Ya está bien de querer decidir por los padres objetores
Ayer publicaba Europa Press como noticia que los ‘Objetores se retractan y no acuden al Tribunal de Estrasburgo para centrar sus esfuerzos en “despertar conciencias“‘. A pesar del palmario titular, la noticia recoge simplemente las declaraciones del abogado que representa a un grupo de padres objetores y expone su punto de vista sobre el conflicto.
No deja de ser curioso que la misma Europa Press recogiera el pasado 19 de marzo la noticia ‘Representantes de objetores piden en Estrasburgo medidas cautelares para eximir de la asistencia a las clases‘. Y es que, efectivamente, algunos padres objetores hemos presentado varios centenares de casos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo hace poco más de dos meses.
Estaba cantado. ZP no iba a consentir que se abriera ni un resquicio a la libertad educativa. Por eso no dejó de sorprendernos el talante y
Los padres objetores siempre hemos sostenido que la objeción de conciencia es un derecho ciudadano ante leyes que colisionan con derechos fundamentales. Pero, además de ejercer la objeción de conciencia, recurrimos a los tribunales porque consideramos que es un derecho y un deber de nuestra condición ciudadana. No estamos -ni de lejos- en contra de educar a nuestros hijos en las virtudes y deberes propios del buen ciudadano y así procuramos hacerlo. Distinto es pretender que el buen ciudadano sea quien asuma y se comporte según dicte la ideología dominante y así se procure inculcar en las escuelas. Esto es, lisa y llanamente, adoctrinamiento. Un adoctrinamiento que se inmiscuye con descaro declarado en el derecho de los padres a escoger la educación moral de sus hijos, que para eso los han traído al mundo. Por aquí no pasamos porque esto es harina de otro costal y sólo los desinformados y los manipuladores confunden una verdadera educación para la ciudadanía con un programa de adoctrinamiento gubernamental.
Fernando Savater escribe este domingo ¿Ciudadanos o santos? en defensa del Plan de Educación para la Paz arremetiendo contra los padres objetores a Educación para la Ciudadanía a quienes nos acusa de sostener “que la transmisión de los valores morales que atañen al civismo es competencia exclusiva de los padres“. Llega, incluso, a aventurar que “quienes sostienen la competencia exclusiva de los padres en esta materia son quienes niegan con mayor vehemencia que las niñas puedan cubrirse con el ‘hiyab’ por obediencia a las creencias familiares o que niños de cinco o seis años puedan exhibirse con pegatinas a favor de los presos etarras que les han puesto en el babero sus papás“. Pretende demostrar con esta supuesta contradicción la “irracionalidad” del planteamiento objetor.
El Tribunal Supremo acaba de anular una de las sentencias por las que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León 







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