Gabilondo: así podemos y debemos entendernos
Publica el domingo 27 el digital Qué.es una entrevista con el Ministro de Educación Ángel Gabilondo en la que, bajo el título “El gran pacto de la Educación ha de resolverse antes de Navidad”, recorre los temas que, presumiblemente, constituirán la negociación por un Pacto de Estado de Educación.
Se muestra prudente en Ministro. Prudente y conciliador, recogiendo el sentir mayoritario de la población que reclama la estabilidad normativa del marco educativo. No va a ser un cometido fácil, pero es un objetivo que justificaría con creces el paso de este catedrático por el Ministerio de Educación.
Tras exponer la hoja de ruta de la negociación y los temas en los que probablemente contará con el consenso del Partido Popular, aborda el Ministro la cuestión de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, de máxima actualidad tras las sentencias publicadas por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León la semana pasada:
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León se acaba de pronunciar sobre Educación para la Ciudadanía, dando la razón a unos padres objetores. ¿En que situación nos deja la sentencia?
Educación para la Ciudadanía es una asignatura obligatoria y hay una sentencia del Supremo que lo confirma. El Gobierno de Castilla y León han señalado que sigue siendo una materia obligatoria como las demás, y que así debe tratarse. El Ministerio de Justicia recurrirá la sentencia.
Sabemos que hay personas que quieren objetar, que están buscando una salida a este conflicto. Ojalá la encontremos, pero eso no significará reconocer que no es una asignatura obligatoria. Además, cada comunidad autónoma ha hecho su propio temario. No vamos a hacer un conflicto de cada uno. Los que objetan creen que han de hacerlo así y luchan desde la legalidad vigente, tienen todo el derecho a hacerlo.
Lo que yo pido es flexibilidad. El fin de la materia no es adoctrinar, sino hacer ciudadanos. Espero que haya una asignatura que se llame Educación para la Ciudadanía, pero también espero que todas las asignaturas eduquen para la Ciudadanía.
Leídas con detenimiento, estas manifestaciones abren un espacio para el entendimiento con los padres objetores. Si son sinceras, no se alejan, en lo sustancial, de nuestras reivindicaciones. Vamos por partes:
- “Educación para la Ciudadanía es una asignatura obligatoria y hay una sentencia del Supremo que lo confirma”. De acuerdo. Los padres objetores no estamos cuestionando la competencia del Ministerio para configurar los currículos. Lo que nos ha llevado a enfrentarnos a la implantación de esta asignatura arrostrando la incomprensión y el ataque de una gran parte de nuestros conciudadanos ha sido el diseño de sus objetivos, contenidos y criterios de evaluación. Estos contienen, como acaba de señalar acertadamente el TSJCL una “intensa carga ética, moral e ideológica“. Es por ello que suponen una clara intromisión en el derecho de los padres a escoger la educación moral y religiosa que consideren más apropiada para sus hijos (a. 27.3 de la Constitución). No estamos contra la asignatura, sino contra su actual diseño.
- “Sabemos que hay personas que quieren objetar, que están buscando una salida a este conflicto. Ojalá la encontremos, pero eso no significará reconocer que no es una asignatura obligatoria”. Reconocer que los objetores deseamos una salida a este conflicto y no un mero enfrentamiento ideológico supone un importante avance para la propia resolución el conflicto. Más allá de algunos calificativos frentistas que se nos imponen desde ciertos medios, los padres objetores queremos resolver un conflicto que no hemos provocado, que nos está suponiendo un gran desgaste y del que no obtenemos ningún rédito político.
- “Los que objetan creen que han de hacerlo así y luchan desde la legalidad vigente, tienen todo el derecho a hacerlo”. En una sola frase el Ministro Gabilondo reconoce tres hechos fundamentales que resultan esperanzadores para la resolución del conflicto:
- “Los que objetan creen que han de hacerlo así” En efecto, los objetores, lejos de perseguir intereses bastardos, nos movemos por razones de conciencia, procurando defender la libertad de los padres frente a lo que consideramos una intromisión del Estado en el ámbito de la sociedad civil.
- “Los que objetan (…) luchan desde la legalidad vigente” Esta afirmación reconoce que nuestro movimiento está inserto y se desarrolla en el marco legal vigente, por más que algunas voces interpreten que la disidencia ideológica coloca, ipso facto, a los ciudadanos fuera del sistema.
- “Los que objetan (…) tienen todo el derecho a hacerlo” Y así lo hemos creído siempre. Más aún: pensamos que tenemos el deber de restaurar el equilibrio de derechos y deberes que ha roto el diseño de las asignaturas de Educación para la Ciudadanía. El reconocimiento explícito del derecho de los padres objetores a revertir la situación es un paso importante para procurar una solución y contrasta sobremanera con aquellas apreciaciones que, desde el mismo gobierno, nos han procurado colocar fuera de la legalidad.
- “Lo que yo pido es flexibilidad. El fin de la materia no es adoctrinar, sino hacer ciudadanos. Espero que haya una asignatura que se llame Educación para la Ciudadanía, pero también espero que todas las asignaturas eduquen para la Ciudadanía.” Si la flexibilidad que demanda consiste en el reconocimiento de “una asignatura que se llame Educación para la Ciudadanía“, tendrá nuestro beneplácito siempre que se cumpla la condición que usted mismo establece: “El fin de la materia no es adoctrinar“. Y es que este conflicto no es nominal: tratamos de rechazar la imposición de una asignatura cuyo diseño explícito e implícito es adoctrinador. Cambie el diseño de la asignatura y aceptaremos gustosos una materia que “no debe violar la neutralidad ideológica entrando en cuestiones morales discutibles y discutidas” (Sentencia del TS, 17/II/2009).
Para concluir, si son sinceras sus manifestaciones, no estamos en posiciones tan dispares: una asignatura que no violara la neutralidad ideológica no concitaría la oposición de los padres. La cuestión es que ésta sí lo hace, invadiendo nuestros derechos. Depúrela de adoctrinamiento y cesará nuestra oposición.
© 2009, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.
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