Santillana
Pellicer, Carmen; Ortega, María, Proyecto La Casa del Saber. Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos. ESO, Santillana, Madrid, 2007, 147 págs.
Formato bastante cuidado, con abundancia de ilustraciones, mucha riqueza cromática y frecuentes textos resaltados en recuadros. Seguramente sea excesivo por la amplitud de su contenido para una materia de una hora semanal, da la sensación de que pretendiera servir para dos años. El lenguaje es bastante cuidado, las fuentes que utiliza son variadas y anima a investigar en busca de fuentes objetivas.
Las autoras proponen que el libro es una herramienta para ayudar, dialogando con los compañeros y trabajando en común, a contestar a la pregunta ¿cómo te gustaría que fuera el mundo en que vivimos y cómo puedes contribuir a ello?
Para ello propone 10 temas de 14 páginas estructurados en 6 apartados a doble página: Presentación; Texto explicativo, perspectiva histórica del asunto y aportación de ideas y actividades de investigación; Para tu reflexión (4 páginas), con los contenidos de reflexión y profundización; Debate, ya planteado y con algunos datos; Solidarios, que ofrece alguna legislación y propuestas prácticas e iniciativas sociales; Construir mi visión personal, con selección de testimonios y alguna lectura.
1. Puntos de control
a) Verdad y relativismo
[1] «El aprendizaje de los valores fundamentales comienza en la infancia, cuando se interioriza lo que está bien o mal a través de la familia. Después nos relacionamos con más personas y se van desarrollando nuestras opiniones y creencias. Pero es necesario seguir formando la propia conciencia, buscando siempre la verdad y profundizando en todos los aspectos de la vida», p. 12.
[2] «Cuando se plantea un tema controvertido es necesario profundizar antes de formarse una opinión. […] Investigar supone buscar hechos y argumentos que apoyen una opinión de forma objetiva. Selecciona fuentes de información adecuada para profundizar en los temas siguientes: los derechos de los animales, la alimentación vegetariana, la existencia de Dios, la deuda externa, el uso responsable del agua, el racismo», p. 13
[3] En el concepto de cultura peca de ser meramente descriptivo: «la cultura es el conjunto de formas de vida y expresiones de una sociedad determinada», p. 52.
[4] «La sociedad del futuro es, sin duda, intercultural, pero para hacerla realidad es imprescindible construir un proyecto común de convivencia democrática, donde oportunidades, derechos y deberes sean iguales para todos», p. 52.
b) Ética
[5] Se hace referencia a ella y se le da importancia, pero se admite que tienen tanta importancia como los acuerdos, el respeto a la conciencia ajena, el dialogo y la tolerancia se elude definirla o hablar de la ley moral.
[6] En general, se evade del tema de las fronteras entre bien y mal, en algunos de los asuntos más delicados no es suficientemente claro. Por ejemplo al analizar las leyes civiles no las pone en relación con la ley natural, obviando plantear la necesaria diferencia y relación entre la legalidad y la moralidad (vid. p. 108).
c) La persona
[7] No dice mucho sobre el modo de entender el ser humano. Se da por supuesto. El ser humano es social. A veces parece un defender una idea constructivista de ser humano: «debemos tener esperanza en que la ingeniería genética nos haga más sabios y menos agresivos», p. 93.
d) Familia y sexualidad
[8] «Por su importancia en la vida social, la familia tiene un reconocimiento fundamental dentro de todas las religiones y culturas, y sus derechos son protegidos por todas las legislaciones internacionales», p. 38.
[9] «En las sociedades modernas la familia es la unidad básica de organización social. A pesar de los cambios que se han dado en sus funciones, su composición, los roles de los padres y el cuidado de los más débiles, su misión sigue siendo indispensable para la vida y el crecimiento personal. Su función educadora como fuente de afecto y apoyo para los hijos es insustituible, aunque hayan cobrado mucha importancia otros factores de socialización…», pp. 38-39.
[10] Hay un debate sobre las salidas nocturnas de los adolescentes en el que parece posicionarse mediante los caracteres definidos (ciertamente pueden reflejar algunas posiciones reales de hoy) a favor de ellas, restando cierta autoridad a los padres, y defendiendo la autonomía de sus hijos menores de edad (pp. 44-45).
