Debate entre José Antonio Marina y Jaime Urcelay
El debate de CNN+. Sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Presenta José María Calleja. Debaten: José Antonio Marina, autor de un manual sobre Educación para la Ciudadanía; y Jaime Urcelay, Presidente de Profesionales por la Ética.
29 min - 22/10/2007
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Madre míaaaaa… Este vídeo es buenísimo. Jaime Urcelay le pega un repaso al Marinaaaaa… que se entrabanca, ataca con prejuicios… y Urcelay le hace unos naturales que lo deja tieso. MARINAAAAA!!! SI QUIERES GANAR UNOS DUROS CON TU LIBRO VETE A AQUI HAY TOMATE!!! NO DISCUTAS CON URCELAY, QUE TE DEJA EN RIDICULO!!! PESETEROOOO!!!
¿Dónde pincho para ver el vídeo?
Juan Salvador Perez Muñoz,
pincha en la propia imagen o, en la barra inferior, en el primer botón de la derecha.
Acabo de ver el video y compruebo con pesar que el señor Urcelay no sabe escuchar ni dialogar, se empecina en su oposición y que “Otro Victor” en su comentario es un maleducado, provocador y faltón. ¿Es éste el tono y lo que busca este Diario?. Me da que ninguno buscan aclarar el debate.
Fantástico Jaime Urcelay. Marina no para de interrumpir, de amenazar con suspensos… y de anunciar sus libros
Jaime demuestra una valentía y una claridad de ideas fantástica.
Con lo sencillo que sería hacer de EpC una asignatura optativa… pero tienen miedo, pues entonces nadie la cogería.
Enhorabuena por colgar el vídeo que expresa con meridiana claridad quien es quien. El profesor Marina, a quien antes admiré, hoy mi consideración hacia él está por los suelos al ver, con claridad meridiana, “su intencionalidad oblicua”, por usar una expresión suya. Habla demasiado de “su libro” que denota su desinteresado interés; sus argumentos son inconsistentes y falaces, además de defenderse interrumpiendo.
El Sr. Urcelay mantiene sus principios con dignidad y fortaleza apelando a derechos constitucionales que el planteamiento de la LOE y la inclusión obligatoria de la EpC, conculca. Cualquier oyente imparcial percibe que la razón está de su parte.
Bienvenido sea Internet a través del cual la democracia encontrará su acomodo. Un cordial saludo. MR.
NOTA: Mi posición sobre la EpC pueden verla en el siguiente enlace:
http://www.diariolatorre.es/in.....be6b6b06d3
Complementado con este otro que habla de “Plataformas”:
http://www.diariolatorre.es/in.....efd22201a6
Con todos los respetos al profesor Marina , tengo que decir que cuando dice que temas como el aborto, la eutanasia …etc no están en el programa de la asignatura está faltando a la verdad. El primer tema que han presentado a debate en la clase de educacion para la ciudadanía de mi hija ( que tiene 15 años) ha sido la eutanasia .
Muy bueno el debate.
El profesor Marina, que no es mal dialéctico, en los últimos minutos del debate utiliza la que debería ser su arma definitiva. ¿Cuál? Un argumento de autoridad a favor de la FERE.
Si eso es lo máximo que se puede aducir…
Solo hay que hacerse unas preguntas a Jaime y al profesor ademas de al gobierno, APAs, FERE….
¿a que le tiene miedo cada uno?
¿con que intenta asustar al otro?
¿que esta dispuesto a aceptar y que no por conseguirlo?
Habría que responderse a por lo menos: obligatorio u optativo, suspenso sino se cursa, conciertos con los colegios, se puede objetar o no, etc…
Sr. Marina: al final su problema es el mismo que el de muchos psoistas, que no socialistas. Hablan con terminologías de consenso (libertad, igualdad, fraternidad) pero actúan sin tenerlas en cuenta. Este postulado lo llevan a la educación, la economía, la política, la sociedad… Dicen que buscan formar “espíritu crítico” en los jóvenes, pero cuando les sale el espíritu crítico a Profesionales por la ética…
Dicen que quieren combatir la homofobia (todos de acuerdo) pero en realidad pretenden imponer la ideología de género (sólo hay que leer los libros editados de EpC). Dicen que quieren educar en valores cuando en realidad pretenden imponer “sus” valores. Digo imponer, porque no sólo los informan sino que los obligan, no hay más que ver los criterios de evaluación de la asignatura, en los cuales exigen práctica, no comprensión de conceptos. En fin, es una ley fascista que pretende sumisión y control de ciudadanos adormecidos. Los nazis también tenían respeto por la vida (por la suya) y buscaban el bien de la sociedad y del estado.
Es que no basta con “combatir la homofobia”, como si ésta sólo consistiera en la violencia o la discriminación flagrante contra los homosexuales. Eso no es más que la punta de un iceberg cuya base se encuentra en aquellas ideologías que consideran a la homosexualidad una enfermedad que degenera la raza (como el nazifascismo) o una inmoralidad (como el islamismo y el catolicismo). EpC lo que trata es de coger el toro por los cuernos e ir a la raiz misma de la homofobia, que consiste en ser un prejuicio sumario emitido desde la ignorancia y el estereotipo del homosexual. No se trata pues de establecer si la homosexualidad es buena o mala, sino que la condición sexual no debe prevalecer a la hora de dispensar un trato u otro a las personas, y que a cada cual se nos debe juzgar individualmente en función del respeto que mostremos por la dignidad de nuestros prójimos.
Saludos.
Urbek,
un par de apuntes sobre la discriminación de los homosexuales:
1.- La Iglesia no discrimina ni condena a los homosexuales. La homosexualidad es una tendencia instintiva con la que se puede nacer. Y, como tal, puede y debe ser moderada por la razón. Lo que es condenable es la exaltación de la homosexualidad y la promiscuidad de la que hacen gala muchos movimientos y personas homosexuales. La Iglesia nunca condena la naturaleza, sino las acciones. La moral guía la actuación. El ser no es moral en sí.
2.- La Iglesia -como cualquier persona con dos dedos de frente y un mínimo de conocimientos de anatomía- recuerda que la homosexualidad no es la condición primigenia de la naturaleza humana. Por el contrario, la EpC, de la mano de la ideología de género, pretende establecer que las condiciones sexuales son todas IGUALMENTE NATURALES cosa que es evidentemente falsa. Para respetar y querer a los homosexuales no hace falta establecer tamaño disparate. La moral cristiana siempre ha acogido a las PERSONAS homosexuales. Lo que no va a hacer es apología de los ACTOS homosexuales que son, en sí mismos, contrarios a la naturaleza humana y, por tanto, reprobables moralmente.
