Oxford Educación
Amodeo Escribano, Marisa, Educación para la ciudadanía y los derechos humanos (Secundaria), Oxford Educación, Madrid, 2007, 95 págs.
Libro de gran tamaño, próximo al A-4. Gran profusión de fotos, viñetas y cuadros a colores, con apartados de «puntos clave». Prologado por Ignacio Guadix, responsable del Área de Educación para el Desarrollo del Comité Español de UNICEF.
Al comienzo se explica la estructuración de sus 6 unidades: La persona y su entorno, Barrios, pueblos y ciudades, Las sociedades democráticas, Los derechos humanos, Un mundo globalizado un mundo dividido, Hacia un mundo mejor.
Cada unidad se estructura en cuatro partes: dos páginas de «presentación»; un número variable de páginas bajo la denominación de «analizo, pienso y opino»; dos páginas con «lo esencial»; dos páginas de «actividades».
Las actividades oscilan entre los 6 y los 8 ejercicios. Entre ellos hay sopas de letras, crucigramas, viñetas para ser comentadas, etc.
Cuando se trata de noticias o informaciones recortadas de otros sitios indica la fuente, aunque como en la mayoría de los casos indica que está «adaptado», no hay forma de saber qué relación real guarda con el original, salvo que se contrasten. Por otro lado las fuentes citadas son de lo más heterogéneo, así por ejemplo las definiciones de democracia (p. 38) están tomadas de www.wikipedia.com, cuya característica es que cualquiera puede colgar cualquier información.
Además de otras páginas de Internet (la mayoría desconocidas), otras fuentes de información son periódicos (Deia.com, 20minutos.es, El Mundo, El País, Cinco Días, La Vanguardia, etc.), ONG’s (Intermon Oxfam, Amnistía Internacional, etc.).
1. Puntos de control
a) Verdad y relativismo
[1] No se distingue entre el respeto a todos y el valor de las posiciones. Todos los planteamientos valen igual: «Discriminar significa separar o distinguir, pero también seleccionar excluyendo. La discriminación supone dar un trato de inferioridad o desfavorable a una persona o grupo por diversos motivos. Entre esos motivos se encuentran la raza, la orientación sexual, el nivel socioeconómico, la edad o la discapacidad. La discriminación tiene su origen en la opinión, cargada de prejuicios o ideas estereotipadas, que unos grupos tienen de otros», p. 28.
[2] En líneas generales puede decirse que el libro presenta una idea de la convivencia basada en el respeto a todos, sobre la base de que toda idea es respetable siempre que a su vez no sea excluyente. En este sentido no defiende ninguna posición concreta en cuanto a la concepción de la persona, la familia, o el bien y el mal. En otras palabras, como viene siendo habitual en estos tiempos, en su preocupación por respetar todas las opciones de pensamiento, no toma partido por ninguna que pueda declarar excluible a cualquier otra, de donde resulta que cualquier enfoque ajeno al relativismo, queda excluido.
b) Sexualidad y familia
[3] Se habla de los diferentes «modelos» de familia, así como de su evolución. No hay ningún criterio moral y se confunde «modelo» con «casuística». Todo es igualmente aceptable: «Una familia es un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. En la actualidad, el concepto de familia en nuestra cultura occidental incluye una gran variedad de modelos», p. 10. Evidentemente desde este punto de vista no se requiere necesariamente que se trate de un hombre y una mujer.
[4] «La familia nuclear es la constituida por padres e hijos (si los hay) y la familia patriarcal o extendida es la que incluye a abuelos, tíos y otros parientes. También existen familias monoparentales, integradas por uno de los padres y los hijos, y familias reconstituidas, que son aquellas en las que el padre o la madre proceden de una relación anterior. El prototipo familiar que solía incluir los matrimonios religiosos o civiles ha evolucionado. Actualmente, también comprende parejas de igual o diferente orientación sexual, que viven que viven juntas antes de, o sin, contraer matrimonio, sin hijos, con los hijos de una de las partes o con niños adoptados», p. 10.
[5] Se asume con completa normalidad el concepto de familia «reconstituida». Por tanto ni la familia se funda en el matrimonio, ni se requiere un hombre y una mujer, ni el vínculo es indisoluble.
c) Mujer
[6] En la página 12, para ilustrar el apartado de «Relaciones interpersonales en el ámbito familiar», se incluye una viñeta de Eneko, que lleva por título «La maltratada», y que representa una mano que en vez de alianza lleva una corona de espinas ciñendo el dedo anular.
