su vida, me parecerá estupendo que usted acuda al juez, o que se defienda usted mismo. Si usted o el Gobierno quieren entrar en la mía a desordenarla y llenarla de cosas extrañas (no hablamos de cruzar la acera sino de aceptar el asesinato de un bebé como derecho o las aberraciones sexuales como opciones válidas), entienda usted que acudo al juez o me defiendo yo mismo. Si no le gusta, se equivoca; si no lo acepta, yo tampoco acepto lo contrario.

    Así que tenemos dos opciones: respetamos la intimidad de cada persona y familia y no vamos de dictores salvadores bolivarianos con poder absoluto sobre cada niño engendrado, o nos vamos al 36 y repetimos historia. Porque no voy a aceptar su visión bolchevique sobre lo que es una sociedad homogénea de niños adoctrinados por un estado absoluto. Ni yo ni mucha gente. Será el instinto paterno…

  8. ( una variedad de prácticas sexuales que no pueden provocarles más que repulsión.) Cuando alguien dice eso que es homofobo ? Eso quereis inculcarle a vuestros hijos ? jajjajjaaj Dejadlos que sigan de botellon ….

  9. padre objetor

    Ana,
    no voy a borrar tu post por dos razones:
    1) para que el lector pueda advertir que son, principalmente, los blogs de la izquierda radical los que “moderan” (léase: eliminan o mutilan) los comentarios y
    2) para que pueda comprobar el grado de demagogia y la falta de educación de quienes se autoproclaman adalides de la tolerancia y el respeto a la diversidad.

  10. El calabacín

    Mejor el silencio de los borregos que el rebuzno de un puritano reprimido. Diviertánse.

  11. padre objetor

    Calabacín,
    te has retratado.

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