1.- Me gustaría que me explicara cómo se puede condenar la homosexualidad pero no condenar a los homosexuales. ¿Es que la homosexualidad reside en algún cielo platónico, o existen floreros y mesas homosexuales? La homosexualidad es siempre el comportamiento sexual de una persona. Cuando se la censura se está censurando un aspecto esencial de la naturaleza humana como es la sexualidad. Imagínese que hiciésemos lo mismo con la religiosidad, y prohibiésemos la ostentación pública de fe, el culto y demás manifestaciones de la dimensión religiosa de la persona (no confundir con el debate sobre la aconfesionalidad estatal, pues tampoco hay una sexualidad de estado).
2.- ¿Qué tiene que ver la sexualidad con la anotomía? Usted confunde sexo con sexualidad. No es lo mismo, como tampoco lo es la nutrición y la gastronomía. Nutre lo que nuestro organismo es capaz de asimilar, pero gustan muchísimas cosas, alimenten o no. El ser humano no es un mero primate que se quede en lo que hay durante generaciones y generaciones, sino que es una inteligencia que crea novedades en la realidad y en él mismo. Somos capaces de ir más allá de nuestro sustrato biológico creando culturas y fines en los que aplicar nuestras capacidades: humanizamos la realidad.
Hemos sido capaces de humanizar la alimentación comiendo y bebiendo por diversión, para integrarnos en el grupo, para juntar a la familia, cocinando para seducir a la pareja, para facilitar acuerdos políticos, para regocijarnos en nuestra propia capacidad de innovar, desarrollando a lo largo de la historia infinitas culturas gastronómicas en perpetua evolución, fusionándose unas con otras, desarrollando nuevos sabores, aprendiendo de los modos de hacer lejanos y cercanos, etc. Y hemos humanizado el sexo creando la sexualidad, desvinculando con ella al instinto de su fin biológico reproductivo para ampliar nuestras posibilidades vitales de sentir placer, relacionarnos con nuestros prójimos, ejercer poder sobre los demás, divertirnos, sofocarnos en la soledad, etc., etc.
La naturaleza humana es muchísimo más que la biología humana. En el ser humano no puede distinguirse entre ser y hacer. Somos en la medida que hacemos. El modo de ser humano es el existir, que siempre es actividad, despliegue de posibilidades, realización de irrealidades. El hombre es un animal de realidades, como dijo Zubiri.
Urbek,
1. un mínimo conocimiento de la moral implica saber que no se condenan personas sino que se valoran las obras en función de su ordenamiento según la naturaleza humana. Se puede ser homosexual y santo.
Lo que se censuran son los actos desordenados según la naturaleza y los actos homosexuales lo son como muchos otros: el autoerotismo, la gula, el asesinato, etc.
Los actos homosexuales son actos sexuales, pero no están ordenados a la procreación, sino a la satisfacción personal. En este sentido son egoístas y reprobables (como lo son cualquier acto egoísta o contra-natura, lo cometa un homosexual o un heterosexual).
2. ser capaz de salirse de los cauces marcados por la naturaleza puede ser cultura y progreso, pero también degradación y retroceso.
3. usted parte del principio de que es el hacer el que establece el ser. Un constructivismo que no tiene límites y no ofrece ninguna dirección. Me parece que casa mejor con el sentido común el principio de que “el obrar sigue al ser y el modo de obrar sigue al modo de ser” cuya traducción moral sería algo así como “para ser coherente y feliz debes obrar según tu naturaleza”.
P.S.: Dado que el objeto de este blog es la Educación para la Ciudadanía y no la moral católica ni la homosexualidad, rogaría a los participantes que evitaran, en lo posible, discusiones ajenas a la EpC.
1.- Esto va camino de convertirse en otro debate bizantino, porque las categorías que usted maneja son dificilmente traducibles a las mias. Mire, si yo jamás he escrito una línea, ¿puedo considerarme escritor? ¿Y si reprimo mi sexualidad, puedo ser homosexual o heterosexual? Eso de que se puede ser santo y homosexual es una soberana majadería. Los homosexuales se condenan, y el homosexual que se reprime en olor de santidad no es homosexual, es un reprimido. O reprimido o condenado. Esas son las opciones que oferta la Iglesia. Al menos ahora no pueden quemarlos.
Sobre el resto no voy ni a entrar a discutir. Es su moral particular, con la que estoy en radical desacuerdo. Lo que importa aquí es que en EpC no se pretenden hacer juicios morales o metafísicos sobre la homosexualidad, sino establecer dos cosas: i) cual debe ser nuestro comportamiento con respecto a algo que está ahí, las personas homosexuales, a las que hay que tratar con dignidad independientemente de su orientación sexual, y ii) fomentar un pensamiento crítico hacia los prejuicios, en particular el homófobo, consistente en juzgar sumariamente a las personas por su condición sexual.
2.- Estoy de acuerdo, pero no es el caso de la homosexualidad. Ésta se ha condenado históricamente en ciertas culturas por razones bien explicables por la antropología. En nuestro mundo moderno esa condena es anacrónica, pues hemos desarrollado una ética centrada en los derechos del individuo sobre los intereses de la tribu (la perpetuación, los valores guerreros, etc., etc.)
3.- Yo no he dicho que el poder ser no tenga límites. Lo posible es el límite. No podemos ir más allá de nuestras posibilidades. Ni siquiera Dios podría. Una de esas posibilidades es la moral, que es el proyecto de ir más allá de la mera per-vivencia. Queremos sobre-vivir salvaguardados por unas normas que regulen la convivencia y nos permiten aspirar a posibilidades existenciales más elevadas. Eso es una dirección clara: la del ser que se despoja de tutelajes metafísicos y toma las riendas de su propio ser. ¡La responsabilidad suprema! Esto fue lo que Nietzsche llamó la muerte de Dios y Heidegger el final de la metafísica.
Urbek,
1.- lo que usted llama “reprimir la sexualidad” yo lo llamo “dirigir racionalmente la sexualidad”, que no deja de ser una pasión subordinada a las potencias humanas más altas: inteligencia y voluntad.
Si usted -o yo- no “reprimimos (en su terminología)” de vez en cuando nuestros impulsos sexuales, además de volvernos unas bestias permanentemente insatisfechas, acabaremos siendo un peligro social.
Se puede ser santo y homosexual porque la homosexualidad es una tendencia y, como tal, no es moralmente buena ni mala. De ahí que la Iglesia no rechaza a los homosexuales. Lo que es moralmente ilícito es practicar ACTOS homosexuales como es ilícito maltratar a una persona. Hay personas que, con tendencias homosexuales, viven virtuosamente. Tener una tendencia no significa abocarse a satisfacerla. En eso no distinguimos -o debiéramos distinguirnos- de los animales.
