Casals
Fabregat, L.; Huguet, X.; Larrégola, J., Educación para la ciudadanía y los derechos humanos. ESO, colaboración de Enrique Rojas, Casals, Barcelona, 2007, 112 págs.
El libro tiene un tamaño algo mayor de A4. Cuidado diseño con caracteres de tamaño agradable y gráfica abundante, equilibrada y por lo general poco significativa. El aspecto general es elaborado, con cierta contención y algo infantil. El lenguaje es correcto y pretende estar a to-no con el de los alumnos (p. ej., un título: «¿Quién soy yo? (o sea, tú)», p. 6).
Se divide en nueve temas o unidades, a lo que se añade un curio-so anexo titulado Artículos de Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría, sin paginación, al final, con una extensión de 16 pinas. Este anexo contiene los siguientes breves capítulos: La autenticidad, La voluntad y su papel en la formación de la personalidad y El amor y la familia. Los temas sustantivos del libro se agrupan en ternas. Destaca, como rasgo significativo de este libro, que el primer tema se dedique a la persona humana; el personalismo (en sentido lato) permea todo el libro.
En un alarde de sumisión a las normas legales y al estilo pedagógico vigente, el índice de los temas incluye, junto a los títulos y divisiones, la distribución para cada uno de las «competencias básicas» que en cada caso se desarrollan. Información que, en realidad, no tiene ningún interés.
Cada tema o unidad didáctica se articula en las siguientes partes (junto al desarrollo del contenido correspondiente): Resumen, Objetivos, Cuestiones, Actividades y Actividad final. Numerosos ejercicios son pueriles y sin utilidad. Pero no hay referencias bibliográficas de ampliación.
1. Puntos de control
a) Ética
[1] En general hay un tono más psicológico que moral en el tratamiento de los asuntos. Un caso particularmente llamativo de ello es el cuestionario de autoconocimiento de p. 13.
[2] «… no todos los bienes tienen el mismo valor: la vida de una sola persona, por ejemplo, vale más que el beneficio económico de toda la comunidad. Es necesario que la sociedad esté impregnada de unos valores como la justicia, la verdad, la libertad, la honradez, el respeto a los derechos humanos, etc., que guíen la conducta de todos: las personas o las sociedades que ignoran estos valores reducen su vida a alcanzar únicamente el bienestar material, y esto es insuficiente para cualquier persona», p. 37.
b) Persona
[3] Personalidad es lo distintivo de cada sujeto humano. Consta de «unas maneras habituales de obrar», la «conciencia del propio yo» y de «una realidad dinámica», p. 8. El planteamiento es psicológico más que moral.
[4] La libertad se toma en el sentido de la indefinición: «Libertad no significa comodidad. Ser libre significa tomar el timón de la propia vida y progresar como persona», p. 7, pie de foto.
[5] El respeto «es lo mínimo necesario para que sea posible la convivencia», p. 5. Aunque «lo deseable es que nos respetemos porque somos personas», p. 10.
[6] «Respetar a las personas no significa estar de acuerdo con todo lo que dicen o lo que hacen: puedo criticar las ideas que me parezcan erróneas, pero respetando a quien las dice; puedo estar en contra de los robos y juzgar una conducta, incluso sancionarla, pero siempre respetando a la otra persona», p. 11. Resulta muy borrosa esta distinción.
[7] Ser persona corresponde propiamente a lo espiritual del hombre, y no tanto a lo biológico, p. 26.
[8] Las personas no son medio, sino sólo fines, p. 26.
c) Sexualidad y familia
[9] Toman «género» en un sentido global, p. 6: «Los seres humanos somos seres sexuados. Nuestro género es una característica de toda la persona que implica, evidentemente, los órganos sexuales, pero también los músculos…».
[10] «La sexualidad humana tiene un componente afectivo que nos diferencia de los animales. Las relaciones sexuales se dan entre personas, no entre cuerpos: no es propio del ser humano utilizar a la otra persona como un objeto y nada más. Cualquier relación sexual debe ser decidida libre y responsablemente por los dos miembros de la pareja», p. 10.- Al no especificar que se trata de la pareja matrimonial, el párrafo queda incompleto; y confuso, por cuanto parece darse a entender que estará bien si los dos lo deciden libremente, y sólo por eso, al margen de la moralidad.
