Diario de un padre objetor Reflexiones, alegrías y tribulaciones de un padre objetor a Educación para la Ciudadanía

Fernando López-Luengos explica qué es EpC

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4 comentarios

  1. MARÍA DOLORES MENA MAÑOSO

    Gracias a Fernando López por su lucha. Como madre con hija que estudia en instituto público desde que empezó el curso estoy sufriendo la manipulación en la conciencia de mi hija y tengo miedo en la lucha porque le puede perjudicar a mi hija. Nunca he sentido más en democracia la falta de libertad.

  2. Yo pienso que este señor no ha entendido muy bien algunas cosas. Por ejemplo, se escandaliza mucho de eso de la “construcción de la conciencia moral”, y también alerta del “relativismo”. Pues oiga, ¡se contradice! La asignatura de EpC precisamente quiere que los alumnos actúen moralmente: eso y no otra cosa quiere decir construirse una conciencia que sea moral. Es exactamente lo contrario al pasotismo amoral que tanto achacamos a la juventud de hoy en día. Sin embargo este señor (¡filósofo para más inri!) lo interpreta mal, porque confunde moral como adverbio y moral como adjetivo. ¡No es rellenar la conciencia con una moral contraria a otras, sino hacer que la conciencia sea moral y no amoral!

  3. padre objetor

    Urbek,
    toda conciencia es moral. Otra cosa es a qué tipo de moral somete su juicio. Estamos de acuerdo con que deseamos ciudadanos que actúen “moralmente”. Cosa distinta es que los principios morales se los transmitan sus padres o Zapatero. Yo sigo confiando más en los padres que en el Presidente de turno (ojo, porque después de Zpatero llegará otro, y, después, otro más).

  4. Bueno, son dos aspectos del debate distintos. He comentado la cuestión de la “construcción de la conciencia moral” porque es uno de los contenidos de EpC más atacados, aunque también podemos hablar (espero que en lo sucesivo) de la cuestión de la legitimidad estatal para impartir una asignatura de valores ciudadanos tal y como se hace en toda Europa o en EEUU.

    Pero a parte de esta disquisición, y volviendo al asunto de la conciencia moral, permítame que abunde sobre lo dicho más arriba. Usted afirma que toda conciencia es moral, pero sin embargo no me negará que cabe el comportamiento amoral, porque la amoralidad es uno de los modos de la moralidad, como también lo es la inmoralidad. Lo que quiero hacerle ver es que la conciencia es moral en este sentido estructural, y por eso se pueden dar los modos deficientes de los cuales pretende salvaguardarnos EpC.

    Acerca de su último apunte, no se trata de confiar más en los principios morales del individuo Zapatero que en los de los padres, sino de distinguir dos ámbitos diferenciados. Uno es el reino de la moral. Usted tiene la suya, Zapatero otra distinta, y yo la mia. Circunstancialmente dos morales pueden entrar en confrontación, por lo que hay que apelar a un principio regulador, a un árbitro. ¿Quién determina el código que aplica ese árbitro? En nuestro sistema de convivencia lo hacen las leyes democráticas, los principios constitucionales y los DDHH. Entramos así en el ámbito de la ética civil, de la cual el derecho no es más que la parte que se impone coactivamente. Es esta normativa ética la que estructura las grandes líneas de la convivencia, entre ellas la regulación de las distintas libertades, como la religiosa, etc. La ética civil no es, pues, enemiga de las morales, sino su árbitro sus principios se confrontan en la esfera pública. Entiendo que ésto es lo que se imparte en EpC y por eso la defiendo.

    Saludos.

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