Además, para los católicos (homosexuales o heterosexuales), siempre queda el recurso de la confesión si se han cometido actos ilícitos.
A usted le parecerá increíble, pero desconozco una institución que acoja y proponga un proyecto de vida más feliz a los homosexuales que la Iglesia Católica.
En cuanto al fomento del respeto por las personas de distinto sexo o tendencia sexual, no hace falta que a los católicos les de ninguna lección la EpC.
2.- Efectivamente, en nuestro mundo “moderno” “hemos desarrollado una ética centrada en los derechos del individuo sobre los intereses de la tribu”. Así lo propaga la EpC y así nos va.
3.- Si a usted le parece un avance la filosofía nietzscheana que despoja al hombre de naturaleza, ya me contará cómo compagina la voluntad de poder individual con la convivencia pacífica. Los logros sociales más significativos de la filosofía de Nietzsche han sido los totalitarismos estalinista y nazi. Ya se ve que el hombre es el único ser que tropieza tres veces con la misma piedra…
Yo lo que quiero que me expliquen, en palabritas claras y comprensibles es la razón por la que los mismos que reivindican ahora con tanta vehemencia su derecho a educar moralmente a sus hijos en el ambito de la familia son los que plantearon hace muy poquito tiempo la obligatoriedad de la enseñanza de la religión católica en los colegios. Si no debe exitir una asignatura de educación moral tal y como se plantea en Epc, tampoco debiera impartirse la doctrina católica a nadie dentro de la escuela. Si ustedes quieren educar moralmente a sus hijos en su casa no exijan que el estado pague a los profesores de religión que encima contratan (y despiden) los obispos. No sean tan hipócritas y tan poco coherentes.
tostorivera,
1.- yo reivindico el derecho a educar moralmente a mis hijos y nunca he planteado la obligatoriedad de la enseñanza de la religión.
2.- aunque así lo hubiera hecho, ¿para usted un error desacredita acríticamente cualquier acto posterior de una persona, institución o asociación? Porque podemos seguir recordando, por ejemplo, que le PSOE montó el GAL…
3.- que yo sepa, los obispos solo proponen u homologan a los profesores. Los contratan los centros porque una gran mayoría de padres demanadan para sus hijos enseñanza de la religión.
4.- Y lo que es más importante: como he señalado en un post anterior, la gran diferencia entre la EpC y la religión es que la religión no evalúa las convicciones ni actuaciones de los alumnos, mientras que la EpC sí.
Es por tanto un error reivindicar la enseñanza de la religión en la escuela. En eso estamos de acuerdo.
¿Los padres demandan para sus hijos la enseñanza de religión?. No confundamos demandar la enseñanza de religión, es decir, solicitar algo que todavía no tuviera virtualidad, con elegir religión cuando la alternativa es que sus niños estén un ratito leyendo cuentos en la bilbioteca. No es lo mismo indiferencia que demanda. A muchos padres (católicos por tradición) no les importa que sus hijos acudan a esa clase, pero ¿sería lo mismo si tuvieran que conseguir que esa asignatura se impartiera, sin haberse incluido antes en los planes de enseñanza? y sobre todo.. ¿Estarían dispuestos a sufragar esas clases si tuvieran que desembolsar alguna cantidad por hacerlo?.
Y respecto a la entrada del post anterior al que me remite ¿podría explicarme la diferencia entre “transmitir una doctrina” (lo que se hace en clase de religión, según usted) y “adoctrinar”, como presuntamente se hace en EPC, de acuerdo con su versión?.¿Está usted seguro que los profesores de religión no evalúan a los alumnos según su propio criterio, incluyendo también consideraciones morales?.
Y por cierto ¿que debate racional es posible si empieza usted por afirmar que los alumnos de religión “son examinados sobre las verdades de la fé”?. ¿Si alguien no considera esos dogmas como “verdades”, estaría en condiciones de aprobar la asignatura?.
Feliz año nuevo
TOSTORIVERA,
este blog es para debatir sobre EpC. No es mi intención defender la asignatura de religión ni sus características. Si a usted le parece un ataque a las libertades, respetaré su opinión. Lo que pretendo es que usted admita o respete la opinión de millares de personas que denunciamos que la imposición de la EpC como asignatura obligatoria y evaluable según asunción de principios y actuaciónes es un ataque a la libertad.
Feliz año igualmente.
¿Puede decirme cual de las expresiones que he utilizado supone una falta de respeto a esa postura?. Que no me parezca coherente no significa que no la respete. La tolerancia es, desde luego el fundamento de la conviviencia democratica. Me gustaría encontrarla en esa institución que según usted no es objeto de este debate. No obstante, gracias por abrilo y por mantener el intercambio de opiniones.
TOSTORIVERA,
no he pretendido afirmar que usted no respete nuestra postura. La frase “Lo que pretendo es que usted admita o respete la opinión de…” es un deseo, no una acusación.
Gracias por mantener el debate en sus límites.
Hola, yo apenas estoy empezando a bucear en este tema de la EpC, mis hijas entran en edad escolar y voy investigando. Por eso les agradezco al autor del blog y a los participantes en el mismo tanto la información como las opiniones.
He visto el debate y he de admitir que el profesor Marina me ha dejado ciertamente decepcionada, no por lo que defiende sino quizña por cómo lo defiende. Me da la sensación de que paret del problema nace de la incapacidad característica de los dos grandes bloques ideológicos de este pais de escucharse mínimamente. Yo no me identifico con la ideología conservadora, y no busco una educación religiosa, pero tampoco me gusta cómo se está planteando esta asignatura. AHora bien, parece que el problema para ciertos sectores no es el cómo sino el hecho mismo de que exista una asignatura así. Yo veo importante que se enseñen los principios constitucionales, por poner un ejemplo, pero no en abstracto, sino que también se explique a los alumnos cómo se llevan a la práctica. La igualdad de toda persona, independientemente de su opción sexual, se traduce en una legislación que iguala los derechos y deberes de la unión de dos personas en cuanto a su reconocimiento por parte del estado. Sinceramente, no veo qué problema puede existir en eso. No es un juicio, ni un tinte moral, es la realidad que tenemos. Otra cosa es la interpretación que yo como persona quiera darle a ese hecho, lo que querría transmitirle a mis hijos. En mi caso me gustaría que pensaran que esa igualdad ante la ley, con todas sus consecuencias, es un logro de nuestro tiempo. Pero entiendo, aunque no lo comparto, que otros padres quieran compartir con sus hijos otrs interpretación. Pues muy bien, que lo hagan, sigo pensando que no tiene que ver con que en el colegio se enseñe la realidad legal y social, y que el juicio moral sobre esas leyes quede para casa.