[11] «Hoy en día, la diversidad de entornos familiares es un rasgo característico de nuestros tiempos. Además de la familia convencional encontramos otras situaciones vitales, como las familias monoparentales, las familias reagrupadas en torno a nuevas relaciones de los padres, etc. Pero lo importante es que la familia pueda cumplir eficazmente sus funciones: vivir el amor de pareja y ser educadora de los hijos», p. 11. Falta todo criterio moral en esta idea.
[12] Los textos de Rojas, al final, presentan el matrimonio como indudablemente heterosexual. Aunque se puede leer lo siguiente: «Hoy, con cierta frecuencia, a cualquier relación o unión la llamamos familia. No son una auténtica familia las parejas homosexuales: son uniones de hecho respetables, pero que no son matrimonio, pues su esencia consiste en la unión de un hombre con una mujer abierta a la procreación de los hijos» [sin número de pina].
[13] Sobre la homosexualidad, completa neutralidad moral, incluso exigencia de una actitud positiva y aceptatoria:
a. «La homosexualidad, masculina o femenina, es un rasgo de la afectividad que no debe afectar a nuestra valoración del conjunto de la persona, ya que no es su inclinación sexual lo que la hace mejor ni peor, sino sus actos», p. 29.
b. «A pesar de la protección legal de la homosexualidad, las personas homosexuales sufren a menudo una marginación social (homofobia) que resulta dolorosa y que no respeta su dignidad humana», p. 29.
[14] En ejercicio 4, p. 32, se pide responder si un feto tiene dignidad de persona.
d) Mujer
[15] «Hoy en día todavía es necesario el compromiso de toda la sociedad para alcanzar la igualdad entre varones y mujeres: este compromiso tendría que destacar los valores de la feminidad e implicar a los hombres en una nueva sensibilidad, dejando a un lado los estereotipos machistas», p. 28. Vid. p. 58.
[16] La violencia doméstica es una lacra social. Se dirige contra la mujer, pero «también se dan casos, aunque menos numerosos, de violencia hacia el hombre por parte de su mujer y contra los hijos por parte de sus progenitores», p. 60.
e) Política
«En los sistemas democráticos se entiende que todo el mundo participa, sea en el nivel que sea, persiguiendo el beneficio de todos, la mejora de las condiciones de vida en general, no solamente las propias», 20.
[18] La democracia «consiste en que los ciudadanos puedan escoger libremente a sus representantes, porque estos tomarán las decisiones en su nombre», p. 40. «Participar en la democracia [con el voto] es un acto de responsabilidad», p. 40.
En los sistemas «autoritarios» «sólo algunos deciden por todos e imponen su valuntad». En estos casos la soberanía reside en el monarca. Lo contrario es la soberanía nacional o popular, que «significa que la autoridad suprema de un país corresponde al pueblo: que son los ciudadanos los que tienen la última palabra sobre el destino de la nación», 40.
[20] «La democracia es el sistema político que mejor garantiza el respeto a los derechos humanos y a la igualdad de oportunidades», p. 45.
[21] Respecto de la actual Constitución española: «por primera vez […] era un texto consensuado, es decir, un texto pactado entre los diferentes grupos políticos españoles», p. 46.
[22] «Ser europeo significa pertenecer a un proyecto económico y político común a varios países europeos», p. 52. No hay alusión alguna al espíritu ni a su origen.
[23] Defensa de la iniciativa privada: pp. 68-69.
