José Antonio Marina, despechado con el Ministro Wert

José Antonio Marina, despechado con el Ministro Wert joseantoniomarina No puede extraerse conclusión más benévola tras la lectura de la tribuna que publicó en El Mundo el pasado 2 de febrero tras la comparecencia programática del Ministro Wert.

Con el aire de superioridad moral que le caracteriza y se ahorra disimular, comienza con una autocita en la que se da la razón a sí mismo y va desgranando con aire cansino y condescendiente el programa someramente esbozado por el nuevo Ministro. Lo que no es una tontería es algo que el propio Marina lleva años proponiendo:

En una sociedad como la española, con una larga y nefasta tradición de enfrentamientos ideológicos sobre la Educación –no olvidemos que la discusión sobre el articulo 27 de la Constitución estuvo a punto de romper el consenso constitucional–, he insten tado mantenerme a salvo de las disputas de partido o de confesiones religiosas. Mi único interés es defender a mis alumnos reales o posibles.

Marina bien pudo estar por encima de disputas de partido o de confesiones, pero el caso es que se puso inmediatamente al frente de quienes impusieron lejos de todo consenso una asignatura obligatoria idónea para reemplazar la moral familiar por una moral de Estado. Tan por encima estaba que llegó a conminar desde las páginas de El Mundo a los Magistrados del Tribunal Supremo para que fallaran en contra de los padres objetores y en favor de la asignatura llegando a afirmar que

La educación pública tiene la responsabilidad de formar la conciencia ciudadana. No hay escuela neutral, porque no vivimos en una sociedad neutral.

afirmación que contradijo claramente el Tribunal Supremo en sus sentencias al establecer que estas

no autorizan a la Administración educativa, ni a los centros docentes, ni los concretos profesores a imponer o inculcar, ni siquiera de manera indirecta, puntos de vista determinados sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas“.

Ello es consecuencia del pluralismo, consagrado como valor superior de nuestro ordenamiento jurídico, y del deber de neutralidad ideológica del Estado, que prohíbe a éste incurrir en cualquier forma de proselitismo

Europa Press, 17 de febrero de 2009

Si no tenía Marina interés por imponer su concepto de Ética Común, tampoco debió moverse por motivos crematísticos dado que la introducción de Educación para la Ciudadanía le permitió no solo escribir uno de los manuales de la asignatura más utilizados, sino entretejer todo un tinglado de conferencias, contratos y hasta una Universidad de Padres desde cuyos foros me consta que se critica con acritud la decisión del nuevo ministro de modificar Educación para la Ciudadanía.

Demostrado su desinteresado juicio, pasa Marina a calificar la comparecencia del Ministro con estas palabras:

El martes, el ministro de Educación y Cultura presentó sus planes. Creo que fue precipitado, porque tenía muy poco que decir. El mundo educativo es extraordinariamente complejo, difícil de entender para un profano. (…) La precipitación en la presentación del programa ha quedado de relieve en los titulares de la prensa de ayer. Parece que el asunto transcendental de nuestra Educación fuera la asignatura de Educación para la Ciudadanía. ¿A qué viene resucitar un debate absurdo, ideologizado, torpe y anacrónico?

Como siempre, la ley del embudo: una vez impuesta Educación para la Ciudadanía, generando una fractura social y un enfrentamiento sin precedentes en el mundo educativo, el debate queda superado y el gobierno entrante no tiene derecho a cuestionar una de las decisiones más controvertidas del ideario socialista. Pero Marina no tiene suficiente con desacreditar la medida anunciada por el ministro y prosigue:

Estaré encantado de que se suprima esa asignatura y se recuperen los cursos de Ética que había antes de la LOGSE. Y es necesario hacerlo, porque en algún momento tendrán que oír hablar nuestros alumnos de ética, es decir, de principios morales universales, y no confesionales o familiares. Pero da la impresión de que lo importante es volver a armar la gresca educativa, y olvidarnos de todo lo demás. Anunciar como gran iniciativa cambiar la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos por otra asignatura que se llame Educación Cívica y Constitucional me parece una broma. Pero no voy a seguir en este debate, porque lo importante está en otro lugar.

El beneficiado profesor parece desmentir sus propias palabras dedicándole tanto desprecio y tanta bilis a lo que califica de broma irrelevante. Ahora está encantado de que se suprima Educación para la Ciudadanía. Haberlo dicho antes. Eso sí: a cambio de no renunciar a su proyecto intelectual tan grato al totalitarismo: una ética de principios morales universales, y no confesionales o familiares. Una Ética de Estado -contraria a las sentencias del Supremo- pero tan querida por quienes pretenden sustituir la moral familiar y social por una dictada desde el Estado.

Una moral de Estado que muchos estamos empeñados en evitar porque, además de interferir en el derecho de las familias a educar a sus hijos en una pluralidad de visiones del mundo, opiniones y creencias, excede con mucho las competencias del Estado en un modelo democrático.

Estimado profesor: reconozca que su momento ha pasado.

