Ediciones del Serbal
Alfaro, Carmen; Fernández, Fidel; Herrero, Mª Luisa; Medina, David; Solana, Rafael, Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, Ediciones del Serbal, Madrid, 2007, 109 págs.
Este libro forma parte del proyecto editorial Gulliver para EpC. Es el único de los cuatro que está editado y corresponde a 3º de ESO. El aspecto del libro es bastante juvenil y desenfadado, abundan el colorido (alterna páginas blancas -contenidos- con naranjas -actividades-) y los dibujos o comics. En general, su calidad literaria no es mala aunque se pueden encontrar expresiones desafortunadas.
Consta de cuatro grandes bloques (con títulos asépticos: Relaciones personales y participación, Derechos Humanos, Sociedades Democráticas del siglo XXI y La ciudadanía en un mundo global) divididos en presentación y tres partes -con subapartados- cada una con varias páginas de actividades. Finalmente ofrece un anexo con un elemental glosario de términos clave.
El planteamiento es muy poco científico: abundan las imprecisiones conceptuales, y entre sus fuentes cuenta con poco más de dos docenas de textos casi siempre muy breves, a veces sin entrecomillar y sin fuente, algunos de ellos periodísticos, legales o literarios, generalmente de autores con marcada orientación ideológica de izquierdas (Peces Barba, Lovelock, Kolakovski, Casaldaliga, Ziegler, …).
Sus ilustraciones empiezan siendo joviales y desenfadadas, promoviendo la solidaridad, pero poco después se observa un giro hacia el dualismo, la división del mundo y la lucha más que de dos clases de dos mundos.
1. Puntos de control
a) Verdad y relativismo
[1] «También gozamos de afectividad, lo que nos permite amar a otros seres, sentir necesidad de comunicarnos, dar valor a lo que nos ocurre. De igual modo, decidimos lo que nos gusta y lo que no, lo que nos parece bien y lo que no. Dudamos en ocasiones, pero acabamos haciendo lo que nos conviene», p. 9.
b) Ética
[2] Es lógico que no pueda afrontar la tarea de definir la ética puesto que la libertad es entendida casi exclusivamente como libertad de elección. El único limite de la felicidad es la represión de lo que elegimos libremente: «El hecho de que se pueda vivir de manera feliz o traumática dependerá sólo de que los homosexuales no se vean obligados a ocultarlo» (p. 21). No resuelve los temas morales y suele apelar a argumentos de tipo emocional o subjetivo para mantener una postura ideológica para la resolución de problemas.
[3] Es en general muy dualista y maniqueo en la presentación de los problemas, pobreza-riqueza, Estado-mercado, etc., y continuamente habla en términos de enfrentamiento o apuesta por la búsqueda de otra democracia y otra globalización. En el mismo sentido, apuesta por análisis excesivamente radicales a la hora de juzgar a las empresas multinacionales y sostiene unos planteamientos en el terreno ecológico demasiado catastrofistas: en ese sentido es significativo un texto entresacado de una obra del polémico Lovelock (p. 81).
c) Persona
[4] Asume un planteamiento dualista entre naturaleza físico-biológica («en todo esto no nos distinguimos del resto de los animales», p.
y libertad de elección («Los animales repiten las pautas de su especie […] Sin embargo, nosotros, los humanos, tomamos decisiones y, al hacerlo, modificamos nuestra vida.», p. 8), sin explicar en absoluto cómo se compaginan («Hay también una parte psíquica que nos constituye y en función de la cual tenemos razón, sentimientos y voluntad para decidir», p. 9).
[5] Las características diferentes que la libertad genera me hacen único e irrepetible y eso «es lo que me hace ser persona», p. 9.
[6] Sin demasiados matices presenta al ser humano como un egoísta y el altruismo es un egoísmo disfrazado: «Es verdad que la idea de que los seres humanos vivimos en sociedad por fines egoístas podría dejarnos una pobre imagen de lo que somos, pero, visto de otro modo, podemos pensar que estamos juntos porque nos necesitamos», p. 12.
[7] Mezcla el concepto de naturaleza humana con el de raza, y se contradice con lo dicho anteriormente, pues pone lo humano en lo biológico para apoyar la no discriminación racial: «Sólo hay una raza: la raza humana. Nada distingue biológicamente a un esquimal de un tutsí. El 99,8% de los genes de un ser humano son idénticos a los de cualquier otro. Evidentemente no hay dos personas iguales, pero todos somos constitutivamente idénticos» (p. 20).