[24] Los impuestos se justifican como necesarios para los gastos comunes de la sociedad, pp. 70-71. Sin embargo: «El pago de los impuestos es una obligación, pero su cumplimiento es una muestra de responsabilidad social y de solidaridad con el resto de ciudadanos, especialmente con los más desfavorecidos. En efecto, el principio que impregna todo el mecanismo de los impuestos es la llamada “justicia distributiva”
- o “principio de solidaridad”, según el cual se intenta distribuir la riqueza del conjunto de la población entre todos los individuos, de manera que nadie se quede al margen de los bienes y servicios de la sociedad»,
- 72. Es el «Estado del bienestar» o «Estado social», ibid.
f) Derecho y justicia
[25] Hay un tratamiento tan vago y amplio de los «conflictos», que se mezclan todos, aquellos en los cuales hay una parte injusta y otra agredida, y aquellos en los cuales hay una falta de entendimiento, p. 18. En el extremo, cuando se habla del acoso escolar: «Es obvio que la víctima tiene derecho a asistir a la escuela con normalidad y que le hará falta nuestro apoyo, pero también hay que pensar que el acosador necesita nuestra ayuda», p. 19.
[26] Positivismo: «La escuela es una organización con una estructura: tiene unas reglas de juego que se han de aceptar, incluso si se quieren cambiar», p. 21.
[27] «La convivencia humana queda muy empobrecida si solamente la basamos en la legalidad, en no cometer delitos. Necesitamos la justicia, pero podemos dar también respuestas más exigentes de fraternidad universal, amor al prójimo o solidaridad», p. 30.
[28] Justificación de las leyes: «Como es imposible que toda la sociedad esté de acuerdo siempre y en todo, es imprescindible que existan unas reglas de juego, que son las leyes aceptadas por la mayoría, y una autoridad que, en nombre de todos, vele por el buen funcionamiento de la sociedad, protegiendo a los más débiles. Por desgracia, siempre hay personas que no tienen inconveniente en perjudicar a los demás con tal de sacar algún beneficio: sin una ley y sin una autoridad que la aplique, los delincuentes serían los amos de la sociedad», p. 37.
g) Derechos humanos
[29] El origen histórico de la declaración de los derechos humanos «está fundamentalmente» en la declaración hecha en la revolución francesa, p. 31. Falta toda referencia anterior.
[30] El respeto universal de los derechos humanos implica que estén reconocidos en todas las legislaciones. «Así, por ejemplo, una ley de educación en un país democrático ah de asegurar que todas las personas puedan acceder a la enseñanza básica de manera libre y gratuita. Por lo mismo, una ley que diferenciara entre los derechos de las personas de una raza o de otra, de uno u otro sexo, sería contraria a los derechos humanos y a la igualdad de oportunidades», p. 39.
h) Ciudadanía
[31] Sobre la convivencia: «Cada uno es como es, y es fácil que surjan conflictos; pero si sabemos comunicarnos y dalogar de una manera adecuada, podremos evitar otros muchos y solucionar los que inevitablemente se produzcan. La escuela es el lugar adecuado para aprender a participar activamente en la sociedad», p. 15.- Se expropia –se omite- la capacidad socializadora de la familia. Insiste en p. 16.
[32] «… la sociedad debe tener como objetivo el bien de todas las personas que forman parte de ella, con la misma igualdad de oportunidades», p. 35. El bien común consiste en «aquellas condiciones sociales que hacen posible el bien de todas las personas y grupos que forman parte de la sociedad», p. 36. Hay que procurar el bien común porque beneficia a cada individuo, p. 36.
[33] El bien común consta de bienestar material, la libertad y la paz, y los valores, p. 37.
i) El hecho religioso y la Iglesia Católica
[34] «Tener unas determinadas creencias religiosas o no tenerlas no otorga ni quita ningún derecho a las personas. Por eso es una grave falta de respeto burlarse o despreciar a las personas que manifiestan civilizadamente sus creencias religiosas», p.59.
[35] «Aunque siempre existirá la excepción del que no es coherente con sus creencias, la religión ayuda a las personas a ser buenos ciudadanos, ya que fomenta valores positivos para la convivencia democrática, como la honradez, la paz o la solidaridad», p. 59.
[36] Como ilustración de la pina en que se habla de «las creencias» hay una sola foto de… musulmanes en oración, p. 59. Más adelante, en p. 62, una foto grande de una catedral y tres pequeñas de una mezquita, una sinagoga y una pagoda.