Bueno, esa es la teoría, el caso es que en la práctica hojeo los libros y me parece que a veces caen precisamente en lo que se supone que quieren derribar, y que lo que yo entiendo que debería ser una exposición lo más cauta posible de la realidad legal, social que tenemos pues no lo es tanto. En fin, algunas de las viñetas que habeis sacado de los libros, pues yo no las veo apropiadas, ni educativas ni nada de nada, pero es que es un problema general de los libros de texto, hay cosas tremendas… y muchas con las que yo no puedo estar de acuerdo, y me tocará estar vigilante para tratar de que mis hijas entiendan por qué. Y en esto de EpC mi problema es, como con el resto, la forma, no tanto el fondo. Vamos que no veo ese adoctrinamiento ni ese supuesto lavado de cerebro por ningún lado, me parece ciertamente exagerada esa interpretación. Pero sí pienso que no se ha sabido llevar bien, al terreno educativo real, la idea de esta asignatura. Culpa de los legisladores, de los que hacen y de los que llevan la contraria, porque así es muy difícil que pueda salir un buen proyecto para todos.
En fin, perdonad el ladrillo, y siento si no me he expresado con claridad en algún momento. Ah, y gracias por vuestro intenso, y constructivo casi siempre, debate. Yo sigo aprendiendo, para cuando me toque.
Saludos.
ania,
estupenda la reflexión que hace. Da usted en el clavo cuando afirma
“el caso es que en la práctica hojeo los libros y me parece que a veces caen precisamente en lo que se supone que quieren derribar, y que lo que yo entiendo que debería ser una exposición lo más cauta posible de la realidad legal, social que tenemos pues no lo es tanto.”
Y es que la EpC en España no está limitada a la enseñanza de prácticas cívicas, sino que toma partido claramente por la imposición de una moral determinada. Por eso la media de horas docentes de EpC en Europa es de 20 y en España son 190…
Gracias, es que el tema de los libros de texto da para una enciclopedia… No los de EpC, se lee cada cosa en los textos de otras asignaturas que es tremendo.
A mí es que me da la sensación de que el planteamiento de esta asignatura es un “quiero y no puedo” del gobierno. Es decir, si la cosa tuviera algo de coherencia, estarían caminando hacia el objetivo de sacar la religión de la escuela, al menos de la que se gestiona con dinero público. Claro que con nuestro sistema no es tarea fácil, pero es que tampoco parece que vayan con esa intención… SIn embargo, como para “lavarse la conciencia” (de que están haciendo algo), se hace un planteamiento bastante sospechoso de una asignatura que no veo yo por qué tendría que causar tanto problema si el desarrollo hubiera sido más razonable. Da la sensación, al menos a mí me la da, de que el planteamiento es “contrarrestar” la moral católica, lo cual es absurdo porque no hay nada que contrarrestar, en todo caso habrá opciones, el católico que lo sea y el que no, que no lo sea, y en la escuela respeto para todos, o sea, las creencias religiosas fuera de la escuela. No se atreven y pagan el pato un montón de niños que tienen que aguantar unos planteamientos absurdos en vez de tener una idea más cercana a la realidad del pais en que vivimos.
En fin, que esto un mal parche, de un error de base. Y mientras no se subsane en la base, pues andaremos arrastrando incoherencias
ania,
haces una interpretación bastante acertada, a mi juicio. Lo que no se es si su forma de proceder obedece a la chapuza o si es una estrategia calculada para lograr una aceptación provocando el mínimo rechazo. Una estrategia “de perfil bajo”. Aunque, para intentar no provocar rechazo, buena se está montando…
Pues sí. En cualquier caso, al menos en mí, la decepción es muy grande. Así que lo del rechazo pues no sé… bueno, quizá si se proponen sacar la religión de la escuela el rechazo hubiera sido mayor, probablemente… Pero vamos, que en ese caso si es una estrategia, es una estrategia totalmente chapuza… Así que estamos en las mismas. Pena de país…
El proyecto del Gobierno, como cabe esperar, ha sido improvisado y chapuceramente planificado pero consistía en la sustitución de la moral católica en la escuela por la moral ideológica gubernamental, socialista pero también nacionalista en Cataluña y Pais Vasco. Para eso se convocó a los intelectuales organicos y se les encargó la labor. Las editoriales del(os) entorno(s) del(os) Gobierno(s) se frotaron las manos. El proyecto es de adoctrinamiento moral en EpC pero también ideológico e incluso político en Educación ético-cívica. (Véase Ed. del Serbal , Educación ético-cívica, Proyecto Gulliver, 4.ESO).
Los que llegamos a padecer la FEN que conocimos como “Política” bajo el régimen de Franco podríamos sonreir ¡nada nuevo bajo el sol! pero se nos hiela la sonrisa, esto es más tendencioso y manipulador porque se cubre bajo el manto de la democracia oficial.
A Padre objetor , decirle que debemos separar la esfera pública de la privada. Entre dos personas adultas los temas de sexo , homo o hetero, debe ser algo privado y que cada cual actúe como quiera. Dejemos ya de culpabilizar a las personas homosexuales si no son capaces de reprimir sus sentires. ¿Porqué tiene usted tanto miedo a que otros sean felices? ¿Porqué se atreve a afirmar categóricamente que actuan mal amando a personas de su mismo sexo? Los seres humanos debemos respetar a los demás. Han pasado muchos años y aún en otros países se mata por tener conductas homosexuales. Lo más hermoso de este mundo es dar y recibir amor y el sexo también es eso y más cosas. Los humanos como se comentaba más arriba hemos elaborado muchos placeres y siempre que seamos respetuosos con los demás debemos poder disfrutar de ello. Las morales particulares deben quedarse en casa, porque no todos somos iguales.
En cuanto a EpC, aún no he mirado los textos y es posible que las formas no sean las más acertadas , pero lo dudo en el sentido de que hace tiempo leí un texto de Marina que me pareció insuperable y recomendable para todos: Aprender a convivir. Léalo por favor , sin prejuicios. Tal vez después vea que la intención de este autor no va por donde equivocadamente le colocan. Y no le conozco personalmente ni me mueve ningún interés, a excepción de que deseo un mundo mejor , donde todos quepamos.
Gracias por su atención.
Sonia
Sonia,
contesto sus alusiones aunque pone en mi boca palabras que nunca he dicho.
1. su propuesta de separar la esfera de lo público de la de lo privado ¿en qué se concreta? ¿cuáles son los límites de lo privado? ¿cuál es el ámbito de lo público? ¿puedo saludar efusivamente a un viejo amigo si me lo encuentro en la calle?