[11] «“En una relación de pareja, la atracción, el compromiso y la intimidad y el afecto son indispensables cuando hablamos del amor», p. 41.
«La familia es reconocida en la Declaración de los Derechos Humanos como la unidad más natural y fundamental de la sociedad», 46.
[13] «Homofobia: rechazo intenso e irracional hacia las personas homosexuales. […] hacen manifestaciones de desprecio hacia los homosexuales y difunden ideas falsas que pueden llegar a ser muy hirientes. Este prejuicio se refuerza por el carácter tradicionalmente machista de la cultura occidental…», p. 53.
e) Mujer
[14] Hay un cierto posicionamiento con la defensa de los ideales del feminismo: «Los estereotipos referidos a hombres y mujeres son muy numerosos y arraigados, y atribuyen valores, capacidades y roles distintos a hombres y mujeres. Estas creencias son falsas y ofensivas y se reflejan muy a menudo en el lenguaje. […] También se nota su influencia en los prejuicios y expectativas que tenemos sobre cada sexo», p. 68.
[15] Sostiene la tesis de la feminización de la pobreza.
f) Política
[16] Apuesta por la democracia y la búsqueda del bien común
g) Derecho y justicia
[17] No aclara ni fundamenta estos conceptos, sino que quedan abiertos a la posibilidad del positivismo jurídico: «Las leyes son las que determinan los derechos y los deberes de todos los ciudadanos y especifican los comportamientos correctos e incorrectos, así como las sanciones que se pueden aplicar a quienes se comportan de forma antisocial y no respetan a los demás o los bienes comunes. Ajustan la vida social a criterios de justicia o pautas éticas y limitan el poder de las instituciones», p. 108.
h) Derechos humanos
[18] No constituye un tema específico, sino que se encuentra diseminado a lo largo de todos los temas. Aunque no los fundamenta los califica como universales, imprescriptibles, inalienables, indivisibles e inspiradores de las leyes de los Estados (p. 18). Insiste ofrecer como modelo la vertiente idealizada de Rigoberta Menchú (pp. 20 y 76).
i) Ciudadanía
[19] Aunque apunta que la ciudadanía es un derecho y un deber, en general, da a su significado un tono un poco reivindicativo. Sobre la idea de que ciudadano era un título para los que pertenecían a la vida en común que poseía una ciudad o nación, establece que hoy la globalización está cambiando el modo en que las personas «comparten un espacio geográfico. Los países no son homogéneos, con frecuencia, un número considerable de sus habitantes se encuentran privados de derechos civiles y políticos y cada estado regula las condiciones necesarias para adquirir la nacionalidad. La ciudadanía se refiere, cada vez de forma más acuciante, a los derechos que poseen las personas, no como habitantes, sino como seres humanos: expresa una estrecha vinculación a los derechos humanos y a la noción de solidaridad», p. 10.
[20] La ciudadanía es aprender a convivir con todos, participando en una sociedad global y plural, comprometidos con su desarrollo eficaz y responsable.
j) El hecho religioso y la Iglesia Católica
[21] La Iglesia católica no es valorada de modo explicito aunque se asumen como valiosas algunas de sus obras o modelos, aunque en general se apuesta por la religión como uno de los componentes de la cultura.
[22] Por el contrario, propone un texto del jefe indio Noah Sealth, como fundamento último del ecologismo que concibe al hombre como producto de la tierra: «la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común», p. 105.
[23] «La libertad de conciencia supone la posibilidad de exteriorizar las propias creencias y celebrar prácticas religiosas acordes a ellas, contando con los recursos y los espacios necesarios, y respetando siempre los derechos fundamentales. Las religiones han tenido una fuerte incidencia en la génesis de la identidad de los pueblos y sus instituciones ejercen un papel activo en la vida social», p. 140.
2. Conclusión
Aunque de suyo no es suficientemente recomendable, de entre los libros estudiados resulta uno de los menos perjudiciales: en general propone unos modelos de conducta bastante educativos y en consonancia con el sentido común, pero también parece como si se limitara a ofrecer unos valores sin aportar fundamentación alguna que los haga preferibles a los demás. Su modelo de hombre y sociedad parece ser una opción más en igualdad de condiciones que las otras y con la misma falta de consistencia teórica que otros manuales. Esta carencia hace que a veces tenga propuestas incoherentes y no muy defendibles.
Reseña de Antonio Páramo
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