[7] En la página 59, ilustrando un epígrafe sobre las mujeres y la pobreza, aparece una fotografía de una manifestante portando una pancarta donde se lee con claridad «Non à la dépendence conjugale». El pie de foto añade: «En todo el mundo las mujeres se manifiestan para que se eliminen prejuicios y prácticas basados en la idea de la inferioridad de uno de los sexos y se modifiquen los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres».
[8] «El reparto de las tareas domésticas es todavía la gran batalla perdida de la mujer». «El 47% de los hombres no realiza ninguna tarea del hogar en España, muy lejos de los países nórdicos (menos del 10 %), que presumen de igualdad doméstica. Además, el 56 % cree que la mujer debe estar dispuesta a abandonar su trabajo a favor de la vida familiar», p. 11. No hay ninguna referencia al cuidado de los hijos, o la dignidad del trabajo doméstico. Se trasmite la idea de este trabajo como una carga histórica de la mujer de la que aún no termina de liberarse.
[9] Las referencias explícitas a la mujer se realizan sobre todo a partir de los comentarios sobre la familia, tal y como se ha mencionado al comentar este apartado, y a propósito de «los derechos de las mujeres», p.
58. Se hace referencia a «la violación sexual y embarazo forzado» (p. 58), «violencia de género» (p. 59), discriminación laboral (p. 59), situación de pobreza («Los expertos consideran que las mujeres constituyen el 70 % de los pobres y poseen únicamente el 1 % de la riqueza mundial», p. 59).
[10] En ningún momento se plantea, ni como opción personal, la dignidad del cuidado de los hijos y de la gestión del hogar como algo digno en sí mismo. En cualquier caso este planteamiento es coherente con el enfoque de familia que se presenta.
d) Política
[11] Qué es una democracia. «La democracia es un sistema de organización política en el que el poder recae en el pueblo», p. 38.
[12] Lo contrario de la democracia es la dictadura. «Es posible establecer tres características propias de todos los sistemas dictatoriales: Las leyes se redactan a la medida del dictador y se interpretan de forma arbitraria. El poder está concentrado en núcleos muy reducidos, o en una sola persona a la que hay que prestar sumisión. A los individuos se les niega el derecho de ciudadanía, de crítica y de oposición. Existen mecanismos de control sobre las ideas para reprimir resistencias o manipular adhesiones al poder (censura, propaganda favorable, organización de partidos…)», p. 39.
[13] España es una democracia. «La constitución de 1978 es el resultado de un amplísimo consenso y está plenamente integrada en la tradición democrática occidental», p. 40. «El rey no es soberano ya que la soberanía reside en el pueblo. El rey es el jefe del Estado y símbolo de su unidad y permanencia», p. 40.
[14] La Constitución establece que el territorio español está organizado en comunidades autónomas. «La gran novedad de la Constitución de 1978 es el reconocimiento pleno de las comunidades autónomas, que ha servido para avanzar en el proceso de descentralización política y administrativa», p. 40.
[15] «España ha protagonizado durante los últimos 25 años de vigencia constitucional, la más importante transformación descentralizadora del poder político que se haya conocido en nuestro contexto occidental. No se trata de ninguna exageración: es una afirmación que no admite réplica. España emprendió a partir de 1978 la construcción de un estado de las autonomías que permite la asunción, por parte de las comunidades autónomas, de un nivel competencial absolutamente equiparable con los desarrollos más federalistas de nuestro entorno. Y esto se consiguió con gran rapidez, sin graves conflictos y con un amplio consenso político y social», p. 42.
[16] Impuestos y responsabilidad fiscal. «El pago de impuestos es necesario para garantizar el bien común».
[17] «Mecanismos solidarios»: protección civil y seguridad social.
[18] «Más de ocho millones de pensionistas reciben hoy una paga que les compensa la desviación de la inflación en 2006. El departamento de Jesús Caldera destinará 429,7 millones de euros al abono de esta paga, que es consecuencia de la subida en seis décimas que experimentó el IPC interanual de noviembre», p. 47.
[19] España en Europa: La Unión Europea. Se recalca que, a pesar de haber disminuido los fondos que recibe, España es el 4º mayor receptor de ayudas para el desarrollo rural, p. 49.
e) Derechos humanos
[20] «Un derecho es una condición irrenunciable de las personas que no puede serles arrebatada por nadie. Los derechos fundamentales o derechos humanos son por tanto exigencias o condiciones irrenunciables que el ser humano posee por el hecho de serlo. Estos derechos son de vital importancia, por lo que se reclama para ellos reconocimiento, respeto, tutela y promoción por parte de todos, y especialmente de la autoridad», p. 64.
[21] «Los estados democráticos en general reconocen, respetan, tutelan y promueven los derechos humanos, mientras que los estados autoritarios o totalitarios no lo hacen», p. 64.