2. efectivamente, la condición sexual de cada uno es cuestión privada aunque tiene repercusiones en su entorno: en su pareja, en sus hijos, en sus compañeros de trabajo, etc. Los comportamientos humanos difícilmente se quedan en quien los ejerce.
3. en cuanto a los homosexuales ¿le parece a usted que las manifestaciones del día del orgullo gay están reivindicando que la sexualidad se trata de un ámbito privado? Yo no culpabilizo a las personas homosexuales por serlo. Pero no estoy de acuerdo con usted en que no sea criticable la persona incapaz de reprimir “sus sentires”, sea homosexual, heterosexual o mediopensionista. La condición de personas humanas y la vida en sociedad exigen que ejerzamos un cierto autocontrol. Dejarse llevar en cualquier circunstancia por las apetencias, deseos o “sentires” es más propio del animal que del hombre. Sustituya la palabra “represión” por “autocontrol” y verá cómo, sin la carga peyorativa del vocablo, hasta parece -porque lo es- una cualidad virtuosa.
4. Yo no tengo miedo a que nadie sea infeliz: todo lo contrario ¿por qué habría de tenerlo?
5. ¿dónde he escrito yo “categóricamente que actuan mal amando a personas de su mismo sexo”? Dedica más de la mitad de su intervención a acusarme de despreciar o criticar a los homosexuales por el hecho de serlo. ¿De dónde ha sacado esa idea?
6. Cuando dice usted “Las morales particulares deben quedarse en casa, porque no todos somos iguales” le pregunto ¿usted tiene dos morales: la particular y la social, sólo una o ninguna? La moral son los principios que rigen la vida de una persona, Tiene aspectos públicos y privados, pero no signifique que uno tenga dos morales. Si “dejamos en casa” la “moral particular” ¿cuál seguimos en la vida pública? ¿La que dicte el Presidente del Gobierno, la que dicte José Antonio Marina o la que dicte el Dalai-Lama?
7. En cuanto a su lectura del libro de José Antonio Marina, le felicito y le confieso que yo he leido media docena de sus obras, empezando por “Teoría de la Inteligencia Creadora” que me pareció magnífico y terminando por “La inteligencia fracasada”. Reconozco que es un gran autor pero discrepo de su planteamiento de crear una ética pública que sustituya al carácter personal que siempre ha tenido la ética. Entiendo que la ética es una opción personal que no debe ser impuesta por las autoridades políticas, cuyo papel es legislar, pero no establecer los principios y reglas que conducen al hombre a la felicidad, que entra dentro de la esfera de lo privado.
Hola. Vuelvo a estar aquí.
Lo primero decir que en mi intención no está faltar ni acusar a nadie. Si lo he hecho pido disculpas. Sí está en mi intención entender otras posturas, distintas a la mía y si pudiera llegar a un consenso, sería fantástico. Es cierto que estos temas tocan el sentimiento, las emociones y se hace difícil no dejarse llevar. Intentaré responder a algunas cosas esperando no repetirme.
En cuanto a lo de la moral pública y privada, establecer límites no es tarea sencilla y seguro que en estas cortas líneas no doy en el clavo. Lo que quiero decir con esa separación es que la Ley debe proteger a todos los ciudadanos, cuando estos pueden tener formas de entender la vida de distintos modos. Por supuesto la moral de una persona no puede dividirse, es una en su casa y fuera. Lo que sí debe entender todo el mundo es que los otros pueden coincidir con mi moral , o no, y cuando ocurre que no coincide, la Ley que rige la vida pública , debe amparar a todos. No es tarea fácil. Las Leyes las hacen y las construyen personas, y estas tienen creencias.En función de los grupos que tienen más fuerza serán más o menos restrictivas. Lo que quiero decir, intentaré ser clara, es que si la construcción de la Ley responde a un tipo de moral muy estricto o restrictivo, como sucede en países dictatoriales, o donde alguna religión tiene mucho poder,ocurre que gran parte de la población no puede vivir según su propia moral, por no coincidir con la moral pública.
Lo de saludar a un amigo efusivamente en la calle, a mí me parecería muy bien, pero tal vez haya alguien a quien pudiera molestar. Y ahí es donde yo pido al legislador que me permita hacerlo aunque haya a quien pudiera no gustarle. Podríamos discutir sobre qué entendemos por efusividad cada uno de nosotros, pero vaya…
Siento tener que cortar aquí pero continuaré la disertación en otro momento . Mis disculpas más sinceras.
Sonia
Sonia,
he contestado largamente su aportación previa porque está claro que no tiene intención de insultar, sino de aportar su punto de vista. Y de eso se trata.
En cuanto a su última aportación, me parece que pone de manifiesto las dificultades y contradicciones intrínsecas del modelo moral publica / moral privada.
10 (falsos) Tópicos sobre Educación para la Ciudadanía (4)
Los que pensamos que la moral siempre es personal y el Estado debe limitarse a legislar para mejorar el orden público y la convivencia sin inmiscuirse en la moral ni pretender establecer una “moral de mínimos” nos evitamos tener que resolver las citadas contradicciones.
Buenos días de nuevo Padre Objetor. Intentaré seguir en el lugar donde dejé mis tribulaciones ayer. Quiero antes insistir que en mi ánimo no está faltar ni ofender a nadie. Espero conseguirlo, porque cuando se tocan temas tan profundos una , a veces se altera, y lo que yo pretendo aquí es entender cómo piensan otros , y si además otros pudieran llegar a entender mi pensamiento, meditado y nada precipitado, eso,¡ eso sería maravilloso!. Ya solamente con que nosostros podamos decirnos lo que nos estamos diciendo me parece fabuloso. Hay muchos países donde no se puede opinar. Poder dialogar y practicar la escucha activa, sin prejuicios, es un privilegio. ¡Aprovechémoslo!
Creo que ayer lo dejé en lo del saludo efusivo al amigo. Y ahí yo soy del parecer de que sí , podemos saludar efusivamente al amigo siempre que a él no le moleste nuestra forma de hacerlo. Es posible que al amigo le parezca bien un abrazo o un beso en la boca . Y ahí yo me pregunto si podría herir susceptibilidades y si según cómo estén las Leyes, según qué formas podrían suponerme un problema . Simplemente reflexionemos : lo que a unos parece una barbaridad a otros les parece algo correcto.
Y ahí es donde la Ley debería amparar a todos, y velar por un cierto orden, previamente tipificados los delitos. Como las Leyes las construyen personas y estas tienen códigos morales distintos, en función de los poderes de facto en cada momento la Ley será más o menos flexible, más o menos estricta.
