Lecciones de Ciudadanía (I)

Lecciones de Ciudadanía (I) BAH1947 Los padres objetores siempre hemos sostenido que la objeción de conciencia es un derecho ciudadano ante leyes que colisionan con derechos fundamentales. Pero, además de ejercer la objeción de conciencia, recurrimos a los tribunales porque consideramos que es un derecho y un deber de nuestra condición ciudadana. No estamos -ni de lejos- en contra de educar a nuestros hijos en las virtudes y deberes propios del buen ciudadano y así procuramos hacerlo. Distinto es pretender que el buen ciudadano sea quien asuma y se comporte según dicte la ideología dominante y así se procure inculcar en las escuelas. Esto es, lisa y llanamente, adoctrinamiento. Un adoctrinamiento que se inmiscuye con descaro declarado en el derecho de los padres a escoger la educación moral de sus hijos, que para eso los han traído al mundo. Por aquí no pasamos porque esto es harina de otro costal y sólo los desinformados y los manipuladores confunden una verdadera educación para la ciudadanía con un programa de adoctrinamiento gubernamental.

Para muestra de comportamiento ciudadano traigo hoy a colación la pequeña pero gran historia de un niño objetor de diez años. Juzgue el lector si es esto o no genuina educación para la ciudadanía.

Una auténtica lección de ciudadanía

JP es el pequeño de cuatro hermanos, Está en 5° de Primaria (10-11 años) y, al igual que sus hermanos, sale de clase cuando la asignatura que se imparte es Educación para la Ciudadanía.
Es el delegado de su clase, así que aprovecha el tiempo de esa materia para estudiar, hacer deberes o reunir al Consejo de curso, Su expediente de notas de las dos primeras evaluaciones es un reguero de sobresalientes -en todas las asignaturas, salvo en Educación para la Ciudadanía, que figura con un ‘no calificado’ -que demuestra su valía como estudiante.
Respecto a su papel como ciudadano, seguramente los defensores de EpC dirían que su inasistencia a clase deja algunas lagunas en su formación, Sus padres, en cambio, tienen claro que niños como)p son los únicos capaces de generar un verdadero cambio social.
“Ellos han aprendido en sus carnes que la libertad hay que defenderla con valentía, sin complejos, y saben ya, con 10 afios, asumir sus responsabilidades ciudadanas con coraje y generosidad”, dice su madre María José Ortiz en una carta homenaje al pequeño de sus hijos.
A él, y a los miles de niños objetores y de padres de toda España que luchan por la defensa de sus valores, A aquellos “padres e hijos que han sido acosados, malentendidos o ignorados por situarse en la vanguardia de la defensa de los derechos educativos”.
María José Ortiz reconoce que la lucha no es fácil, pero está convencida de que la victoria recaerá del lado de la justicia, la verdad y la coherencia y que algún “gobernante sensato caerá en la cuenta del papel clave de los padres, sus derechos y sus responsabilidades en el terreno de la educación”,
Hasta entonces, seguirá luchando por “lo más valioso”, por sus hijos, segura como está de que ellos, “protagonistas valientes de hoy, están escribiendo ya el mañana”.
¿No es esta familia un ejemplo de ciudadanía?
ALBA, del 14 al 20 de marzo de 2010, p. 10

© 2010, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.

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5 comentarios

  1. Con todo el respeto y el aprecio a los padres objetores que optan por la vía de los tribunales, tengo que discrepar con una frase que recoge esta entrada y que está presente en muchos de las declaraciones de los padres objetores.

    Es ese párrafo en el que dices que “Pero, además de ejercer la objeción de conciencia, recurrimos a los tribunales porque consideramos que es un derecho y un deber de nuestra condición ciudadana.”

    Vamos a ver: Mi hija mayor, de 10 años y en quinto de primaria, es la única niña de todo su distrito educativo -en un barrio pepero, por cierto- que en la hora de EpC abandona el aula. Pero no hemos recurrido a los tribunales ni pensamos hacerlo.

    Los tribunales, efectivamente, están para reclamar el amparo de los derechos y la ejecución de los deberes que tenemos como ciudadanos. Pero esos derechos y deberes CIUDADANOS están fijados por la ley. La que haya en ese momento.

    Aún estando de acuerdo en que esta situación tiene amparo legal, el fiar nuestra reivindicación al amparo de un tribunal y de una ley puede conllevar el que mañana esa ley que hoy nos ampara puede ser modificada o derogada y sustituida por otra que haga todo lo contrario y nos obligue a ir a EpC hasta a los padres cuarentones.