[22] «El concepto de derechos humanos ha ido ampliándose a lo largo del tiempo:
»La primera generación de derechos son los civiles y políticos. Surgen en la revolución francesa y son los fundamentales del ser humano. Algunos de ellos son el derecho a la vida, a la libertad personal, etcétera.
»La segunda generación de derechos son los económicos, sociales y culturales. Surgen a partir de los cambios sociales originales en la revolución industrial. Son ejemplos el derecho a la propiedad, al trabajo, etc.
»La tercera generación de derechos son los de los pueblos o de la solidaridad. Surgen en nuestro tiempo como respuesta a la necesidad de cooperación entre las naciones, como el derecho a la paz, a un ambiente sano, etc.», p. 57.
[23] Resulta llamativo que siendo el derecho a la vida uno de los llamados «fundamentales», si bien se comenta la pena de muerte como una forma de conculcarlo, no hay mención alguna al aborto. También resulta significativo el origen de los derechos mencionados: no hay mención ni referencia alguna, por ejemplo, a la doctrina social de la Iglesia.
f) El hecho religioso y la Iglesia Católica
[24] No hay mención alguna a la Iglesia Católica, ni a ninguna otra confesión.
[25] En dos ejemplos se menciona la «libertad de religión» en un contexto que parece dejar claro que todo vale igual: página 56 («derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión», art. 18 de la Declaración); página 64 («Tradicionalmente se han centrado en la libertad (de expresión, de religión…)», a propósito de los derechos individuales).
2. Conclusión
Si bien hay apartados que por su carácter informativo podrían considerarse «doctrinalmente inocuos» (educación vial, convivencia entre vecinos, etc.) el libro exhibe y defiende un enfoque relativista inaceptable. La moral no existe y el bien y el mal no aparecen. La vida ciudadana se basa en respetar las opiniones ajenas que a su vez respetan a los demás. Todo lo demás queda relegado a lo privado. Por otra parte el tono moderado del libro contribuye a que su peligro doctrinal sea aún mayor, al propiciar que sus planteamientos sean más fácilmente aceptados.
Reseña de José Ángel Ceballos.
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6 Comentarios »






Acabo de llegar a la página casi por causalidad. Soy profesor de Ciencias Sociales de Secundaria y sólo quería dejar un comentario crítico pero respetuoso. Realmente no entiendo la polémica, he estudiado con cierto detalle los manuales a los que se refiere, por ejemplo, éste en concreto. Pero sí me preocupan ciertos aspectos que comenta en su análisis. Por un lado pretende colocar como criticable que no se tome postura en cuanto al bien, al mal, o a la dignidad del cuidado de los hijos (que por cierto, no es un valor femenino, sino un valor humano, no es privativo de la mujer). Y si esto no sucede, es incluso peor. Sin embargo, define como “contenidos inocuos” ciertos aspectos. ¿De qué se trataría? ¿De tomar una postura? ¿De presentar opciones para que el alumno tome su propia postura (no la del Estado, no la de un partido, no la de sus padres? ¿Qué es mejor, tomar una postura o no tomar ninguna? Si la asignatura tomara postura sobre aspectos controvertidos, ¡sería intolerable! Si no los toma, ¡es intolerable!
Creo que es posible una ética de mínimos, dialogada, razonada, susceptible de cambios. La dignidad de la persona podría ser una buena base.
Por otra parte hay que ser consciente de que cualquiera que se dedique a tratar con personas ejerce una influencia sobre ellas. Los profesores más, puesto que nuestro papel de enseñantes nos pone en la tesitura de educar o (mal)educar. No es posible enseñar sin educar. Creo que eso es muy distinto de transmitir tus propios valores. Quizás yo crea que los toros son una barbarie y me abstenga de comentarlo en una clase de primaria. Pero es inevitable que si pretendo enseñar qué es una meseta o cuáles fueron los Austrias estoy transmitiendo el valor del estudio, el del trabajo, el del esfuerzo, el del rigor, además de los propios de la convivencia en un espacio cerrado del aula.
¿Están los objetores -preferiría llamar a esto desobediencia civil, que creo que es un término más adecuado-, repito, están los objetores a favor de una educación no-moral, in-moral?
Lo que más me llama la atención es la confusión entre “modelo” y “casuística”. Desde Max Black “modelo” es precisamente la abstracción de una casuística, y no una cosa que requiera imitación, como un modelo de conducta (como tampoco son modelos de conducta las modelos de pasarela). Digo que me llama la atención porque como profesor de Ciencias Sociales es mi obligación exponer los distintos tipos de familia, “modelos” si prefiere. De una forma descriptiva -tal como hace este manual-, pero desde la autoridad que me da mi licenciatura y mi preparación como profesor. Creo que es absurdo reclamar un derecho a no oir que existen en España familias homoparentales en un curso (EpD) mientras que te has examinado de ello en otro (Ciencias Sociales).