Pensemos que hasta no hace mucho por según que conductas las personas eran encerradas en prisión y hoy todavía en algunos países se les ejecuta. Un ejemplo son las conductas homosexuales. Y creo que los Derechos humanos dan cabida a que nadie sea discriminado por cómo viva su sexualidad, al margen de que a unos pueda parecerles una aberración, opción respetable siempre que quede en la esfera de lo privado. En la esfera pública deben prevalecer Los Derechos Humanos y en un Estado de Derecho esto lo debe recoger la Constitución.
Tal vez en ocasiones el Derecho de los padres a la educación de sus hijos entre en contradicción con el Derecho de las Personas a no tener que esconder lo que son.
De nuevo hemos de remitirnos a la legalidad vigente, y si algunas cosas no gustan , en casa debería debatirse o enseñarse de otro modo.
Pensemos en cuánto dolor debe producir tener que vivir escondiendo tu naturaleza porque en tu entorno se te tildaría de enfermo, vicioso, y no sé cuántas otras cosas.
No confundamos una conducta homosexual entre personas adultas, plenamente dentro del Derecho hoy y aquí, con conductas de abuso a menores , o violaciones, u otro tipo de conductas donde uno abusa de otro por la fuerza. Son cosas muy diferentes: lo segundo son delitos y muy graves.
En cuanto al vocablo autocontrol: hablaríamos de autocontrol, voluntario, y perteneciente a la esfera privada; hablaríamos de represión, impuesta, y perteneciente a la esfera pública .
Cuando hablamos de autocontrol como una de las capacidades que nos distinguen de los animales, decir que: somos personas, por supuesto, y gozamos de la posibilidad de ese autocontrol, pero este siempre debería ser voluntario. En caso contrario , si es una imposición, que viene de fuera , se convierte en represión, ni más ni menos.
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Yo creo que ya nos hemos reprimido bastante durante mucho tiempo, lo cual tampoco quiere decir que ahora ya todo vale , sino que debemos tener unas Leyes que amparen los distintos modos de entender estos temas, y cada cual que actúe según sus propios códigos morales. De no ser así corremos el riesgo de que muchas personas sean juzgadas por cómo quieren o pueden vivir sus vidas. Hay cosas que no se eligen.
En cuanto a las repercusiones en la familia , soy del parecer que un niño lo que necesita es sobretodo que le den seguridad y amor, lo alimenten , y lo eduquen de forma que el respeto a la diferencia sea algo indiscutible, donde el respeto por los otros y por sí mismo sean fundamentales.
En cuanto a manifestaciones como las del Día del Orgullo Gay pienso que no es necesario hacer espectáculo de la propia sexualidad y deseo que con el tiempo desaparezcan. Eso querrá decir que ya se ha normalizado el tema. Intentemos pensar en cómo se han sentido todas esas personas mucho tiempo, perseguidas y marginadas, ahora se pasan por el otro lado. También hay muchos gays que no hacen ostentación, viven su vida sin hacer escaparate. Son personas como nosotros, correctísimas, con sus derechos y sus deberes. Aunque haya quien no entienda estas formas de ser , tienen derecho a ser y vivir en correspondencia con ese ser, al margen de consideraciones morales, siempre que no se abuse de terceros .
En resumen a todo esto me gustaría que en temas de amor se viera la parte hermosa, sin ver lados oscuros donde no los hay, viviéndolo como algo natural y consustancial a la persona. El sexo no tiene porqué ser algo sucio, es algo maravilloso . Disfrutemos de él con toda la información necesaria, por supuesto. Prefiero que mi hija vea besarse a las personas a que vea escenas de violencia, que por desgracia nos rodean por doquier. Combatamos la violencia, y dialoguemos más entre nosotros, siempre con buena voluntad por delante.
Creo que al fin me he ido un poco del tema principal. Intentaré ver los textos de EpC,para juzgar por mi misma. Añadiría que seguramente la puesta en práctica de esta asignatura no es tarea fácil . Estoy convencida que se ha hecho con idea de mejorarnos como sociedad.Hay mucho camino por hacer y en esa construcción deberíamos estar todos juntos , creando consenso. Veamos lo positivo de las cosas. Enseñar ética, dialogar acerca de la ética , de la filosofía , de la religión, desde el respeto , creo que es positivo.
Un abrazo,
Sonia.
Hola!
Casi dos años después, pero he visto el debate y quiero felicitar a Jaime por su intervención. Estoy de acuerdo con él en todo lo que ha dicho.
También quiero darle la gracias a él y a todos los que están trabajando desde Profesionales por la ética para que el mundo sea mejor.
Un abrazo. Juana
Volvamos al debate de fondo sobre la relevancia de la asignatura de “Educación para la ciudadanía” en la enseñanza secundaria. ¿Es que acaso tiene sentido la formación de una persona sin que se le enseñen los mínimos valores que debe compartir con los demás en una sociedad plural y democrática? ¿Es que alguien puede desarrollar una vida digna sin saber valorar lo que hay de excelente en cualquier ser humano? ¿Es que no se destruiría fácilmente a sí misma una sociedad tolerante y crítica formada por individuos incapaces de distinguir lo que hace que una vida en común sea mínimamente decente y civilizada? Los que reprochan a la educación cívica y democrática su carácter totalitario parecen desconocer que fue la ausencia de esa clase de educación la que, en buena parte, provocó la desaparición de la democracia alemana en 1933 y la ascensión del nazismo, y que el sectarismo extremista y radical que dio lugar a la violencia social y política que acabó destruyendo a la Segunda República española, se debió también a la falta de decencia democrática, sobre todo entre los golpistas con éxito que terminaron implantando la dictadura y la barbarie en España. Una sociedad civilizada necesita ciudadanos siempre vigilantes y activos, preocupados por la vida pública, que es la de todos, sabiendo discriminar cuáles son los valores democráticos para poder defenderlos.
Sorprende que los llamados “Profesionales por la ética” denuncien la pretensión universalista de los valores que desea impartir la asignatura de la que hablamos y que inspiran a todos los sistemas democráticos y a los derechos fundamentales que deben ser protegidos en todas partes. ¿Tal vez consideran que los seres humanos merecen un trato y respeto diferente dependiendo de su nacionalidad, familia o religión? ¿O es que una enseñanza en la humanidad que todos debemos compartir y reconocer en los que no son de los nuestros, no es urgente y necesaria para combatir algunas tendencias espontáneas como el racismo, la xenofobia, el nacionalismo retrógrado y el liberalismo economicista, que establecen diferencias insalvables entre las personas, y que tienen hoy en día cada vez más empuje?