d) Sexualidad y familia
[8] Su análisis de la familia se limita a difuminar el concepto sirviéndose de una tipología de familias del siglo XXI presentando por El País Semanal (no tiene desperdicio): familia reconstituida (esposas separadas, con hijos propios, y vueltos a casar con hijos en común: «”esta casa es un lío, sí, pero la vida es compleja y somos felices”. En la nevera, un Forges: un crío le pregunta a otro: “¿Tus padres se llevan bien?” Respuesta: “Casi todos, sí”», p. 24), homoparental (pareja de lesbianas con mellizos resultado de inseminación artificial: «una familia son las vivencias, vivir y crecer juntos», p. 24), nuclear clásica (pareja joven casada desde hace 16 años por la Iglesia, ella trabajaba de modelo y lo dejó para llevar la casa, tuvieron hijos al estabilizarse él laboralmente: «Familia es un hombre y una mujer. Aún me cuesta ver con naturalidad una pareja homosexual con hijos. No sé justificarlo con argumentos, pero así lo siento», p. 25), numerosa evolucionada (matrimonio mayor con cuatro hijos: «Su hija mayor, casada joven, se separó pronto y volvió a casarse. Su nieta Adda a la que casi criaron, vive con su novio sin papeles. Unos hijos se casaron por la Iglesia, otros no. Unos nietos están bautizados , otros no», 25) y mestiza.
[9] Frente a la insuficiencia de la amistad y el compañerismo, presenta la sexualidad como satisfacción de «nuestra demanda de afectos y emociones. […] tipo de relaciones en las que la seducción y la complicidad se vuelven muy importantes. En la adolescencia aparece el deseo y avanza la consideración del sexo como una fuente de placer», p. 17.
[10] Existe una distorsión en los roles sexuales del hombre «y eso es otra barrera que hay que superar, porque en el sexo se encuentran ante todo dos personas», p. 17.
[11] Apela a la actuación responsable, pues «para que la relación sea satisfactoria, no hay nada que justifique en la actualidad ignorar riesgos como el sida y otras enfermedades de transmisión sexual, olvidándose de tomar precauciones», p. 17.
[12] «La homosexualidad ha existido siempre, hasta el punto de que muchas culturas la han practicado abiertamente, lo que viene a demostrar que la discriminación que se ejerce sobre las personas por su condición de homosexual es de carácter ideológico», p. 21. La homosexualidad «es algo natural, como cualquier otra condición del ser humano», p. 21.
[13] Una actividad: «Evitar conductas de riesgo. La Ruleta Rusa. El objetivo del juego es tomar conciencia de la necesidad y la importancia de las enfermedades de transmisión sexual utilizando el preservativo»
(p. 32, ¡extraña construcción!). En ella cada alumno debe hablar con otros cinco sobre el sida y las relaciones sexuales y anotar sus nombres en una tarjeta previamente marcada con E (tiene sida), C (han usado condon), O (relación sin penetración: no infectado) o N (no se ha protegido). Obsérvese que se asume la completa promiscuidad de todos a los 14 años.
e) Mujer
[14] «El término género se refiere a los atributos y oportunidades sociales asociados al hecho de ser hombre o mujer y a sus mutuas relaciones. Estos atributos los define cada sociedad; se aprenden, no son innatos. Cuando hablamos de sexo, nos referimos a los rasgos biológicos asociados al ser hombre o mujer», p. 59.
[15] En un dibujo genérico, presenta a mamá golpeada en un ojo y escayolada en una pierna y un brazo, y a papá levantándole la mano y con cola de demonio (p. 61).
f) Política
[16] Apuesta por la superación de la democracia liberal en una nueva democracia realmente popular, pp. 64-65.
Un poco nacionalista: «Estado Autonómico: En el siglo XVIII se impuso una uniformidad política que España, organizada siempre en reinos y naciones distintos […]. La Constitución ha tratado de corregir esta situación, y para ello el poder central ha ido cediendo competencias a las Comunidades Autónomas que se recogen en sus Estatutos», 67.
[18] ¿Los hombres o Dios fundamento último de la ley? La democracia. En la Actividad cuenta un cuento de la p. 68.
[19] Apuesta demagógicamente por el crecimiento del Estado: «Liberalismo, capitalismo y burguesía fueron las señas de identidad de las primeras democracias del siglo XIX. En ellas los más débiles (trabajadores) y en especial los más desfavorecidos […] se enfrentaban a la libertad que el nuevo mundo pregonaba con gran desventaja. Fueron necesarios muchos esfuerzos para que la intervención del Estado corrigiera este desequilibrio. […] Pero esto supone muchos gastos y muchos impuestos. Ahora el neoliberalismo global apuesta por volver atrás con “menos Estado”: liberaliza y privatiza bienes y servicios públicos, amenazando su calidad y supervivencia donde ya existían (países desarrollados) e imposibilitando su aparición donde todavía no (países subdesarrollados)», p. 70.
[20] En política económica critica reiteradamente al liberalismo y neoliberalismo anglosajón y apuesta por el crecimiento del Estado para corregir los desequilibrios de la libertad (p. 91).