El problema de la religión como asignatura es también paradójico. Y no quiero hablar de malos profesores -que los hay- que obligan a los alumnos a profesar la religión católica en las clases y asistir a los ritos. Sino que no es una materia más inocua por ser elegida por muchos padres. Es adoctrinamiento en una religión concreta. No se pide que se crea en ella -teóricamente-, tampoco se pide en EpC que se crea en la tolerancia universal, porque básicamente no se puede examinar si un alumno es tolerante o no en su vida.
Recuerdo el caso de un alumno testigo de Jehová que tuvo serios problemas con el problema de la Evolución darwiniana. El chico lo solucionó con su conciencia comenzando cada pregunta con “los científicos dicen…”. Yo no le pedí que se lo creyese, sólo que supiera qué es la evolución del australopitecus.
En fin, siento haberme extendido tanto. Creo que estas cosas hay que solucionarlas con el diálogo y me alegra haber encontrado este blog. Creo también que es peligroso leer sólo aquellas opiniones que son como las propias, es mucho más vital escuchar las que son diferentes.
Un saludo cordial
Excelente comentario, Sr. Gallego. La confusión o tergiversación (a veces no sé si lo uno u lo otro) de los términos no es infrecuente en el Sr. Llano (o en quienes, como Profesionales por la Ética, confeccionan los alegatos contra EpC). Lo mismo que interpreta “modelo” como “ejemplo a seguir”, asegura que “reconstruir” los valores sociales por parte de los alumnos es deconstruir los valores tradicionales para levantar en el solar lo que les dé la gana, cuando en realidad significa tomar conciencia de lo que les rodea para criticarlo (aceptándolo o rechazándolo) con fundamento. Y lo mismo ocurre con el mantra de la “formación de una conciencia moral y cívica”, que propalan como adoctrinamiento en una moral particular, cuando en realidad quiere decir que los jóvenes deben conducirse respecto a valores: que su comportamiento debe ser moral y no producto del instinto, la presión del grupo o el hago lo que me da la gana.
Javier,
gracias por tu post.
yo creo que la cuestión que planteas es correcta pero parte de un malentendido: interpreto el autor de la recensión no pretende criticar al libro que no establezca lo que está bien o está mal, sino que le achaca un relativismo en el que no cabe una opción mejor que otra o más cercana a la verdad que otra.
En cuanto a EpC, SÍ trata de que el alumno ASUMA sus principios y los viva. Sobre la comparación de EpC y religión, puedes ver: http://www.padreobjetor.com/20.....adania-10/
Urbek,
una vez más, nadie pone el tela de juicio la necesidad de enseñar valores a los jóvenes. Lo que discutimos es QUE SEA EL ESTADO quien lo haga por encima de los criterios de sus padres.
Y, por cierto, criticar a Llano como tú lo haces achacándole confusiones terminológicas a uno de los más eminentes introductores de la analítica del lenguaje en España sólo pone en evidencia tu frivolidad intelectual.
Perdone, ahora el confundido he sido yo, pues pensé que usted se llama Alejandro Llano.
El estado es uno de los principales agentes socializadores. Y como tal debe tender a perpetuar su modelo social. Si el estado español ha es establecido como modelo social el de la tolerancia más o menos abierta en materias religiosa, sexual o moral, no veo por qué no la educación (que es su instrumento socializador más importante) debe ir en esa linea.
En segundo lugar el post rezuma alusiones a la verdad, el bien y el mal, continuamente. Eso es algo que me preocupa bastante. Si a estas alturas de siglo XXI pretendéis enseñarle la verdad a alguien, los que me preocupáis sois vosotros y no la asignatura.
Por último la educación de un niño es responsabilidad casi al completo de la familia. La labor de las instituciones de enseñanza no hace sino completar este esfuerzo e instruir de forma más completa y amplia al pupilo. Y educación para la ciudadanía nace como una asignatura de valores democráticos. La mayoría de los manuales hacen hincapié en esta linea. No se evalúa a los chavales por ser marxista-leninista sino por haber adquirido una serie de valores cívicos como la convivencia, el respeto a los demás, la solidaridad, la tolerancia, educación vial, educación en valores típicos de una sociedad democrática en definitiva. De modo que, con el debido respeto, no termino de comprender el por qué de esta especie de cruzada contra una educación que tiene bastantes problemas como para encima tener que afrontar las críticas (a menudo cargadas de interés partidista) de un sector social minoritario y que, por experiencia, la mayor parte de las veces desconoce por completo qué es lo que se hace en una clase de ciudadanía.