Sorprende también que esos mismos “Profesionales” se indignen ante el presunto relativismo de la asignatura después de haber cuestionado su presunto dogmatismo y totalitarismo ideológico. Más aún cuando lo que ellos defienden es una formación moral exclusivamente familiar (¿y por qué no mafiosa?) que se encargue de inculcar hábitos y principios con criterios dispares dependiendo de las distintas familias, a niños obligados a vivir con otros niños de familias diferentes a las suyas. Si eso no es relativismo de la peor especie, es que no entiendo nada.
Fernando,
1. los valores cívicos son absolutamente necesarios
2. nadie defiende “una formación moral exclusivamente familiar”
3. lo que defendemos es que cada agente educativo respete el ámbito y las competencias de los demás. Más aún: que estén en sintonía. Y no hay nada más opuesto a este principio que la imposición dogmática desde el Estado conculcando los derechos de los padres.
El programa curricular de la asignatura “Educación para la ciudadanía”, que cualquiera puede consultar en el B.O.E., no niega a los padres la formación moral de sus hijos. Lo que hace es explicar que todos los Estados democráticos tienen la obligación de completar esa formación transmitiendo una serie de valores cívicos y personales sin los cuales no puede haber forma de vida democrática, como el respeto, la tolerancia, el sentido de la justicia y de la igualdad, los sentimientos solidarios, la razonabilidad y el espíritu crítico. Y ésto es así porque las democracias no se defienden sólo con la Constitución de un Estado social y democrático de derecho, sino sobre todo con ciudadanos demócratas, que conozcan en que principios se fundamenta esa Constitución que determina sus derechos y sus deberes, y estén dispuestos a hacerlos valer en la vida cotidiana. Una obligación del Estado en defensa del espacio público democrático y plural, que ha de enfrentarse, también desde la educación, a la discriminación de los ciudadanos en razón de su sexo, raza, religión, etc.
Tanto el Estado francés, como el inglés, el alemán, los Estados sueco, noruego, finlandés y danés, y los Estados Unidos (entre otros Estados totalitarios actuales, según su disparatada teoría) están comprometidos en la educación democrática de sus ciudadanos, obligándoles a conocer y a asumir hábitos de comportamiento que les permitan vivir juntos, aunque sean de familias diferentes. Dicha educación no se puede dejar sólo en manos de las familias, porque los individuos no sólo son particulares que viven exclusivamente con sus familias, sino que están obligados a vivir con otros con los que no tienen ningún parentesco, que puede que tengan hasta otras costumbres y otra mentalidad. Reconocer cuáles son esos mínimos comunes que todos debemos respetar e incorporar en nuestra vida personal para poder vivir como iguales aunque diferentes, es algo que debe promover el Estado democrático en defensa propia y de todos los ciudadanos demócratas, en contra de nacionalistas, nacionalsocialistas y otros, éstos sí totalitarios, que en nombre de la raza, la nación o la propia familia, clan o tribu, rechazan el espacio público y común en el que todos nos encontramos y que garantiza unos derechos fundamentales iguales para todos, entre ellos el de una educación que nos muestre lo que nos une más allá de nuestras diferencias raciales, nacionales y familiares.
Fernando,
1. si usted se lee el programa y los textos, advertirá cómo además de explicar los valores cívicos, la EpC española introduce cuestiones morales controvertidas, que es a lo que nos oponemos ¿o es que las tendencias sexuales o las valoraciones morales sobre teorías económicas, por ejemplo, tienen algo que ver con los valores constitucionales?
2. los promotores de la EpC parecen ignorar que los valores cívicos han sido históricamente transmitidos por la familia y la escuela sin el recurso a una asignatura específica desde los tiempos de la democracia griega. Cosa distinta es pretender, que, además de los valores de convivencia, los ciudadanos piensen, en las cuestiones opinables y controvertidas, como el gobierno.
Déjeme que le diga que la democracia ya en sus orígenes griegos se fundamentaba en una “paideia” o educación ético-cívica, que debía permitir a los ciudadanos interesarse por los asuntos de la colectividad y participar en la gestión de la vida pública, desplegando algunas virtudes cívicas sin las cuales todo eso sería imposible, como el respeto, la moderación, el sentido de la justicia y el uso de la razón común. El aprendizaje de esas cualidades y capacidades no tenía lugar en el ámbito doméstico, sino mediante la frecuentación de foros sociales y políticos, en donde obligatoriamente se tenía que hacer abstracción de la genealogía, del linaje o de los intereses familiares, y a través del ejercicio de una asignatura: la filosofía, cuya función principal era enseñar a examinar autónomamente ideas, convenciones y normas, y a no conformarse sin más con lo que es transmitido por cualquier autoridad divina o terrenal (sea estatal o familiar). La filosofía, que era una escuela de democracia y de ciudadanía, se planteaba entre otros pero como uno de los principales temas de estudio el de la justicia o el de la ordenación racional de la vida en común, pues para un griego, y sobre todo para un ateniense del siglo V a. de C., no se entendía el desarrollo de la vida humana sin la consideración de la vida pública y ciudadana.
Volviendo a las democracias contemporáneas. Es verdad que nuestro mundo es mucho más complejo y diverso y que estimamos más la privacidad y lo que tiene que ver exclusivamente con lo nuestro. Pero la necesidad de integrarnos en proyectos más amplios que potencien nuestra humanidad común y nos vuelvan más autónomos y conscientes de lo que son problemas de todos: la marginación económica y social, el vandalismo callejero, la violencia conyugal y sexual, la discriminación de las mujeres, el maltrato a los extranjeros, el fanatismo ideológico y religioso, etc, etc., ¿no debería exigir, aparte de la aplicación de las medidas penales que existen, una mayor formación ética y cívica a cargo de todos los agentes educadores de la sociedad: familias, pero también medios de comunicación y escuelas?
La presencia de una asignatura como “Educación para la ciudadanía” en el curriculum escolar, lo único que hace es señalar la necesidad de adquirir hábitos democráticos y la importancia de tomar conciencia de que esos hábitos son mejores que otros para vivir en una sociedad libre, justa e igualitaria. Explicar por qué ese tipo de sociedad nos conviene racionalmente más que otros es algo que se viene haciendo a través de asignaturas como “Filosofia” y “Ética” . Ahora lo que se pretende es llevar ese curriculum, mediante una adaptación adecuada, a los primeros niveles de la educación secundaria para que los chicos y chicas vayan aprendiendo cuanto antes no sólo unas formas de respeto que nos debemos unos a otros, sino también los criterios racionales que podemos utilizar para preferir esas pautas de conducta. ¿O es que los “Profesionales por la Ética” quieren en el fondo la desaparición de la asignatura de Ética, cuyo núcleo temático es el mismo que el de “Educación para la ciudadanía”?