    Mi reivindicación es de un derecho mucho mayor que los que tengo como ciudadano, y es el de mi derecho como PADRE, lo cual para mí está por encima de cualquier amparo de cualquier tribunal y de cualquier objeción.

    Supongo que es un caso más de desobediencia civil o incluso de insumisión que de objeción. Y sinceramente, y reiterando mi respeto y aprecio por todo el movimiento de padres objetores, creo que es hacia el lugar hacia el que habría que girar. Nuestros niños no entrarán, tengan o no amparo, nos de o nos niegue la razón un tribunal, lo diga o lo niegue la ley.

    Bajo ningún concepto y bajo el mandato de ningún partido. Sin dar un paso atrás. Pero porque somos PADRES, antes que ciudadanos.

    Saludos.

  2. padre objetor

    Gonzalo,
    no puedo estar más de acuerdo con usted. Creo que me he explicado mal o no me ha entendido bien: la objeción de conciencia se encuentra en un plano superior e irreductible al legal. Eso no quita para que, ADEMÁS, ejerza acciones legales contra esta imposición. Por eso he escrito intencionadamente, “además de ejercer la objeción de conciencia, recurrimos a los tribunales”.
    De hecho, en este blog abundan las críticas a quienes han tergiversado la objeción de conciencia reduciéndola a “objeción legal” que fue desmontada por el Supremo:
    - El movimiento objetor no termina en los tribunales
    - objetar, des-objetar y re-objetar

  3. [...] la última entrada de el Diario de un Padre Objetor (a Educación para la Ciudadanía) dejo un comentario que, por lo [...]

  4. Te entiendo (el tuteo es un atraco que me permito porque creo que procede) y me parece bien tu postura.

    En un principio la mía era parecida. Pero llega un momento en que uno se aburre de que el Estado se ampare en que como ellos llevan el abogado puesto y tienen todo el tiempo del mundo, te obligan a pasar por los tribunales.

    Por un lado, en casos que afectan a personas aisladas, éstas se encuentran totalmente solas, no tienen, como en el caso de un movimiento de miles de padres, la posibilidad de aunar esfuerzos, de encontrar abogados dispuestos a la pelea, etc.

    Por otro, como decía al principio, hay asuntos como el de la educación de los hijos con los que no estoy dispuesto a someterme a un tribunal, diga su sentencia lo que diga, porque reitero las leyes son las que son, pero mañana pueden ser otras y no por ser algo legal tiene que ser aceptable.

    Por ambas cosas, en este y otros temas llego a darme cuenta de lo harto que estoy de cómo hay que hacer las cosas en España. Es evidente que aquí por “las buenas” no se consigue nada. Con tontos no se discute, porque es perder el tiempo.

    Luego, cuando llegó el año en que mi hija iba a tener la asignatura, me encontré con que pretendía pedirme que detallara los contenidos a los que me oponía, cuando yo a lo que me opongo es que haya una materia de formación no elegida, tenga los contenidos que tenga, que la directora me pedía el resguardo de haber presentado en tiempo y forma la objeción ante Consejería… y me terminé de decidir. Dirigí un escrito (ver) a Consejería sencillamente diciendo que no iba a entrar, y punto. A la directora le dije lo mismo y que si el inspector tenía algún problema, que yo me negaba y que cualquier aclaración se la doy gustoso, cuándo y dónde el quiera.

    Pero nada más, no voy a entrar en la telaraña de tribunales, idas y venidas. Me importa un pito lo que diga Consejería o el TSJA. Hay cosas por las que no solo no hay que pasar, sino que además no hay que dar más explicaciones de las necesarias y evidentes.

  5. padre objetor

    Gonzalo,
    sólo un par de matices:
    a) los padres objetores estamos solos pero procuramos agruparnos en plataformas, asociaciones o grupos. De esta manera también contamos con abogados y, lo que es más importante, consejo y apoyo moral mutuo.
    b) comparto tu postura de cierto desprecio por la legalidad vigente tal como están las cosas, pero pienso que no está de más intentar vencer al Estado con sus propias armas, porque creo que la EpC no debería ser ni siquiera legal. Los tribunales seguirán pronunciándose y acorralando estas leyes injustas. Además, la lucha jurídica tiene evidente repercusión mediática. Esto no quita para que lo importante sean las convicciones arraigadas y fundadas como es tu caso. Sólo con la lucha legal no vamos a ninguna parte. Y si no, que se lo pregunten a los miles de padres que han dejado de ser objetores tras las sentencias del Supremo.
    Contamos contigo.
    P.S. Yo si conozco abogados dispuestos a pelear. Ya hemos llegado a Estrasburgo y, si quieres unir tu caso al nuestro, serás bienvenido.

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