[37] El pluralismo religioso ha de ser respetado, p. 62.
[38] Se habla de la laicidad del Estado, p. 63: «… a veces se interpreta la no confesionalidad del Estado como una prohibición de la religión en la vida pública, cuando en realidad se refiere a la no vinculación del Estado con unas creencias religiosas de los ciudadanos». «La marginación de la voz de los creyentes en la opinión pública es injusta y poco democrática, y favorece, e cambio, una imposición ideológica por parte del Estado».
[39] «El fundamentalismo religioso es la voluntad de imponer la propia religión a los demás a través de los medios que sea. Es un grave error confundir el fundamentalismo con la religión: en todas las religiones podemos encontrar individuos fanáticos e intolerantes, pero esto no es la religión ni es la actitud de la inmensa mayoría de los creyentes», p. 63.
j) Otros
[40] «Sabemos que la sonrisa del recién nacido responde a una necesidad biológica de ser aceptado por el grupo, que podría caer en la tentación de desprenderse de un elemento tan ingrato», p. 9. Valiente bobada.
[41] «Hemos de saber convivir con culturas y creencias, costumbres y maneras de pensar diferentes de la nuestra, incluso abrirnos a ellas con afán de comprenderlas», p. 10.
[42] Proponen para el comentario un fragmento del libro Juan Salvador Gaviota, y lo hacen para que el alumno aprecie el libro (p. 12). No parecen advertir que este cuento es un clásico de la New Age.
[43] Ejercicio 1 en p. 22: propone emparejar fotografías con descripciones psicológico-morales. Es una actividad inadecuada en cuanto que el criterio de asignación no puede ser sino el aspecto visual. Es una variante de racismo.
[44] El «sentimento de fraternidad es común a posturas tan diferentes como el cristianismo o las revoluciones francesa (siglo XVIII) o comunista (siglo XX)», p. 30.
[45] «La naturaleza es el entorno que acoge a todos los seres humanos: formamos parte de ella y la necesitamos para vivir. Esto significa que hemos de convivir con ella y que la hemos de compartir con todo el mundo», p. 78.
2. Conclusión
Los contenidos son escasos y vagos. Demasiada carga psicológica que elude las consideraciones morales en muchos casos.
Se esfuerza en quitar agresividad y aristas de exageración a las cuestiones de la pobreza, la violencia doméstica, el cuidado del ambiente natural…, y en defender que la religión debe ser respetada en democracia. En materia religiosa está a la defensiva.
Hay ambigüedades morales en algunos pasajes importantes. Incluso en lugares en que no se llega a errores explícitos, hay posibilidad de confusiones sobre la familia o la sexualidad. No conviene utilizar este libro, salvo causa de peso y con cuidado por evitar las confusiones que contiene.
Reseña de José J. Escandell.
Enviar por mail esta página
Imprimir esta página
4 Comentarios »








El texto de Educación para la ciudadanía de editorial Casals …
Isabel,
he eliminado su comentario porque no aporta debate, sino una descalificación personal grave contra una persona.
Padre Objetor, me gustaría comentarle que lo que a usted le parece que es falta de moralidad en según qué apartados , para mí supondría inculcar valores morales de una parte de la sociedad. Es decir, si a mi hija de hablan de que las relaciones sexuales han de darse entre un matrimonio , creo que están inculcandole unos valores que dejan al margen otras formas de entender lo que son las relaciones humanas. Entonces prefiero que tenga un concepto donde todos quepamos y si a mí algo no me parece moral , yo se lo diré en casa, pero siempre con el debido respeto a que otro tenga otra moralidad. La convivencia pacífica hace esto necesario.
Quizás mis valore morales son más amplios que los suyos, que no más irresponsables ni relativistas, que quede claro.
Un saludo,
Sonia
Sonia,
precisamente porque no estaremos de acuerdo los treinta padres de una clase sobre los valores morales que deben transmitirse a nuestros hijos, defendemos que sean las familias quienes hagan esta tarea. Y no la escuela.