Fernando si fuera verdad que “La presencia de una asignatura como “Educación para la ciudadanía” en el curriculum escolar, lo único que hace es señalar la necesidad de adquirir hábitos democráticos y la importancia de tomar conciencia de que esos hábitos son mejores que otros para vivir en una sociedad libre, justa e igualitaria.”, no existiría polémica al respecto.
Pero es una premisa teórica. El PROBLEMA no es la necesidad de una formación cívica -que, efectivamente, se adquiere, en gran medida, durante la etapa de escolarización- sino que las asignaturas de EpC en España están configuradas para extralimitarse del ámbito de los principios de convivencia comúnmente aceptados y derivan en un adoctrinamiento sobre cuestiones morales controvertidas, como ha señalado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.
Ese es el motivo de nuestra protesta y no la conveniencia de una mayor formación cívica a todos los niveles, como usted acertadamente señala.
P.S. este blog recoge las opiniones de un padre objetor, no las de Profesionales por la Ética
Me alegro de que estemos de acuerdo en que la educación en su verdadero sentido no es sólo instrucción en una serie de disciplinas instrumentales o en materias como las matemáticas, las ciencias naturales o la historia, sino que a la vez incluye la formación del carácter o de la personalidad, y de que tan compleja tarea depende de las familias pero también de las escuelas. Para llevar a cabo este empeño es imprescindible, además del ejemplo de los mayores y de la participación de los chicos en el buen funcionamiento del centro educativo, la presencia de una asignatura como “Educación para la ciudadanía”, que permita a los alumnos tomar conciencia de esos valores comunes sin los cuales no es posible una convivencia racional y humanizadora. Creo entender que también estaría usted de acuerdo con este planteamiento. Entonces, ¿por qué en lugar de deslegitimar el valor de una materia tan importante, presente en los sistemas educativos de los principales países democráticos, no colabora en la preparación de un curriculum de la asignatura más adecuado desde su punto de vista? ¿Por qué en vez de considerar que el proyecto de una educación ético-cívica no puede formar parte de la educación pública en un Estado democrático, no participa en la creación de la asignatura con un temario según usted más ajustado?
Si sus únicas objeciones a los contenidos de “Educación para la ciudadanía” se refieren a algunos libros de texto, ¿no parece más sensato criticar esos libros, como se hace con los manuales de otras disciplinas, sin necesidad de reclamar la desaparición de la asignatura? Y si sus observaciones tienen que ver con el proyecto curricular general de esta materia aparecido en el B.O.E., ¿por qué no señala, a ser posible entrecomilladas, las líneas de ese texto que le parecen tan discutibles? Probablemente de esta manera todos sacaremos algo en claro.
Fernando,
1. “¿Por qué en vez de considerar que el proyecto de una educación ético-cívica no puede formar parte de la educación pública en un Estado democrático, no participa en la creación de la asignatura con un temario según usted más ajustado?”
Los padres objetores no negamos la posibilidad de una formación ético cívica. Denunciamos, eso si, la pretensión de que los alumnos ASUMAN COMO PROPIOS principios y valores discutibles y partidistas, que rebasan una formación estrictamente constitucional.
2. En cuanto a los contenidos de los Reales Decretos que rechazamos, puede ver un resumen, por ejemplo, en el documento EpC: los contenidos inaceptables
Después de haber leído las consideraciones que hace el Foro de la Familia sobre los contenidos de la asignatura “Educación para la ciudadanía”, debo volver a los argumentos utilizados en mis intervenciones anteriores, para desmontar, entre otras, la creencia (antimoderna y antiilustrada) de que no hay más valores morales legítimos que los que se aprenden en el interior de las familias o de manera privada. El famoso artículo 27 de la Constitución española, al que ustedes se remiten sin cesar, dice con claridad que “La educación pública (por otra parte obligatoria y gratuita) tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”. El derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, deberá estar limitado por el respeto a los valores superiores del ordenamiento jurídico de nuestro Estado social y democrático de Derecho, que son la libertad, la igualdad y el pluralismo político (Art.1 de la Constitución española). Si no se reconoce un marco jurídico y moral común que obligue a todos, difícilmente podrá tener sentido el reconocimiento de la diversidad de ideas políticas, religiosas y de formas de vida culturales distintas. Los principios democráticos de convivencia constituyen esos valores superiores que forman parte de esa ética cívica sin la que carecería de fundamentación la Constitución española.
Enseñar esos valores universales incluídos en la Declaración de los Derechos humanos y en la Constitución española, que a ustedes les resultan tan escandalosos (léase la página 6 del documento del Foro de la Familia), es, en efecto, la tarea de la educación ético-cívica o de la educación democrática sin más (común y obligatoria). Tal es, ciertamente, el contenido moral e ideológico de la nueva materia, que es, en realidad, el mismo que el de la asignatura “Ética”, impartida durante los años anteriores. ¿Podría indicarme alguna diferencia fundamental entre aquella y esta nueva materia?
En el Real Décreto aparecido en el B.O.E.sobre los contenidos y objetivos de la asignatura “Educación para la ciudadanía” no se hace ninguna mención a medida legislativa alguna promovida por el gobierno español actual. Para comprobarlo, léanse las citas de dicho documento oficial entrecomilladas en el escrito del Foro de la Familia. Los temas controvertidos relacionados con el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo son, sin duda, como bien dicen ustedes, “discutibles”. Pero no aparecen, en absoluto, en el Real Décreto. Sí figura la expresión “homofobia” como uno de los peligrosos prejuicios que han conducido y conducen a la discriminación, persecución y exterminio de grupos de personas en razón de su orientación sexual. Basta recordar la época de la Alemania nazi o informarse de lo que sucede hoy en el Estado teocrático de Irán, este sí dictatorial y dogmático.
El respeto que merecen todas las personas como fines en sí mismos, la consideración de su autonomía, inviolabilidad y dignidad humana, están en la base de los derechos fundamentales, que las constituciones democráticas tienen la obligación de proteger. Vuelvo a otra pregunta que ya le formulé hace días. ¿Tal vez usted y todos los miembros del Foro de la Familia desean que no exista en el curriculum escolar ninguna asignatura de formación ética? Conteste, por favor.
Por desgracia, debido a mis ocupaciones laborales no voy a poder continuar la conversación escrita que estábamos manteniendo. No piense que deseo abandonar el debate. Espero que más adelante, en otro momento, podamos reanudarlo.
Muchas gracias.
Fernando,
yo también me encuentro “hasta arriba”. Volvé al debate con mucho gusto.