[21] En un chiste presenta a dos pobres rusas añorando el comunismo, p. 95.
g) Derecho y justicia
[22] Parece haber de fondo un ideal utópico de igualdad, aspiración a la misma identidad cultural y sometimiento a las mismas leyes («alianza de civilizaciones», p. 75; «integración», p. 97), pero sin reconocer o aspirar a más autoridad o justicia que la que supone el reconocimiento y aplicación de la Declaración de los Derechos Humanos (p. 38).
h) Derechos humanos
[23] Se establece su universalidad e inalienabilidad por ser derechos naturales pero no se realiza ningún tipo de justificación: «conjunto de derechos básicos que toda persona tiene por el hecho de ser una persona. Son, pues, aquellos derechos que todos creemos poder exigir y practicar diariamente» (p. 38). Establece que «el derecho más básico que propone la Declaración Universal es el derecho a la igualdad y a la no discriminación», p. 40.
i) Ciudadanía
[24] El ciudadano es presentado como aquel que hace efectivo su poder de decisión en el entorno social: «La ciudadanía no es algo que caracterice al hombre de una manera universal. Hemos reconocido a todos los seres humanos como personas, pero desgraciadamente no todos son ciudadanos, hombres socialmente libres» (p. 18). La intolerancia es la peor discapacidad de todas (p. 26).
j) El hecho religioso y la Iglesia Católica
[25] Un dibujo chistoso representa a la Iglesia, encarnada en una monja vestida de hábito y a la que se llama «sor Libre Competencia», diciendo a una niña: «Recuerda hija que el mercado lo es todo» (p. 91), como defensora o aliada del capitalismo.
[26] Presenta la religión como fuente de conflictos: «La historia está más llena de confrontaciones (guerras santas y cruzadas) que de colaboraciones», p. 75.
[27] No se define explícitamente en cuestiones religiosas pero resuelve los conflictos religiosos en conflictos de otro tipo: «No debemos olvidar, sin embargo, que muchas de estas guerras tienen motivos más “tradicionales” como la disputa territorial o, simplemente, motivaciones económicas (el dominio de las fuentes de energía, como el petróleo)», p. 101.
[28] Su trasfondo es naturalista: es muy frío y distante con el tema religioso y no hace ni la más mínima referencia al tema de la doble ciudadanía y poder, a la doctrina social de la Iglesia o a su compromiso con los más necesitados
2. Conclusión
Es un libro construido sobre tópicos y doctrinalmente desbarra en muchos puntos, por lo que no parece en absoluto recomendable.
El contenido científico es muy flojo y un tercio de las páginas está dedicado a actividades de lo más variado (incluyendo películas y páginas web, algunas de dudosa oportunidad). El material es excesivo y dado que sólo se cuenta con una hora semanal, el profesor que lo utilice todo parecerá casi más un animador o un asistente social. Además su intencionalidad adoctrinadora suele ser muy marcada. A veces ofrece elementos útiles didácticamente, pero en general no resulta completo como herramienta en el aula.
Desde la primera página propone como guía del libro al joven potro Whinney. Este personaje, es un Houyhnhnms9, raza de caballos inteligentes descrita por Jonathan Swift en la última parte de su satírica obra sobre la naturaleza humana Los viajes de Gulliver. Hace pensar en que existe a lo largo del libro un trasfondo de rebelión contra la naturaleza humana.
9 Los Houyhnhnms contrastan fuertemente con los Yahoos, -salvajes criaturas de forma humana que representan la razón puesta al servicio de los vicios de la naturaleza-, por representar aquellos la perfección de la naturaleza y vivir en una sociedad estable, tranquila y segura, basada sólo en la razón -hasta practicar la eugenesia sobre la base del análisis coste/beneficio-. No tienen religión y su única moral es la defensa de la razón, por lo que no actúan guiados por la piedad o la creencia en el valor intrínseco de la vida. Ejemplos de la falta de pasión y humanidad de los Houyhnhnms Gulliver mismo, en su compañía, construye las velas de su skiff de pieles de Yahoos; al llegar una Houyhnhnms a la reunión anual disculpa su retraso por la muerte de su marido, pero come su almuerzo sin verse afectada en absoluto por su pérdida, racionalizando que se ha ido; sus leyes exigen que cada pareja tenga dos hijos, un hombre y una mujer. Si un matrimonio tiene dos del mismo sexo, los llevan a la reunión anual y cambia uno con otra pareja que los tuvo del sexo opuesto. La filosofía y el lenguaje su ordenada y pacífica sociedad está libre totalmente del sinsentido de la política y la ética (por ejemplo, no hay palabra para mentira y deben sustituirla con la frase decir una cosa que no es).
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