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5 comentarios

  1. Recuerdo aquel artículo desvergonzado de este sembrador de coles. Decía:” La educación pública tiene la responsabilidad de formar la conciencia ciudadana.” Pero la desvergüenza era qeu se atrevía aconsejar al Tribunal como a “amiguetes”.

  2. Para mí:
    1. le mete una educada puñalada al ministro, para congraciar con todo su séquito de editores, colaboradores de su pseudo-universidad, padres con el cerebro sorbido y otros palmeros,
    2. le pone un puente al nuevo Gobierno, para que acuda a su posición de autoridad moral española,
    3. se pone a esperar.

    Sepulcro blanqueado.

  3. [...] el Ministro Wert se ha llevado los primeros reproches despechados del filósofo por anunciar la retirada de la actual Educación para la Ciudadanía, el padre de la asignatura [...]

  4. Ni espontáneos ni independientes: los objetores de conciencia, al servicio del PP

    JOSÉ MARÍA GARRIDO

    Muchos sospechaban que la crítica feroz y el llamamiento a la objeción de conciencia contra Educación para la Ciudadanía no respondía más que a una brutal campaña mediática que intentaba desprestigiar al Ejecutivo socialista a pocos meses vista de las próximas elecciones generales. Pero entonces, los medios de comunicación conservadores aseguraban que esta iniciativa se trataba de una verdadera “rebelión espontánea”, que nada tenía que ver con los intereses de ningún partido político.
    Noticias relacionadasUna de las madres objetoras de conciencia de Educación para la Ciudadanía reconoce que podría… Profesionales por la Ética denigran elplural.com a raíz de una entrevista con una madre objetora… Sin embargo, el carácter independiente de esta iniciativa ha quedado en entredicho. Parece ser que los “anónimos” padres objetores de conciencia no eran tan “anónimos”, y que la rebelión no era tan “espontánea” como se afirmaba en un principio.

    El recurso
    “La rebelión de los padres contra la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía no deja de manifestarse por toda la geografía nacional”, afirmaban efusivamente en el día de ayer desde el diario ABC. Un grupo de padres andaluces, informaba el diario de Vocento, interponía “un recurso en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía contra Educación para la Ciudadanía”.

    Carlos Seco Gordillo
    El encargado de presentar este recurso era Carlos Seco Gordillo. ABC, pero también otros medios de comunicación de corte conservador, como Libertad Digital, o La Razón, coincidían en aclarar que “esta iniciativa surgía de forma individual por parte de varios padres contrarios a la implantación de la asignatura”. “Ni políticos ni asociaciones les han obligado a nada” sentenciaban en La Razón.

    Miembro del PP
    Pero Carlos Seco Gordillo no es un simple padre anónimo que de forma espontánea decide rebelarse contra la nueva asignatura de “adoctrinamiento ideológico y moral”, sino que Carlos Seco Gordillo, según se informa en la revista digital El Gran Poder, es miembro del Partido Popular de Sevilla.

    Edil popular
    Concretamente, “el portavoz de este anónimo y espontáneo grupo de padres Anti-EpC” es Secretario de coordinación municipal del Partido Popular de la provincia de Sevilla. Además, Seco Gordillo es el único edil del Partido Popular en el municipio sevillano de Castilleja de Guzmán.

    ¿2000 padres?
    De esta manera, es cuando menos dudoso que el encargado de presentar esta iniciativa de carácter “individual” y que nada tiene que ver con los dictámenes de ningún partido político, sea un miembro del Partido Popular, cuando supuestamente son más de 2000 los padres que habrían decidido que sus hijos se convirtieran con apenas 13 años en objetores de conciencia.

    Subordinados
    Quizás es que no son tantos los que quieren objetar, o quizás, es que como Carlos Seco Gordillo, los pocos padres andaluces que hayan decidido convertirse en objetores de conciencia frente a Educación para la Ciudadanía, son afiliados al Partido Popular, o siguen órdenes directas de este partido político.

    Homosexualidad
    Los motivos expuestos por Carlos Seco Gordillo, coinciden con los mostrados anteriormente con otra de las madres objetoras de conciencia, María Moreno. Educación para la Ciudadanía vulnera el derecho fundamental a la libertad de religión, imparte “educación de género” y presenta la homosexualidad como algo “muy natural”, afirma Seco Gordillo.

    Diferencias
    Pero, ciertamente, debemos señalar que la diferencia entre el Secretario de coordinación municipal del Partido Popular de Sevilla y María Moreno, es que por el momento, Seco Gordillo no ha declarado que en el futuro pueda dejar de ser objetor de conciencia con el fin de no perjudicar el futuro académico de sus hijos.

  5. Antonio Saavedra

    Una vez más alguien alega la pertenencia al PP como motivo de inhabilitación social y política.¿Los miembros o votantes del PP no podemos oponernos a EpC?
    Me niego a creer, siguiendo ka línea de “investigacón” del anterior forero, que sólo los peperos se oponen a EpC. Y debo negarme porque entre los socialistas habrá padres conscientes y éticos, aunque sea por vía de suposición. Y no se preoupe, que no extiendo a él tal suposición.

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